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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




jueves, 26 de noviembre de 2009

Amando a un angel capitulo 26

26º- Cena con sorpresa

En unos días ya nos marchamos a casa, pues tanto la niña como yo estábamos muy bien. Toda la familia estaba emocionada y se habían quedado encantados con el bebé.

La nueva amistad que habíamos hecho, Delia, nos venía a ver todas las tardes con su hija. La verdad es que las dos eran encantadoras. Y queríamos agradecerle todas las molestias que se había tomado por nosotros.

Al día siguiente de haberme dado el alta, queríamos hacer la cena de agradecimiento a Delia. Así que hablamos con ella para que viniera con su hija, las dos estaban muy contentas por la idea.

La cena iba a ser en nuestra casa, también vendrían Esme, Carlisle y Adriana, así le daríamos el agradecimiento que se merecía por haberse portado tan bien con nosotros. Además yo le había cogido mucho cariño a Delia, y Adriana también.

No solo eso, sino que Carla, que era de la misma edad que Gabriela, se llevaba muy bien con mi pequeña. Todas las tardes se iban Delia y Adriana con las niñas para que jugasen juntas en el parque.

Habíamos quedado esa noche a las 8 para tomar primero algo, y luego más tarde cenar. Llegaron muy puntuales y dejamos que las niñas jugaran en el cuarto de Gabriela mientras tomábamos algo y hablábamos un rato.

-Bueno Delia, háblanos un poco de ti. –dijo Esme.

-Pues trabajo como enfermera en una clínica muy cercana y tengo a mi hija Carla. Lo cierto es, que tengo poco que contar. –reconoció riéndose.

-¿Y el padre de la niña? –preguntó Carlisle.

--Papá, no preguntes ese tipo de cosas. Perdónale, pero con eso de ser médico siente curiosidad por todas las cosas. –explicó Cristian disculpando a su padre.

-No importa. La verdad es que murió hace un año de cáncer de pulmón, desde entonces hemos estado las dos solas, pero nos va bien. –contestó ella.

-Lo siento mucho. –dije mientras la cogí la mano.

-No te preocupes. No pasa nada, de verdad. –contestó ella relajada.

Dimos la cena a las niñas que siguieron jugando. Y nos pusimos a cenar, estábamos muy tranquilos y relajados. Pero oí el llanto de Evelyn, me fui a la habitación y al momento vino Cristian.

-Tiene hambre, vuelve si quieres a la mesa. –le dije a Cristian.

-Tranquila, además me gusta ver cómo le das de mamar a la niña. –confesó él sonriendo.

Me senté en mecedora que compramos y él se sentó en la cama para observarnos, se había quedado embobado, pero no sé cómo lo hacía que pusiera la cara que pusiera siempre estaba muy hermoso. Y mi niña había sacado esa misma cara tan perfecta, que parecía esculpida por un artista.

Cuando la niña terminó, hice que soltara los gases y la dormí. Después salimos los dos al comedor y continuamos cenando. La noche fue estupenda y estábamos muy agradecidos a Delia. Le habíamos comprado unos bombones y un peluche a la pequeña Carla.

Sobre las 12 las niñas estaban dormidas en la cama de Gabriela, pero Delia cogió a Carla en brazos, sin despertarla. –Bueno, muchas gracias por la velada, pero es tarde y tengo que irme. –comentó ella.

-Está bien, pero otro día repetimos. –la respondí.

-Claro, no te preocupes. –añadió ella sonriendo.

-Cariño, llévala a su casa. –pedí a Cristian.

-No es necesario, he traído el coche. Y lo he aparcado aquí enfrente. –contestó ella.

Nos despedimos y se marchó con la pequeña en brazos. Nosotros nos pusimos a recoger, y pronto se marcharon los padres de Cristian y su hermana. Nos quedamos solos terminando de recoger lo que quedaba, cuando oímos el timbre de la puerta.
-¿Quién será a estas horas? Es muy tarde. –dije extrañada.

-Voy a ver. No pasa nada. –respondió Cristian.

Oí el sonido de la puerta abriéndose y entonces Cristian me llamó para que fuera. Al mirar me asusté tanto que se me cayó al suelo el plato que llevaba entre las manos. Era Delia que llevaba a la pequeña Carla en brazos.

Delia tenía muy mal aspecto, como si la hubieran pegado una paliza, y la niña no paraba de llorar. -¿Pero qué ha pasado? –pregunté muy nerviosa.

-Pues… que al ir a coger el coche dos hombres me han atacado, me han dado una paliza para robarme y a la niña la han tirado al suelo. –dijo llorando. –pero perdí el conocimiento y cuando volví en mí, he venido como he podido.

-Cristian, por favor llama a tu padre para que venga, yo mientras las voy a preparar algo de ropa limpia y demás. –le pedí.

En un rato llegaron Carlisle y Esme, estaban bastante alterados, sobre todo porque Cristian tan solo les dijo que vinieran pronto con el maletín, que ya se lo explicaría al llegar.

Les estuvimos contando lo ocurrido y estuvo revisándolas a las dos, la niña solo tenía un par de moratones por la caída. Delia estaba un poco más dolorida, tenía heridas por el cuerpo y 3 costillas rotas a causa de la paliza. Le habían partido el labio y una ceja, pero no tenía lesiones graves.

Delia se dio una ducha y luego bañé a Carla, les prestamos ropa limpia para que se la pusieran y les pedimos que esa noche se quedaran a dormir allí. Así estarían más tranquilas. Y al día siguiente iríamos a poner una denuncia a la policía.

Carlisle y Esme se marcharon. Pusimos a Carla en la habitación de Gabriela para que durmieran juntas. Y Delia durmió en la habitación de invitados, no tenía nada más que la cama pero lo suficiente para que descansara esa noche.
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