Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

COMPRAR

En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

COMPRAR

Bienvenid@s




Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




lunes, 16 de noviembre de 2009

Amando a un angel capitulo 13

13º- Las personas pueden ser muy malas

Al día siguiente, me levanté algo más animada y fui a la cocina para desayunar. Cristian estaba desayunando y me había preparado mi desayuno favorito, leche con cacao y galletas de chocolate.

Me senté a desayunar a su lado y le di un beso en la mejilla. –Lamento lo de ayer de verdad. No hago más que causaros problemas. –dije avergonzada.

-No digas eso, no voy a consentir que nadie te ponga un dedo encima. –me acarició la cara.

Al oír eso, me abracé muy fuerte a él y le besó con mucha pasión. –Eres estupendo y TE AMO. –volví a besarle.

-Um… me alegra tanto que me digas esas cosas… Eres fantástica y la más linda y hermosa del mundo. –añadió él devolviéndome el beso.

Terminamos de desayunar y salíamos a la vez para ir a trabajar. Nos dimos un beso de despedida y nos fuimos a nuestros trabajos. El día se pasó rápido como siempre, la verdad es que estar con los pequeños era un trabajo maravilloso y disfrutaba mucho.

Salí por la tarde y me dirigí a casa, pero antes paré en una tienda para comprar unos bombones, quería compensar a Cristian por el incidente de la cena. Compré una caja grande y salí de la tienda.

Estaba a un par de calles de casa, cuando reconocí al hombre con el que había tenido el enfrentamiento en el restaurante. Estaba pegando y gritando a una niña preciosa y pequeña.

-¡ERES UNA ESTÚPIDA, Y UNA NIÑA MALA, LÁRGATE Y NO VUELVAS! –Dijo el hombre con ira.

La niña se cayó al suelo, no debía tener más de 3 añitos, el hombre se quedó mirándola con cara de asco y se disponía a irse. Pero me acerqué a la niña y la cogí en brazos.

-Oiga, ¿no le da vergüenza tratar así a una niña tan pequeña? –repliqué muy seria.

-Pero si eres la chica del restaurante, la torpe que hizo que me manchara. –respondió. -¿Quién te crees que eres para decirme como tratar a mi hija? Hago lo que me da la gana con ella. Ya sabía yo que no tenías buenos modales. –añadió con desprecio.

-Me da igual lo que crea, esa no es forma de tratar a nadie y menos a una niña indefensa. ¿Y sabe qué? Que le voy a denunciar por maltrato a esta pobre niña. –juré.

Cogí el móvil y marqué el número de la policía, el hombre no se creía que los hubiera llamado y se quedó allí. Comencé a hablar con ella para tranquilizarla pues aún lloraba.

-Pequeña, ¿cómo te llamas? ¿Y cuántos años tienes? –le pregunté sonriendo.

-Gabiela y teno tes. –dijo entre sollozos.

-Bueno, no pasa nada Gabriela, ya no te va a hacer nada ni te va a pegar. –le respondí apretándola más contra mi pecho.

Vinieron y yo seguía con la pequeña entre mis brazos. Aunque ya estaba más calmada y al menos había parado de llorar.

-¿Qué ocurre aquí? –preguntó uno de los policías.

-Pues, este señor estaba gritando y pegando a la niña, al verlo me he acercado a ayudarla. –contesté señalando al hombre.

-¡Eso es mentira! Además esa es mi hija. –añadió con los ojos llenos de furia.

-¿Eso es verdad? ¿Es tu papá niñita? – le preguntó amablemente a la niña.

-Si, pedo yo quero tar con ella. –dije mientras me acariciaba la cara. – Y papi me ase pupa, no lo quero.

-¿Eso es cierto? Si la maltrata no crea que se la vamos a devolver, la estoy viendo varios moratones y tenemos que comprobarlo. –respondió muy serio el policía.

