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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




miércoles, 14 de octubre de 2009

En el nombre del amor capitulo 13

13º- Vida en común

Esa noche me quedé a dormir con él en el hospital, no quise irme a casa. Así que les dije a mis padres que tenía novio y que había sufrido un ataque y que me quedaría con él esa noche.

Me acomodé como pude en el sofá de la habitación y tras comprobar que Cristian se había dormido y parecía que estaba descansando bien, cerré los ojos para intentar dormir.

Empecé a soñar con el ataque, que le estaba esperando, la agresión de Enrique, el navajazo... Comencé a moverme y a gritar. -¡NOOO MI AMOR….! ¡Aguanta! –Grité desesperada.

Pero noté como unas manos, me agarraban la cara. –Tranquila mi amor, ha sido una pesadilla, estás a salvo, no pasa nada. –Dijo Cristian mientras me apretaba contra su pecho. Y no pude evitar ponerme a llorar. Así que Cristian me acarició los cabellos y me besó delicadamente.

Entonces me di cuenta de que estaba sentado a mi lado en el sofá. -¿Pero qué haces? Te vas a hacer daño, ¿Por qué te has levantado? –Dije mirándole seriamente.

-Amor no podía verte así, sentí la necesidad de protegerte entre mis brazos. Además ahora eres mi prometida, acostúmbrate a que tu futuro marido te proteja así. –Dijo con una gran sonrisa en la boca.

-Eso suena bien. –Y al decir esto le di un beso muy tierno. Él me lo devolvió de buena gana. –Pero ahora vuelve a la cama o me voy a enfadar. –intenté parecer muy seria.

-Vale, haré caso a mi prometida, no quiero atraer su temerosa cólera. –Dijo de forma burlona y riéndose mucho. Le ayudé a volver a la cama y al tumbarse, emitió un leve quejido.

-¿Te duele verdad? No sé porqué te has levantado. Voy a buscar a tu padre para que te examine y mire que esté todo bien. –Así que me levanté y salí de la habitación.

Fui a la recepción a pedir que llamaran a su padre, pues hacía unas horas que había empezado su turno. Y al fin se reunió conmigo, mientras fuimos de camino a la habitación estuvimos hablando. –Buenos días, ¿Qué tal noche ha pasado? –Dijo mirándome.

-Pues creo que bien, pero esta mañana se ha levantado de la cama. –Ya estábamos en la puerta de la habitación. Y me preguntó. – Y ¿cómo es que se levantó? ¿Por qué?-

Al decir eso, abrí la puerta, y miré a Cristian. –Mejor que te cuente él porqué se ha levantado de la cama, estando recién operado. –Dije mirándole con media sonrisa.

Su padre le miró con tono serio. –Cristian te estás recuperando de una operación muy seria, no deberías moverte, podrían abrirse los puntos o tener una hemorragia interna. –Habló a su hijo con tono firme.

-Lo siento papá. Pero Mel tenía una pesadilla sobre el ataque y no soportaba verla así. –Contestó mientras me acariciaba la mejilla. –Además ahora no es sólo mi novia, anoche nos prometimos. Así que mi responsabilidad es protegerla de cualquier cosa, y eso incluye a las pesadillas. –A continuación me dio un breve beso y sonrió.

-Bueno en ese caso entonces solo puedo darte la enhorabuena y pedirte que tengas cuidado si no quieres dejar viuda a la que aún no es tu mujer. –Dijo Carlisle sonriendo, y abrazándome.

Llamó por el móvil a Esme y Adriana para que vinieran a ver a Cristian, y que así les diéramos la noticia en persona. Yo llamé a mis padres para que vinieran también, les daríamos la noticia y de paso se conocerían. No era el mejor lugar pero a Cristian le quedaban unas semanas de hospitalización.

Pasado un rato, llegaron Esme y Adriana y preguntaron a Cristian si se encontraba bien. Y en seguida, llegaron mis padres. Les presenté a Cristian y les conté más detalladamente; pero omitiendo que intentó agredirme a mi primero, ya tuvieron bastante con la otra agresión.

-Bueno ya que estáis aquí todos, tenemos una buena noticia que daros, aunque mi padre ya la sabe, -Dijo en tono sonriente mi prometido. –Melinda y yo vamos a casarnos, nos queremos con locura y queremos estar juntos.

Se alegraron mucho y tras asegurarse que estábamos totalmente convencidos de nuestra decisión nos dieron la enhorabuena. No podía estar más feliz, estaba con el chico más maravilloso del mundo y sería mío para siempre porque me iba a casar con él. Después se fueron a la cafetería a tomar algo y nos dejaron a solas.

-Cariño, estoy muy feliz, nunca pensé que pudiera amar tanto a nadie, y mira…-Dije mientras me abrazaba a él sonriendo. Él me abrazó fuerte y me besó los cabellos, después acercó mi cara a la suya y murmuró.-Eres la mujer perfecta, mi ángel particular y quiero pasar mi vida contigo. Además ahora que vas a ser mi esposa tengo que cuidarte mucho mejor de lo que lo he hecho hasta ahora. –Dijo con melancolía en la mirada.

Sabía que se refería a todo lo relacionado con lo de Enrique, pero no soportaba que se culpara por ello, sobre todo teniendo en cuenta que casi se muere por protegerme.

Así que le miré a los ojos decidida a que me escuchara. –Cariño, no digas eso, que casi te pierdo por querer protegerme, así que no digas que lo has hecho mal porque no es así. Me basta con que hagas una cosa. – él me miró con curiosidad. –Que me quieras con todas tus fuerzas, y sobre todo que no arriesgues la vida, tontorrón. –Y le di un toquecito en la nariz con mi dedo.

-Vale amor, pero ya te quiero con todas mis fuerzas, aunque si es humanamente posible te querré aún más. –Me dedicó una sonrisa. –Cada día que pasa me enamoras más y más; y por alguna razón que no conozco tú también me amas, y ¡doy gracias al cielo por eso! – Tras lo que me besó.

Era muy feliz, la persona más feliz que había en el mundo y tenía a ese ángel conmigo. No pensaba que fuera un ángel solo por lo perfecto que era, sino porque ya me había salvado en varias ocasiones. Sentía tanta felicidad y amor, que creía que no cabía dentro del cuerpo, que iba a explotar de estar tan pletórica, pero no me importaba, pues era lo que siempre había deseado.
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