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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




lunes, 30 de noviembre de 2009

Amando a un angel capitulo 33

33º- Dolorosa recuperación

Llegamos al hospital, y me llevaron a una de las salas, sentía como me miraban, me hacían pruebas y más cosas, pero todo era ajeno a mí, tenía tanto dolor y agotamiento que no me importaba nada, tan solo estar tranquila para ver a Cristian y a mis niñas.

Por fin, después de muchas pruebas y de curarme las heridas, me llevaron a la habitación, pero estaba adormilada imaginé que me habían puesto medicación y estaba haciendo su efecto.

Al poco alguien entró en la habitación, me tocó la mano. -¿Estás despierta? –era Cristian que susurraba.

-Si… -pero estaba bastante ida a causa de las medicinas.

Giré la cabeza con los ojos medio cerrados y pude ver a Carlisle, a Esme y a Adriana. Todos tenían la cara de preocupación y parecía que todos estaban llorando. –Menos mal que estás a salvo… -dijo Esme sollozando.

Carlisle se acercó a mi, y me miró a los ojos, estaba bastante relajado aunque veía sus ojos vidriosos. –Melinda, ya estás a salvo, te hemos curado las heridas, y te escayolamos la pierna. Y tienes muchos golpes y moratones, pero te vas a poner bien. –explicó con calma.

Yo tan solo moví ligeramente la cabeza para que supiera que le había escuchado y que le había entendido. Adriana y Esme me dieron un beso en la mejilla y todos salieron de la habitación, tan solo se quedó Cristian.

Se puso en la cama y se acomodó para tumbarse, me abrazó y me acarició la mejilla. –Si te hubiera pasado algo… no me lo habría perdonado. –reconoció Cristian sin apartarse de mí.

-Solo pensaba en ti y en las niñas. ¿Puedo verlas? ¿Dónde están? –pregunté mirando por la habitación.

-Mi amor, tienes que descansar, has pasado por una experiencia muy traumática, descansa, mañana las verás. –contestó más relajado.

Le hice casó, cerré los ojos y me sumí en un sueño profundo, no había dormido profundamente desde antes del secuestro. Comencé a visualizar todo, a mi familia, el secuestro, estuve bastante agitada, pero cuando me ponía nerviosa, podía sentir las manos de Cristian acariciándome para calmarme.

No sabía cuantas horas había estado durmiendo, al fin abrí los ojos, pero Cristian no estaba tumbado a mi lado, eso me alarmó. Intenté incorporarme pero una mano y una voz me detuvieron.

-Preciosa, no debes hacer esfuerzos. ¿Qué querías hacer? –preguntó Cristian.

-Es que me asusté al no verte aquí. –reconocí asustada.

-Había ido al baño, perdona mi amor. Lamento no haber estado cuando has despertado. Llevas 14 horas durmiendo, estabas exhausta.-me contó Cristian.

-¿Tantas horas? –pregunté extrañada.

Es normal, con todo lo que has pasado, debías estar extenuada. –contestó él.

Se acercó y me dio varios besos, había tenido tanto miedo de no volver a verlo, que sus besos me parecían los primeros, como si nunca nos hubiéramos besado. Era como cuando pruebas algo que te había gustado mucho, y después de mucho tiempo recuerdas lo mucho que te gusta. Pero el sabor es como si fuera totalmente nuevo, me ocurría lo mismo con sus besos

-Te echaba tanto de menos… tanto de menos ver tu mirada, de tenerte conmigo… -comentó acariciándome el contorno de la cara.

-Yo también, creí que no volvería a verte… -dije con la mirada algo triste. –pero estás aquí conmigo. ¿Te puedo pedir algo?

-Claro, mi amor, lo que quieras.-contestó complaciente.

-¿Podría ver a las niñas? Necesito verlas. –le pedí.

-Claro que sí. Están fuera con Adriana, salgo y las traigo. –contestó mientras me dio un beso muy fugaz.

Sonreí tímidamente, me puse impaciente pensando en ver a mis preciosas niñas. Se abrió la puerta y vi que Gabriela venía corriendo. Adriana traía a Evelyn en brazos. –Hola, ¿Cómo te encuentras? –preguntó entregándome a Evelyn.

-Ya mejor, gracias. –respondí sonriendo.

Cogí a la pequeña y la abracé, la di un beso en la mejilla. –Mi pequeña…- entonces miré en la dirección de Gabriela. –Mi niña, dame un abrazo.

Cristian la cogió en brazos, y subió a la cama, cogió a Evelyn y Gabriela me dio un abrazo muy fuerte. –Mami... te quero muso. –dijo medio llorando.

-Y yo también a ti, mi pequeña. –no pude evitar que los ojos se me pusieran llorosos.

Ahora ya todo estaba bien, volvía a estar con mi familia, estaba a salvo, pero no sabía muy bien lo que había pasado con Enrique y Walter, eso me agitó y Cristian se dio cuenta.

-¿Qué te preocupa? –preguntó acercándose a mí.

-¿Qué ocurrió? Como tenía los ojos tapados no vi nada. ¿Qué pasó cuando me dieron el navajazo?-pregunté con ansias de conocer la respuesta.

-Pues que empecé a pelear con ellos, lo cierto es que como eran dos me estaba resultando difícil. Estuvieron a punto de darme un navajazo, pero apareció la policía. Y bueno… abrieron fuego, yo como estaba en el suelo por el último golpe que había recibido, estaba protegido. –explicó con la mirada perdida como si lo estuviera viendo en ese instante. –Y bueno… han muerto, ya no hay que preocuparse por ellos.

-Entonces ¿Te hirieron, mi príncipe? –pregunté examinando su cuerpo con la mirada par encontrar alguna herida.

-No ha sido nada, estoy muy bien. –respondió sonriéndome.

-Estaba muy asustada, y como con la venda no veía nada eso me hacía tener más miedo. –expliqué acariciándole la mejilla.

Entró Carlisle con Adriana en la habitación, sonriendo al verme despierta. –Veo que ya te encuentras mejor, es buena señal. Como te dije tuvimos que escayolarte la pierna porque el navajazo alcanzó al los músculos y bueno no podrás caminar durante un tiempo. –contestó calmado.

-¿Se va a recuperar del todo? –preguntó Cristian mirando a su padre.

-Si, pero… la recuperación no va a ser fácil, no solo por la pierna, sino por todos los golpes que tiene. Ahora no le duele nada por la morfina, tuvimos que ponerla un poco porque al tener golpes por todos los sitios no podíamos ni tocarla sin hacerla daño. Pero, luego se tendrá que conformar con calmantes, y no son tan fuertes con la morfina. –respondió él.

-¿Le van a doler los golpes? ¿No la podrías dar la morfina? –preguntó algo nervioso.

-Hijo, la morfina es algo muy fuerte, se suele usar con pacientes terminales, ella tendrá que aguantar con calmantes. –le contestó mirándole a los ojos.

-Tranquilo, aguantaré, además todo el tiempo que me tuvieron allí estuve aguantando los golpes, pues intenté escapar al poco de llevarme allí, con lo que me levé una buena paliza, pero llegó un momento que ni me dolía. –conté sin mirarles.
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