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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




miércoles, 14 de octubre de 2009

En el nombre del amor capitulo 14

14º- Recuperación y preparativos de boda

A Cristian se le hacía muy pesado estar en el hospital, sobre todo porque por las mañanas yo no podía ir a verle, tenía que trabajar en el cole. Pero en cuanto salía por la tarde me quedaba con él. Incluso alguna noche la pasaba allí con él para que no se sintiera solo.

Habían pasado 4 semanas y ya estaba casi recuperado, los médicos dijeron que en unos días se podría ir a casa. Eso le puso muy contento, y a mí también, no veía el momento de salir del hospital, era nuestro sitio especial ya que todo lo que nos había pasado estaba relacionado con el hospital, pero ya estaba algo cansada de todo el trajín de ir y venir.

En el colegio, mis compañeras y compañeros, me dieron la enhorabuena. Y mis alumnos estaban contentísimos, porque decían que su profe había encontrado a su príncipe azul. Así que les dije que mi príncipe estaba malito y que si le harían un regalo para que se pusiera bien. Por lo que cada uno hizo un dibujo y lo juntamos en un libro.

Esa misma tarde al salir me fui como siempre directa al hospital. Además quería darle el “regalo” que le habían hecho mis alumnos. Subí por el ascensor y me dirigí a la habitación. Pero antes de entrar escuché a Cristian a y Carlisle hablando, así que aunque sabía que no debía me quedé escuchando.

-Papá, de verdad necesito que lo hagas por mí, va a ser mi mujer y ni siquiera la he podido entregar un anillo de compromiso. Dame ya el alta, y deja que lo prepare todo, quiero darle una sorpresa a Melinda, darle una fiesta como se merece. – Yo seguía escuchando con una sonrisa en los labios. –Pero claro, si me voy a casar con ella, tengo que trabajar, para tenerla como a una princesa. Ella se lo merece todo. –Cuando lo oí no pude evitar sonrojarme.

-Pero hijo, entonces ¿vas a dejar los estudios? Es tu futuro, no puedes dejarlo apartado. –Apuntó seriamente su padre.

-Tranquilo papá, no pensaba dejarlos, voy a seguir estudiando por las mañanas y trabajaré por las tardes. Quiero darle todo lo mejor a mi futura esposa. – Añadió alegremente.

Al final Carlisle accedió. –Está bien pero si ves que no puedes con todo, no te apures, deja el trabajo que yo te prestaré el dinero. Pero por favor, no dejes los estudios. Si consigues ser médico si que podrás tenerla como tú quieres, como una reina. – dijo a su hijo.

Decidí entrar, me alegraba ver que mi futuro marido me quería tratar como a una reina, pero no estaba de acuerdo con que trabajara y estudiara a la vez. Pero no le podía decir nada, o sabría que había escuchado su conversación. Así que entré con una sonrisa. -¿Qué tal el día? ¿Descansaste? Eso espero, además te traje una sorpresa que espero que te anime, ya que, sé cuanto te aburre estar en el hospital. – dije mientras le besaba tiernamente en los labios.

-¿Una sorpresa? Bueno y ¿De qué se trata? Estoy intrigado. –Dijo con tono sorprendido. Al ver su reacción me reí, y su cara era de sorpresa total. -¿Qué te hace tanta gracia? – se quedó sin palabras cuando le di un apasionado beso.

-Pues nada que les he dicho a mis alumnos que me voy a casar. Están contentos de que su “querida profe” haya encontrado a su príncipe, pero como el príncipe está malito le han hecho un regalo. –sonriendo le enseñé el libro con los dibujos.

-De verdad son una monada tus alumnos, y se nota que quieren mucho a su profe. –Me sonrió mientras lo decía. –Así que soy un príncipe que está malito, ¿de dónde se sacaron eso? Jeje, aunque bueno suena muy bien porque en ese caso tú eres mi princesa y eso suena a música. Pero pronto serás una reina cuando te cases conmigo. –me besó en el cuello y me hizo estremecer.

-Ajam… -Carraspeó su padre que aún estaba allí. Y me puse como un tomate. – No pasa nada, es maravilloso que os queráis tanto pero dejad las demostraciones amorosas para cuando no esté. – dijo riéndose entre dientes. – Bueno parejita, os dejo que tengo trabajo. Luego me pasaré a echarte un vistazo. –Despidiéndose de nosotros salió de la habitación.

