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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




jueves, 8 de octubre de 2009

En el nombre del amor capitulo 2

2º- Primeras conversaciones

Así que fuimos al ascensor, para que no tuviera que hacer esfuerzos y porque a mí no me gustaba nada bajar por las escaleras. Ambos estuvimos callados, aunque de vez en cuando nuestras miradas se encontraban, y desaparecía todo lo demás.

Al fin llegamos a la cafetería y buscamos un sitio apartado para poder estar más solos. Y nos sentamos uno frente al otro.

-Bueno como invito yo, dime qué es lo que te apetece.- Dije levantándome de la silla.

-No te levantes, ya voy yo.- Dijo haciendo como una reverencia con la cabeza y levantándose también.

-No, eso ni se te ocurra, que el que está convaleciente eres tú.- Dije con gesto serio –La próxima vez cuando estés curado ya irás tú.- Dije sin pensar, y en cuanto lo dije me tapé la boca con la mano y me sonrojé mirando hacia otro lado.

-Así que, ¿podremos vernos otra vez? –Dijo quitando mi mano de la boca, y cogiéndome de la barbilla para que le mirara a los ojos. –Eso es estupendo, así podremos conocernos mejor. –Al decir eso me sonrió como cuando un niño abre los regalos el día de reyes.

-Bueno… lo siento lo he dicho sin pensar, seguro que no quieres volver a encontrarte con la que casi te hace más daño del que ya tienes que sentir. – Dije intentando no mirarle a esos ojos tan profundos, pero resultaba casi imposible resistirse a esa mirada.

Sonrió y volvió a mirarme profundamente. –Tranquila, aunque estoy aquí no es nada lo que tengo, solo un par de costillas rotas y algunos moratones. Además no me has hecho daño, estaría encantado de chocar todos los días contigo con tal de ver esa carita de ángel. –

Y al decir eso me dedicó una sonrisa que casi perdí el sentido, me temblaron las piernas y me tambaleé, pero antes de caerme redonda al suelo, unas manos me sujetaban tiernamente por la cintura.

-Cuidado, no quiero que tú también tengas que ingresar porque estés malherida no me perdonaría que te hicieras daño, y menos que fuera por mi culpa. –Dijo mientras me sujetaba más fuerte por la cintura.

Y eso me hizo sentirme muy bien, y de manera inconsciente me apreté más contra él. Al hacerlo él no pudo evitar reírse, yo le miré extrañada, pues no sabía qué era lo que le hacía tanta gracia.

-¿De qué te ríes? Supongo que de lo patosa que soy ¿no? –Dije sonriéndole.

-Claro que no, me río porque quería tenerte cerca y no sabía si te lo tomarías a mal, que te temblaran las piernas me ha dado la oportunidad de tenerte conmigo, y eso está muy bien. –Al decir eso, sonrió muchísimo, se notaba que estaba muy contento de estar así.

Yo no pude evitar sonreír. Aún seguíamos abrazados, y me sentía muy bien, entre sus brazos me sentía segura. No entendía cómo me podía sentir así si casi no nos conocíamos de nada.

No sé si eran esos ojos, lo guapo que era o lo segura que me hacía sentir con su abrazo, pero era como estar en el cielo, un cielo particular para nosotros dos. El resto del mundo desapareció en ese momento.

Tras unos minutos abrazados, reaccioné, me sonrojé y me aparté un poco. Al hacerlo él se entristeció, y se apartó también.

-Lo siento, no pretendía incomodarte, a fin de cuentas casi no nos conocemos. Pero es que contigo me siento como en casa, siento que te conozco de toda la vida, es un sentimiento muy profundo. –Dijo con una mirada intensa, parecía que podía llegar a ver en mi interior.

Me ruboricé un poco, pero pude contestarle. –No pasa nada, a mi también me ocurre lo mismo. Pero no sé, es tan extraño casi sin conocernos de nada, y… creo que siento por ti algo muy fuerte. Supongo que pensarás que estoy loca por pensar así. –Dije mirando a un lado y evitando su mirada.

-No es nada malo, porque a mi me pasa lo mismo, siento que he encontrado lo que siempre he estado buscando. Que tú eres la parte que me completa. Acabo de comprobar que eso que se dice es verdad. –Dijo con una sonrisa de pillo.

-¿A qué te refieres? –Pregunté extrañada.

-Al amor a primera vista, en cuanto nos hemos chocado y te he visto, he sabido lo que sentía por ti. –Respondió acercándose más a mí.

Por alguna extraña razón, mi cuerpo reaccionó solo y se acercó más a él, volviendo a abrazarnos. Pero entonces noté que estaba como ausente. -¿Qué pasa? –Pregunté mirándole a la cara.

-Pues estaba pensando que te has chocado conmigo pero dado que no estás ingresada es que venías por alguna razón al hospital, ¿Te pasa algo malo?- Me dijo con cara de preocupación.

Al oír esto y ver lo preocupado que se había puesto, no pude evitar sonreír. Eso le tranquilizó, pues era evidente que si me pasaba algo malo no me iba a estar riendo. –No te preocupes, es que han operado a mi padre de una mano y he venido a verle. Cuando me he chocado contigo estaba dirigiéndome a la salida para irme. – Dije sonriendo.

-Bueno es un alivio saber que no te pasa nada, y bueno de paso me alegro de que lo de tu padre no sea nada grave. Entonces ¿vendrás más veces al hospital? –Preguntó muy ilusionado.

Al ver lo ilusionado que estaba por dentro salté de alegría, no podía creer que ese chico tan maravilloso quisiera de verdad volver a verme. –Pues si que vendré algunos días más, hasta dentro de dos días no le van a dar el alta a mi padre. Así que mañana y pasado también voy a venir. –Lo dije muy contenta y seguí hablando. –De paso ya que vengo si quieres te puedo hacer también una visita a ti.
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