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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




martes, 13 de octubre de 2009

En el nombre del amor capitulo 11

11º- Entre la vida y la muerte

Aún no había llegado la policía y Enrique tenía el camino libre para pegarme a mí el navajazo ahora. Justo en el momento en el que me estaba preparando para el ataque se oyeron unas voces.

-¡EH, tú no la toques, vamos a llamar a la policía! –Eran los padres de uno de mis alumnos que estaban paseando con el pequeño.

Enrique al oír eso echó a correr, pero el padre del niño salió corriendo detrás suya, gritando que le ayudaran a atraparlo. Y entre dos chicos y él consiguieron quitarle la navaja y reducirle.

La madre del niño se acercó a mí y me acarició el brazo, comenzó a hablar conmigo. -¿Te encuentras bien? –Preguntó bastante preocupada. –Vamos a llamar a la policía y a la ambulancia.

Yo estaba intentando tapar la herida de mi amado con las manos, estaba llorando sin control, reaccioné y la contesté. –Ya llamé yo a la policía, dijeron que venían de camino. –Dije aún entre lágrimas.

Miré a Cristian, sabía cuanto le amaba desde el momento en que nos conocimos, pero me en ese momento me di cuenta que no podría seguir viviendo si le perdía. Me acerqué y le besé en la mejilla. –Aguanta, por favor, no me dejes, mi vida sin ti no tendría sentido, te amo más que a mi vida. Resiste mi amor.

Él estaba medio inconsciente pero al sentirme, intentó buscar mis labios y los acerqué a él. –Tranquila yo también te amo y no voy a dejarte sola. ¿Tú estás bien? ¿Te ha herido ese imbécil? –Preguntó besándome en los labios casi sin fuerzas.

-Sí, no me ha tocado gracias a ti. ¿Por qué te has puesto en medio? –Pregunté con lágrimas cayendo por mis mejillas.

-Por amor se hacen grandes locuras, y yo soy capaz de irme al mismísimo infierno para que a ti no te ocurra nada malo. –Dijo mientras me limpiaba con besos las lágrimas.

No pude evitar sonreír ante eso. Pero Enrique que estaba sujeto por el padre del niño y los dos chicos, empezó a gritar como un loco. -¡OS MATARÉ A LOS DOS, MALDITA ZORRA! ¡Esto no se va a quedar así, vigila tu espalda porque en cuanto pueda te voy a matar! –Dijo con una sonrisa malévola. –Tu novio no creo que salga de esta, así que uno menos. -Tras lo que soltó una risotada.

La madre del niño que estaba a mi lado, se acercó a mí y me abrazó, como para protegerme. Y al cabo de unos minutos llegó por fin la policía, deteniendo a Enrique. Los chicos y los padres del pequeño contaron todo lo sucedido y esperaron a la ambulancia.

Me dejaron ir con él, ya que no consiguieron que me soltara de su mano. Me examinaron porque vieron que tenía la mejilla hinchada a causa del bofetón. Preguntaron por la sangre de las manos y les expliqué que era de intentar tapar la herida a Cristian, así que me la limpiaron.

Una vez en el hospital, me dijeron que lo tendrían que operar de urgencia, que era una operación muy delicada, que hablara con él antes de operarle para que avisaran a su familia.

-Cristian mi amor. –Dije sollozando. – ¿Puedes oírme?- Él me miró y asintió. –Te tienen que operar, dime como localizo a tus padres y se lo cuento para que vengan.

-En recepción di que avisen a mi padre, aún está trabajando, no se ha ido. Di que busquen al Doctor Carlisle Cullen, y él ya avisará a mi madre y mi hermana. – Dijo mientras me acariciaba la mejilla. –Menos mal que estás sana y salva, lamento que no llegara antes para haber evitado todo esto.

-Cariño, no digas nada, ahorra fuerzas. Tienes que resistir ¿vale? No podría vivir sin el amor de mi vida, así que aguanta. Sabes que me tienes enamorada no me dejes. –Y le besé con mucho cuidado.

-Amor mío, tú también me tienes enamorado, y cuando salga de esta te prometo que no nos volveremos a separar. –Esta vez me dio él un beso, y fue más intenso. –Avisa a mi padre, amor.

Bajé todo lo deprisa que pude a la recepción, casi tropiezo con una señora que iba con muletas de la prisa. Y me dirigí rapidísimo a la recepcionista. -¡Por favor! Avise al Doctor Cullen, su hijo está aquí y le tienen que operar. –Dije medio llorando.

Avisaron en seguida al Doctor Cullen y le expliqué todo lo que había pasado, y le llevé junto a Cristian mientras por el móvil avisó a su mujer y a su hija, que llegarían en cuanto pudieran. Le estuvo examinando y hablando con el doctor que lo iba a operar. Acordó que dejarían entrar al padre de Cristian para que viera el transcurso de la operación.

Me acerqué de nuevo a Cristian y le cogí de la mano, estaba llorando, no podía parar. –Si te pasa algo… yo… no sé lo que haré, eres todo mi mundo. –Dije entre lágrimas.

Él me agarró para que acercara la boca. –Tranquila, soy fuerte, no temas, después de la operación nos veremos. Te amo. –Y me dio un beso en los labios.

Así que, a los pocos minutos se llevaron a Cristian en la camilla hacia el quirófano. Yo no podía parar de llorar, y se me acercó una chica a darme un abrazo. Me quedé extrañada mirándola, no la conocía de nada y me abrazaba.

Ella puso una media sonrisa y comenzó a hablarme. –Tranquila, soy la hermana de Cristian, me ha hablado mucho de ti. –Dijo mientras volvía a darme un abrazo. –Esta es mi madre, Esme. – Dijo y la señora también me dio un abrazo.

-Ya nos han contado todo lo sucedido, ¿Tú estás bien? –Dijo la madre de Cristian. Yo solo pude asentir y seguir llorando, pero tragué saliva y respiré para poder hablar. –Cristian se puso en medio para que no me alcanzara el navajazo. –Dije entre sollozos.

-Tranquila, nos lo han contado todo, estamos muy preocupadas por mi hijo, pero tampoco hubiera sido bueno que te hubieran dado a ti el navajazo, cariño. –Dijo Esme mientras me daba un beso en la mejilla. –Debemos esperar, el doctor que está operándole, es un gran amigo de mi marido y me ha dicho que es un buenísimo médico.

Así que eso fue lo único que pude hacer junto a la familia de mi amado, esperar y esperar, a que todo saliera bien, a que salieran y me dijeran que todo estaba bien. Pero cada segundo que pasaba sin tener noticias se me clavaba en el corazón como si fueran agujas. Mi amor tendría que vivir, o si no yo pondría fin a la mía…
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