Me miró a los ojos y me acarició la cara, estaba tan a gusto a su lado… desaparecía el mundo. Era maravilloso haber encontrado el amor por fin. Y cuando me miraba con sus intensos ojos azules me faltaba el aire…

-¿Qué tal el día de mi príncipe? ¿Muy aburrido? Seguro que te has divertido cuando venían a curarte las enfermeras, seguramente eran todas guapísimas. –dije haciendo un puchero y entristeciendo la mirada.

Cristian se echó a reír. –Sí la verdad es que eran todas muy guapas, e incluso una no hacía mas que echarme miraditas. – Me comenzaron a caer algunas lágrimas por los ojos. Él se rió y me las limpió con la mano, y se acercó murmurando a mí oído. – Pero ninguna me llamó la atención, solo tengo ojos para mi princesa. Me tienes loco de amor, y si te pones celosa haces que te quiera aún más. –Entonces acercó sus labios a mi cuello y comenzó a darme un dulce beso.

Notaba su aliento en mi cuello, lo que hacía que me recorriera un escalofrío de placer. Comencé a besarle apasionadamente me estaba dejando llevar por la pasión. Pero recordé que era por la tarde y que su familia o la mía no tardarían en llegar y sería muy embarazoso que nos vieran así. –Cielo, yo también tengo muchas ganas de darte mi amor, pero podemos tener visitas y no me gustaría que nos pillaran por sorpresa. – Él asintió y me abrazó.

No tardaron mucho en llegar mis padres, su madre y su hermana. Además había que ir preparando las cosas de la boda, el banquete, las invitaciones. Como yo estaba trabajando y luego me quedaba con Cristian, nuestras familias estaban intentando hacer todo lo que pudieran para adelantar preparativos.

Sería en el mes de junio el último fin de semana que yo terminaba de trabajar en el colegio. Iba a ser en una iglesia muy bonita de Madrid, un sábado por la tarde. Yo quería que en iglesia pusieran Calas blancas. El ramo que llevaría también sería con Calas blancas, mis preferidas. Nuestras familias se estaban encargando de llamar a los sitios y demás. Pero los menús los quería probar con él, así que le dije que esperaría hasta que estuviera recuperado.

Faltaba un día para que le dieran el alta, y esa tarde fui después del trabajo a verle como hacía siempre. Fui hasta la habitación, y abrí la puerta con una sonrisa, que se desvaneció en cuanto no vi a mi amado en la cama. El pánico se apoderó de mi, a lo mejor se había puesto malo y le estaban operando o haciéndole pruebas. El mundo se me vino encima, me temblaron las piernas y caí al suelo, me quedé de rodillas llorando.

De repente sentí que unas manos me abrazaban, y alguien me susurró al oído. -¿Por qué llora mi princesa? – Era Cristian y me dio un beso en el cuello sin soltarme de su abrazo. -¿Te encuentras mal cariño? –Me dijo mientras me levantaba y secaba mis lágrimas.
-Es que al no verte en la cama he pensado que te había pasado algo. –dije entre sollozos y abrazándole más fuerte.

-Niña boba, no me pasaba nada, es que me estaba preparando porque me han dado el alta y quería darte una sorpresa. – Dijo besándome con dulzura en los labios. En ese momento me fijé, y me di cuenta que estaba vestido con su ropa en lugar del pijama y que escondía una de las manos en la espalda pero por los lados sobresalía un gran ramo. –Como he estado tanto tiempo en este maldito hospital no te pedí de forma correcta que te casaras conmigo, y ahora ya si que puedo. –Me besó tras decir eso.

Me dio el ramo, eran 10 calas blancas y no pude evitar sonreír. Entonces pude ver que buscaba algo en el bolsillo del pantalón y sacó una cajita de terciopelo. Antes de que pudiera reaccionar, se arrodilló y abrió la cajita para que viera su contenido. Era un anillo precioso, sencillo y con un pequeño diamante, pero era el más bonito que había visto nunca. Y solo pude decir. -¡Oh! Es precioso mi príncipe. –Comenzaron a caer lágrimas por mis mejillas pero esta vez era de felicidad.

Se puso de pie y me besó con dulzura. –Mi princesa se merecía que le pidiera el matrimonio en condiciones, lamento haber tardado pero hasta que no me han dado el alta no he podido ir a la tienda a por el anillo. ¿Te gusta mi amor? – Comencé a sonreír y le besé con intensidad, con lo que no hizo falta respuesta, pues me acababa de ver completamente feliz.
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