Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

COMPRAR

En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

COMPRAR

Bienvenid@s




Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




viernes, 16 de octubre de 2009

En el nombre del amor capitulo 18

18º- Luna de miel complicada

Todo era perfecto, era un lugar mágico, yo estaba maravillada, como un niño al recibir los regalos de cumpleaños. Estar allí era mi sueño y lo estaba cumpliendo al lado de mi marido, el ser más fantástico que había conocido.

Veíamos muchos sitios, y lo que más me gustó fue el Museo del Louvre. Todo era fantástico. Una de las mañanas, me quedé en la cama y cuando desperté estaba sola, Cristian no estaba conmigo. Al principio me alarmé un poco, pero encima de la almohada había una nota.

“Mi princesa, he ido a comprar unas cositas mientras tu dormías. No quería despertar a mi ángel. Descansa que no tardaré demasiado. Te ama, tu marido”. Al leerla no pude evitar sonreír, estaba realmente feliz.

Llamaron a la puerta del servicio de habitaciones, supuse que sería para decirnos algo así que abrí la puerta. No podía creer lo que estaban viendo mis ojos, era imposible, pero sin embargo era real. Entonces sentí verdadero pánico, estaba aterrada porque sabía muy bien que sería lo que ocurriría y todos mis pensamientos se fueron hacia Cristian.

Al cabo de media hora volvió Cristian. Abrió la puerta y estaba sonriendo. –Cariño ya estoy de vuelta, espero que no te haya echo esperar mucho. – Pero lo que vio le dejó helado.

En la cama me vio a mi atada y amordazada, y con una herida en la frente que estaba sangrando y manchando toda la ropa. Se acercó a mi corriendo y con la preocupación en los ojos. –Mel ¿Qué ha pasado? –Dijo mientras me quitaba la mordaza de la boca.

-Cristian, vete por favor, corre, es una trampa. –Mi voz estaba llena de pánico. –No quiero que te pase nada. Vete por favor… -Y comencé a llorar.

-No me voy a ir, no pretenderás que te deje así. –Dijo mientras intentaba desatarme.-Tranquila mi amor, que en seguida estarás bien.

Entonces se oyeron unos pasos y una risa malévola. Era Enrique, que se había escondido en el baño a esperar a Cristian. En su mano sujetaba una navaja enorme. –Ya sabía que serías tan estúpido de intentar salvarla como si fueras un superhéroe o algo. Pero no pude matarla en su momento y lo haré ahora, y a ti también te mataré. –dijo con una sonrisa

-¡MALDITO HIJO DE PUTA! ¿Cómo te atreves? Esto ya ha llegado demasiado lejos, y no voy a dejar que vuelvas a respirar. Aunque me pase algo, tú no sales vivo de aquí. ¡VEN SI TE ATREVES, COBARDE! –Gritó Cristian, estaba irreconocible tan furioso.

Entonces empezaron a pelearse. Enrique trataba de darle un navajazo a Cristian por todos lados. Pero Cristian sabía defenderse y esquivaba sus ataques. Entonces como ya me había desatado antes Cristian, corrí hacia ellos, intenté apartar a Enrique de Cristian para que no le hiciera daño.

En ese momento aprovechando la distracción de Enrique, Cristian le pegó en el estómago y cayó al suelo. Y Cristian pudo levantarse. Pero en un descuido y sin que nos diéramos cuenta, Enrique me agarró y me puso la navaja en el cuello.

-¡Mel! SUELTALA O TE JURO QUE…-Gritaba Cristian, que se quedó callado de repente. Pues Enrique apretaba más la navaja contra mi cuello, mientras yo no paraba de llorar.

-¿O qué? –Dijo Enrique con cara de suficiencia. –Si quieres que salga viva, ya puedes echarte hacia atrás, no quiero que te acerques. Además hace tiempo quise hacerla mía y tú me lo impediste. Ahora no me lo vas a impedir porque si te acercas la mato.

Cristian se quedó paralizado, mirándome con cara de pánico, no sabía que hacer. Enrique me tumbó en la cama de manera que seguía viendo a Cristian de frente. Y me rompió el pijama con la navaja. Eso me hizo llorar con más fuerza y Cristian estaba cada vez más desesperado.

Vi como se empezó a desabrochar los pantalones y se fue acercando a mí, noté como me tocaba por mi cuerpo ahora desnudo y podía ver la sonrisa malévola que tenía en la cara. Y con la mano que tenía libre comenzó a acariciarme la intimidad. Yo no paraba de llorar y llorar. Y en cuanto hizo eso, Cristian dio un paso al frente y gritó. -¡DÉJALA EN PAZ, MAL NACIDO!-

-No, no. No des un paso más o le rajo el cuello. –murmuró Enrique. Entonces volvió a tocarme y yo volví a llorar. Pero recordé que la última vez Cristian había arriesgado la vida por mí, y no quería que lo volviera a hacer. Pero Enrique me penetró, y yo solté un grito. Sabía que no podía seguir así y que no permitiría que la cosa fuera más lejos.

En ese momento, respiré hondo y me dije a mi misma que tenía que ser valiente. Paré de llorar y como pude le empecé a pegar puñetazos en el estómago. -¡MALDITA ZORRA!. Gritó furioso Enrique. Se distrajo un momento mientras me gritaba. Y Cristian lo aprovechó pegándole un puñetazo en la cara y quitándomelo de encima.

