Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

COMPRAR

En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

COMPRAR

Bienvenid@s




Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




jueves, 15 de octubre de 2009

En el nombre del amor capitulo 15

15º- Preparativos y algún susto

Por fin le había dado el alta y podríamos disfrutar de la libertad y la tranquilidad. Esa tarde, estaba en la esquina del colegio buscando pisos para ir a verlos, pero entonces alguien me tapó los ojos.

-¿Adivinas quién soy? –Dijo una voz familiar, en cuanto sentí su aroma sonreí.

-Pues… un chico guapísimo. Si te viera así mi prometido te daría una patada. –dije entre risas. Y esos brazos me dieron la vuelta. Cristian me miró sin decir nada y levantó una ceja. –Así que coqueteando a mis espaldas ¿eh? –preguntó mientras me besaba en la mejilla.

-No seas bobo, sabía que eras tú, ¿no ves que eres inconfundible? –señalé mientras le acariciaba el rostro con mis labios. –¿Qué tal te fue el día? Aún me parece raro no tener que ir al hospital, parece que tenemos un imán que nos atrae hacia ese sitio. –dije pensativa.

-Tranquilízate Mel, no te pongas paranoica que no va a pasar nada. De eso me voy a asegurar. Nada ni nadie va a impedir que seas mi esposa. No veo el momento de que nos casemos, parece que no va a llegar nunca, y todavía quedan 3 meses. Esta espera me está matando. –Dijo mientras apoyaba su frente en la mía.

-Menos mal que estás conmigo, creo que si no ya me habría vuelto loca. –Dije poniendo los ojos en blanco. –Además creo que desde lo que pasó con Enrique no voy tranquila por la calle si no estas conmigo. –Confesé mientras me apretaba más contra su pecho.

Entonces, Cristian me dio un beso y se dio cuenta de todos los periódicos con anuncios de pisos que tenía en la mano. -¿Y eso? ¿Qué andas mirando? –Dijo señalando con curiosidad los periódicos.

-Pues tendremos que tener un piso para vivir cuando nos casemos ¿no? Y de eso no te habías preocupado. –Dije dándole un toquecito en la nariz.

Vi que evitaba mi mirada y que estaba dudando si hablar o no. –Bueno… es que… no me he preocupado porque no hace falta. Mis padres tienen un piso que no utilizan y me dijeron que nos lo podíamos quedar. –Confesó sin mirarme. –Siempre que a ti te parezca bien, claro… -Tenía una carita como haciendo un puchero y no me pude resistir.

No me podía resistir, pero claro, nos estaban regalando una casa… -En algún sitio tenemos que vivir, eso desde luego, pero no sé, una casa… eso es demasiado regalo. Pero no creo que pueda decir que no ¿verdad? – Afirmé mirándole a los ojos.

-Me parece que tendrás que aceptar, si no mi madre se ofendería mucho. – Me confesó mientras me acariciaba los labios con uno de sus dedos. –Um… estoy deseando que tengamos nuestra casa para nosotros solos y disfrutar de algo de intimidad para variar. –rió mientras me dio un fugaz beso en los labios.

Los días iban pasando y cada vez quedaba menos por hacer, y cada día mis nervios iban en aumento. Me llevaba estupendamente bien con Adriana, y como vio que estaba histérica, un día me dijo que quedara con ella, que la acompañara a hacer unos recados. Así que fui a la calle en la que habíamos quedado, había una clínica de belleza.

-Venga, vamos. –entramos en aquella clínica, no sabía que recado tendría que hacer. Ella se empezó a reír. –Así no puedes seguir o te va a dar un infarto, esta tarde toca relajarse, así que te he pedido un masaje, para que te relajes. Es un regalo anticipado de boda. –Sonriéndome.

-Gracias… de verdad que no tenías que haberte molestado. –Dije un poco ruborizada.

-Anda… no digas tonterías. Pronto vamos a ser cuñadas, casi como hermanas. Además como no te tranquilices te va a dar un ataque antes de la boda. Así que tranquilízate, y disfruta de tu regalo, un relajante masaje. –Me abrazó antes de sentarse en la sala de espera.

Me dirigí a la sala que me habían indicado, me dijeron que en 10 minutos llegaría el masajista para que me diera tiempo a desvestirme y quedarme con la toalla. Tranquilamente me desvestí, me puse la toalla y me tumbé en la camilla. Es verdad que estaba algo estresada, me vendría bien relajarme, así que cerré los ojos y esperé a que vinieran a darme el masaje.

A los pocos minutos llamaron a la puerta y pasó una persona. –Hola, buenas tardes. –Dijo un hombre con voz ronca. –Relájese y disfrute del masaje.

El hombre empezó con el masaje, la verdad es que era estupendo, con todo el ajetreo de la boda estaba muy estresada y no descansaba bien. Así que decidí respirar hondo y disfrutar del regalo de mi futura cuñada.

Pero al cabo de unos minutos de estar con el masaje, noté que el hombre empezó a intentar quitarme la toalla, así que intenté por todos los medios que no me la quitara, pero era más fuerte que yo. Y no hacía más que tocarme por donde podía. Así que como sabía que mi cuñada estaría fuera pegué un grito.

-¡AAAAAH! ¡SOCORRO!. –Grité a la espera de que Adriana me hubiera escuchado. Se abrió la puerta de un portazo pero me sorprendió ver que Adriana no estaba sola, a su lado estaba Cristian que acababa de dar un empujón al masajista.

-¡MALDITO CERDO! ¡Cómo le vuelvas a poner un dedo encima a mi prometida te arranco la cabeza! – Gritó Cristian enloquecido. Entonces se acercó a mí que estaba bastante asustada y me abrazó. –Tranquila mi amor, ya pasó todo…- Dijo mientras me acunaba entre sus brazos. – Pero bueno Adriana, ¿a qué clase de sitio la has traído? Menos mal que había quedado en que vendría a buscaros, sino no quiero pensar lo que habría pasado… -Dijo con la cara llena de preocupación.

-Pero no ha pasado nada, ¿podemos salir de aquí y olvidarnos de lo que ha pasado? Necesito tranquilizarme. –Dije abrazándole fuerte.

Una vez que estuve más tranquila pude recuperarme del susto. El resto del día Cristian me llevó a mi parque favorito, quería que me relajara y me olvidara del incidente del masajista. La verdad es que me estaba sintiendo mejor, Cristian era estupendo siempre intentaba hacer cualquier cosa con tal de sonreír.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

0 rosas :

Publicar un comentario

Mi blog es mi casa, donde podéis encontrar novelas, relatos, consejos, videos y varias de mis aficiones, pasiones y locuras. Con los comentarios me ayudáis a mejorar, pero siempre desde el repeto y sin palabras feas ni insultos. Opiniones y críticas si se aceptan siempre

Así que, deja tu rosa después de la señal,piiii:

 
comentarios.

© Mi sueño de Papel, plantilla y gráficos hechos por ML Diseños, 2011

© Actualización de la plantilla y nuevas características por Daniel Ruiz, 2013

De nuevo ARRIBA   


DIMATHIAN. Una novela de María Orgaz.