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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




domingo, 11 de octubre de 2009

En el nombre del amor capitulo 7

7º- El comienzo de la relación

Llevaba unos días en el hospital, y aunque a Cristian ya le habían dado el alta, veía a verme todos los días. Como mis padres trabajaban solo podían estar conmigo un rato por las tardes. El resto del día lo pasaba acompañada de Cristian.

Hablábamos de muchas cosas, ambos nos queríamos conocer a fondo. El amor iba creciendo más y más, si es que era posible amarse más de lo que ya nos amábamos.

Pero recordando el día del accidente, recordé que había dicho que era mi novio para que le dijeran cómo estaba.

No pude evitar preguntarle, deseaba tanto que fuéramos novios que me ilusioné mucho. –Oye el día del accidente, no sé si lo soñé o lo escuché de verdad. ¿Tú le dijiste al médico que eras mi novio? –Pregunté mirándole a la cara.

Al escuchar mi pregunta, noté que se sonrojó un poco, y esquivó mi mirada. Eso me asustó, entonces empecé a pensar que no sentía lo mismo, pero que como estaba preocupado dijo lo primero que se le vino a la cabeza. Hasta que pasado un rato al fin me contestó. –Pues si que lo dije, es verdad, no era un sueño. ¿Te molesta que lo dijera? –Preguntó muy serio.

-Lo cierto es que no, de hecho debes pensar que estoy loca pero me encantaría que fuera verdad. –Le dije sin mirarle a los ojos. No podía sobre todo por si él no quería. Y de pensar eso comencé a llorar.

Me encogí, y escondí mi cabeza entre las rodillas. Pero noté que sus manos me cambiaban de posición hasta que me dio un abrazo.

Pensé que era el mejor lugar del mundo. Estar entre sus brazos para que nada malo me pasara. Así se debía sentir uno en el cielo, rodeado de paz, amor y tranquilidad, pues eso era lo que sentía en ese mismo instante.

-A mi también me encantaría por eso lo dije, pero tenía miedo de que fuera para ti ir muy deprisa. Además tampoco sé si tú quieres tener novio en este momento. Pero me harías el hombre más feliz del mundo si fueras mi novia. –Dijo con una sonrisa que era tan perfecta que no pude resistirme a besarle de nuevo.

-¿Eso responde a tu pregunta? –Le dije casi sin separar mis labios de los suyos. –Creo que ya te habrás imaginado la respuesta ¿no?

-Me parece que puedo hacerme una idea, pero sería fantástico si me lo dices en voz alta. – Tras lo cual volvió a besarme, esta vez el beso era mucho más apasionado, más fiero y que casi me hizo perder el sentido.

-¡Puf!.. Claro que soy tu novia. Pero no vuelvas a hacer eso así de repente o me dará un infarto y tendré que quedarme en el hospital más días.

Cristian se rió ante mi comentario, y me besó de forma muy dulce en la mejilla, mientras me abrazaba. Ese día estaba siendo con diferencia el mejor de mi vida, bueno sin contar el día que nos conocimos.

Aún no podía creerme la suerte que tenía de haber conocido a este ángel. Era tan perfecto que parecía que en cualquier momento me iba a despertar de mi sueño.

Pero era verdad que estaba junto a ese ángel y que me amaba tanto como lo amaba yo a él. Todos los días estaba conmigo en el hospital para hacerme compañía y estar conmigo, y eso me hacía estar de muy buen humor siempre.

A pesar de todo lo que hablábamos aún no sabía a qué se dedicaba ni cuantos años tenía. Así que decidí preguntárselo, tenía mucha curiosidad, y si éramos novios pues lo lógico era que lo supiera. –Cristian todavía no me has dicho cuántos años tienes ni a lo que te dedicas. –Le dije con gran curiosidad.

-Pues tengo 22 años y estoy estudiando medicina como mi padre. Ahora me toca preguntarlo a mi ¿no crees? –Dijo mientras me daba un breve beso en los labios.

-A ver pues tengo 21 años y acabo de terminar Educación Infantil. Me encantan los niños son muy cariñosos y con ellos me siento estupendamente, aunque tengas un día espantoso, siempre consiguen que sonría. –Le dije sonriendo al recordar a los pequeños.

-¿De verdad? Seguro que eres una maestra estupenda, y los niños tienen que estar encantados de tener a la profe más linda del mundo. –Al decir esto me acarició la cara.

-Si bueno… supongo. Pero de todas formas no estoy contenta del todo, porque cerca del colegio siempre hay un chico que me sigue. Y temo que algún día me haga algo, y no solo a mí, sino a los niños también. -Al recordar al chico me puse a temblar, y Cristian me abrazó más fuerte.

-¿Un chico? No será Enrique ¿no? Ese imbécil es con el que me pelee y por eso estaba en el hospital cuando nos conocimos. Sé que merodea por el barrio, y me pelee con él porque intentó atacar a mi hermana Adriana. Ella también es adoptada como yo. –Dijo en tono muy serio.

-Pues tu tranquila que yo te protegeré para que ese imbécil no se acerque a ti, no voy a permitir que te hagan daño. –Cuando dijo esto me miró a la pierna escayolada y se dibujó en su cara una sonrisa irónica. –Bueno a excepción de esto, que no lo he podido evitar. –Y se puso muy serio.

Yo sabía por lo que lo decía, aún creía que había tenido la culpa. Así que, le acaricié la cara e hice que me mirara. –Recuerda que te dije que tú no tuviste la culpa, además me estás cuidando estupendamente. Sé que eres un novio preocupado, pero tu novia te dije que no te preocupes más por eso. –A continuación le di un tierno beso en los labios.
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