Pero como Enrique se había resistido e intentado esquivar a Cristian, me hizo un largo corte en el brazo derecho. Al notarlo solté un grito de dolor. Y Cristian y mi agresor volvieron a pelearse. Como pude me arrastré hasta la puerta y salí de la habitación. Fui a la puerta de al lado a pedir ayuda. Me abrió una chica de unos 30 años que tenía a un bebé en los brazos.
-¡SOCORRO! Ayúdame, le quiere matar, quiere matar a mi marido. –Dije entre sollozos.

La mujer al verme con el corte en el brazo y el pijama roto, llamó a su marido quien salió en ayuda de Cristian. Fue una suerte que el hombre fuera muy musculoso, y pudo reducir a Enrique sin problemas.

Volví a la habitación y me encontré a Enrique atado. Y Cristian con el labio partido y algunas magulladuras. Al ver otra vez a mi agresor, comencé a llorar y me acerqué para darle patadas en el estómago, me había enloquecido.

Cristian me agarró y me abrazó, intentando que me calmara. –Tranquila cariño, ya pasó todo. Dijo apretándome contra su pecho. Y me sentí segura con él.

No sé como Enrique soltó una de sus manos y venía directo a mí, y entonces se cayó al suelo. Cristian había cogido su navaja del suelo y se la había clavado en el estómago. Cristian soltó la navaja de inmediato y se volvió hacia mí. –Yo no quería Mel pero iba a atacarte… -Y se puso a llorar.

-Tranquilo chaval, lo he visto, y sé que ha sido en defensa propia. Se lo diremos a la policía.

Vino la policía y la ambulancia. Nos llevaron al hospital. A Cristian le curaron su labio y le miraron los golpes que tenía. Me curaron el corte del brazo que solo era superficial, pero claro, tuve que contar que si me había empezado a violar.

Al recordarlo me puse a llorar y Cristian cambió su expresión a verdadera furia. Yo me tapé la cara con las manos, seguramente estaría enfadado conmigo por todo lo ocurrido. Pero me quitó las manos de la cara para darme un tierno beso. –Tranquila, ya estas a salvo cariño, ese no te volverá a tocar jamás. –Dijo con determinación.

Tuve que estar un par de días ingresada en un hospital de París. Pero no quisimos decir nada a las familias para no preocuparlas. Se lo contaríamos tras la vuelta de la luna de miel.

El día que me dieron el alta volvimos al hotel, pero nos dieron otra habitación por las molestias y por todo lo ocurrido. Subimos a la habitación donde ya estaban todas nuestras cosas y me senté en la cama con cara triste.

-¿Qué te ocurre Mel? ¿Te encuentras mal? –Dijo Cristian muy preocupado.

-Yo… yo siento todo lo que ha pasado. No quería que me tocara y no lo pude evitar. Seguro que estarás muy enfadado conmigo. –y comencé a sollozar.

-Ey… No digas eso, tú no tuviste la culpa. Fue ese cabrón el que te hizo daño. No estoy enfadado contigo, no podría estarlo. –Dijo acariciándome la cara. Me dio un beso en los labios y otro en el cuello. Pero se paró en seco y se apartó. –Perdona por ser tan desconsiderado, tú has pasado por algo horrible, si no quieres que te toque lo entenderé.

Pero parecía que lo decía como si él no quisiera tocarme. Seguramente sentiría asco por todo lo ocurrido. –Yo… cariño, lo siento. Seguro que te doy asco y no querrás volver a tocarme. Lo entiendo, no debe ser agradable… -Dije llorando.

-¿Cómo puedes pensar eso mi amor? –Dijo, parecía indignado. –Eres mi ángel y eso no va a cambiar nunca. Pero no quería asustarte, no sabía si querrías que volviera a acercarme a ti. No sé si me seguirás amando y queriendo que te ame. –Me dijo para después rozarme la mejilla.

Al decir eso, me puse a llorar de alegría. Me seguía amando, y necesitaba sentirle. Así que, me acerqué y le abracé para poder susurrarle al oído. –Eso era lo que necesitaba. Tú me amas y necesito que me lo demuestres.-

Cuando le dije eso comenzamos a besarnos, yo no tenía miedo pues era mi marido, el amor de mi vida. Sabía que nunca me haría daño, y esa noche fue la mejor de todas, en la que ya no había miedos y pude apreciar que me amaba más si aún era posible.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

0 rosas :

Publicar un comentario

Mi blog es mi casa, donde podéis encontrar novelas, relatos, consejos, videos y varias de mis aficiones, pasiones y locuras. Con los comentarios me ayudáis a mejorar, pero siempre desde el repeto y sin palabras feas ni insultos. Opiniones y críticas si se aceptan siempre

Así que, deja tu rosa después de la señal,piiii:

 
comentarios.

© Mi sueño de Papel, plantilla y gráficos hechos por ML Diseños, 2011

© Actualización de la plantilla y nuevas características por Daniel Ruiz, 2013

De nuevo ARRIBA   


DIMATHIAN. Una novela de María Orgaz.