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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




lunes, 12 de octubre de 2009

En el nombre del amor capitulo 10

10º- Agresiones

Me desperté y ya era de día, pero Cristian no estaba conmigo en la cama. Sino recostado en el sofá que había. Estaba dormido, y en ese momento pude comprobar que de verdad era un ángel, era como una escultura del David de Miguel Ángel, y yo era su afortunada novia.

No pude evitar sonreír, allí estaba él durmiendo en un incómodo sofá, solo para estar cerca de mí. Alargué la mano y le rocé la mejilla con la yema de mis dedos, necesitaba comprobar que estaba allí y que no estaba soñando. Pero al notar el roce de mis dedos se despertó.

-Lo siento, no pretendía despertarte, es que estabas tan guapo dormido... –Intenté disculparme. –Pero ya me porto bien te lo prometo. –Dije sonriendo.

-No pasa nada. Ser despertado por un ángel es maravilloso, hasta se ve la vida de otra manera. –Se acercó a mí y me dio y tierno beso en los labios. -¿Cómo te encuentras mi amor? Lamento todo lo ocurrido ayer. Bueno menos lo que hicimos tú y yo… -Dijo mientras se sonrojaba.

-Lo que ha pasado entre nosotros, ha sido maravilloso cielo. Y por lo de Enrique no te preocupes, aún estoy algo asustada pero sé que se pasará. Si tú estas conmigo no tengo miedo. –Le dije mientras me abrazaba a él.

-Mel, no voy a permitir que ese hijo de puta te vuelva a poner una mano encima. ¡De eso estoy totalmente seguro!. –Me dijo muy seriamente Cristian.

-Cristian, no digas esas cosas, me estás asustando, y no quiero que te pase nada a ti también. –Dije girando su cara para que me mirara.

-No te asustes Mel, no me va a pasar nada, pero desde luego que si me vuelvo a encontrar a ese mal nacido por la calle, no va a salir bien parado. –Respondió lleno de furia.

-No, prométeme que no te vas a acercar a él, es peligroso y no quiero que te haga ningún daño, si no los problemas los vas a tener conmigo. –Dije con seriedad.

Él me miró a los ojos, y se fue acercando a mí, y me susurró muy cerca de mis labios. –Tranquila amor mío, no va a pasarme nada. Lo prometo. Jamás voy a separarme de ti. –Y me dio un tierno beso.

Hablé con mis padres y les conté que ese chico me había pegado pero no les conté que intentó abusar de mí. Les dije que Cristian mi novio, me ayudó. No se enfadaron, pues vieron que no tenía la culpa.

Cristian me llevó a casa. A partir de ese día nunca dejaba que me volviera sola a casa desde el cole. Hacía una semana que había ocurrido el ataque de Enrique, y ya parecía que estaba algo más tranquila, pues no le había vuelto a ver. Pero ese día cuando salí del cole, sonó mi móvil y lo cogí en seguida.

-¡Hola cielo!, ahora iba hacia la esquina del cole a esperarte. Te echaba de menos. –Dije a mi novio.

-Mel espérame ahí tardo 10 minutos, me ha pillado un atasco. No tardaré cariño. Te amo. –Dijo, y yo le respondí. –Y yo mucho más, vale, te espero aquí. Un beso. –Y colgué el teléfono.

Así que me puse a esperarlo en la esquina donde siempre me recogía. Me habían quitado la escayola hacía un par de días, pero me dijeron que tenía que tener cuidado con el pie para que no volviera a sufrir daños.

Al cabo de unos 10 minutos vi a lo lejos el Volvo de Cristian, estaba parado en un semáforo, estaban un poco atascados así que aún tardaría algunos minutos. De repente, alguien me tiró del pelo hacía atrás, y me dieron un bofetón.

Me giré temiendo que fuera mi anterior agresor, pero así era, Enrique estaba ahí delante de mí. Yo comencé a temblar, sabía que Cristian aún no podría verme pues seguía en el semáforo. Pero me dije a mi misma que haría lo que hiciera falta para que no volviera a tocarme.

-¡Aquí estás de nuevo, pedazo de puta! ¡Me vas a pagar el que me tuvieran un par de días en el calabozo!. Y me has mandado a juicio, pero tranquila que no vas a llegar viva al juicio, no me acusarán de nada ¡porque estarás muerta!. –Gritó lleno de furia Enrique, tenía la cara desencajada como un loco.

Vi como sacaba de su bolsillo una navaja, al verla grité y eché a correr hacía donde sabía que estaba el coche de Cristian con la esperanza de que ya pudiera moverse con el coche y verme.

Corría todo lo deprisa que podía pero notaba que cada vez se acercaba más y más hacia mí. Empecé a gritar más fuerte con la esperanza de que Cristian ya pudiera verme y oírme y así fue.

Pude verle 5 metros por delante de mi con su coche, tenía una cara de verdadero pánico. Como estaba tan ansiosa por llegar a su lado, tropecé, pues aún tenía algo débil el pie. Mi agresor me dio alcance, y me tapé la cara, tenía tantísimo miedo que incluso dejé de buscar a Cristian.

Pero Cristian ya había salido a mi encuentro, y me cogió, poniéndome detrás de su espalda. Lleno de ira, se puso a gritar. –¡NO LE PONGAS UN DEDO ENCIMA! Ni se te ocurra volver a tocarla, no te lo voy a permitir. Atrévete si puedes conmigo, pelea con alguien de tu tamaño. ¡NO SEAS TAN COBARDE DE MALTRATAR A UNA CHICA! – Cristian seguía pegando gritos a Enrique. – Además no te saldrás con la tuya. Intentaste atacar a mi hermana, atacaste a mi novia y ¿ahora intentas atacarla de nuevo?-

-¡No creas que me das miedo niñato! Si tantas ganas tienes de pelear, lo haremos ahora mismo, pero ve rezando lo que sepas porque no saldrás vivo. – Dijo Enrique con una sonrisa de suficiencia.

Yo observaba toda la situación con una cara de auténtico terror pero llamé a la policía y me dijeron que estaban de camino que no tardarían. Me aparté hacia un lado, estaba muy asustada por lo que le pudiera hacer a Cristian.

Enrique volvió a mirarme y levantó la navaja para intentar atacarme. Cristian lo intuyó y corrió para protegerme, por lo que el navajazo que iba directo a mi, le alcanzó en el estómago.

-¡NOOOOOO!, Cristian mi amor… ¡TÚ NO! – Grité desesperada, intentando taparle la herida. Que no hacía más que sangrar.
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1 rosas :

Margy dijo...

AA!AA! otra vez al hospital. :(
Maldito Enrique ARG.
Besitos!

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