El hombre enloqueció y vino corriendo directo hacia mí, yo me giré para proteger a la niña y me dio un empujón, nos caímos al suelo y la niña comenzó a llorar. El policía me quitó de encima al hombre.

-Quédese quieto, me le voy a llevar a la comisaría por agresión y nos llevaremos a la niña para examinarla. –le puso las esposas. Entonces me miró y suavizó un poco el gesto. – ¿Se encuentra bien?

-No se preocupe, solo ha sido un pequeño golpe. –respondí levantándome del suelo.

El policía se acercó para coger a la niña, pero ella al ver que el policía la iba a coger empezó a llorar más fuerte y a patalear. –No quero, quero quedame con ella, ella es güena comigo. –Contestó la niña

Al ver esa situación intenté calmar a la niña. –Tranquila, es que quieren curarte las pupas, si quieres voy contigo para que no estés sola. –respondí abrazándola.

Noté que un coche paró muy cerca de nosotros cuando aún estábamos con todo el lío. Reconocí que era el Volvo de Cristian y se bajó corriendo.

-Preciosa, te he visto cuando volvía a casa, es que hoy he terminado antes. ¿Qué ha pasado? –se le veía muy preocupado.

-Tranquilo, es que he visto al hombre del restaurante pegando a esta pobre niña, que resulta ser su hija. Y bueno... quieren llevarla al hospital pero no se quiere separar de mí, ¿Te importa que vaya con ella? No creo que tarde mucho. –Le pregunté y le di un beso.

-Claro que no, pero me voy contigo. Así estaré más tranquilo. –me contestó.

El hombre nos vio, y se comenzó a reír. –Pero si es el niñato de ayer, ¿otra vez para defender a esa tonta sin modales? –preguntó riéndose.

Cristian se envaró y casi se va hacia él, pero le detuve agarrándole por el brazo, al sentir que le agarraba se relajó un poco. Miró al policía y habló con él.

-Oiga, ayer ya tuvimos problemas con este hombre, de echo le pegó un bofetón a mi novia y quiso volver a pegarla, quiero poner una denuncia. –le dijo con voz firme.

-O sea, que el empujón de hace un rato ¿no era la primera vez que agredías a esta pobre chica? –preguntó el policía agarrándole de la cara.

-Es que no tiene modales, pero ¡no sabe con quien se ha cruzado! Soy Walter Smith y dirijo una de las empresas más poderosas y ricas. Así que no vais a poder hacerme nada. –gritó mientras le metían en el coche.

Cristian me miró y comenzó a revisarme con la mirada. -¿Qué te ha pegado un empujón? ¿Te ha hecho algo? –estaba poniéndose muy nervioso.

-Bueno me he caído al suelo pero no es nada. Vamos a llevar a la pequeña para que la examinen. Mira se llama Gabriela y tiene 3 añitos. ¿A qué es adorable? –dije mirándola.

-Hola, pequeña, me llamo Cristian. –le dijo alegremente mientras le acariciaba la cabecita.

-Hola –contestó y empezó a sonreír.

Fuimos en el coche de policía hasta le hospital y allí la estuvieron examinando, no me soltó la mano en todo el tiempo y yo no paraba de mirarla. Era tan bonita, una niña encantadora, yo adoraba a los niños, por eso era maestra y esta niña me había atrapado con su sonrisita.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

0 rosas :

Publicar un comentario

Mi blog es mi casa, donde podéis encontrar novelas, relatos, consejos, videos y varias de mis aficiones, pasiones y locuras. Con los comentarios me ayudáis a mejorar, pero siempre desde el repeto y sin palabras feas ni insultos. Opiniones y críticas si se aceptan siempre

Así que, deja tu rosa después de la señal,piiii:

 
comentarios.

© Mi sueño de Papel, plantilla y gráficos hechos por ML Diseños, 2011

© Actualización de la plantilla y nuevas características por Daniel Ruiz, 2013

De nuevo ARRIBA   


DIMATHIAN. Una novela de María Orgaz.