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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




miércoles, 2 de diciembre de 2009

Amando a un angel capitulo 38

38º- Todo doble…

La noticia de mi embarazo les hizo muchísima ilusión a los padres de Cristian, tenían tantas buenas noticias que no cabían en sí de gozo. A mi me habían dicho que tenía que tener cuidado, que dejara de ir a la piscina, no sea que me diera otro mareo.

Esme estaba emocionada por la doble boda, habíamos pensado hacerla con una semana de diferencia para que cada pareja tuviéramos nuestro momento de protagonismo, la verdad es que nos pareció bien; y bueno… aunque suponía más gastos sus padres dijeron que no había que preocuparse por el dinero.

Elegimos un sitio que era precioso, y a las dos parejas nos gustó mucho, tan solo que cada una elegiríamos menús distintos y los regalos distintos. Pues a pesar de querernos mucho, Adriana y yo teníamos gustos muy diferentes.

Pedro y Cristian no pudieron encargarse de muchas cosas, Pedro estaba bastante ocupado con el trabajo y Cristian estaba todo el día ayudándome, con la casa, limpiando, estudiando, trabajando, y preocupado de que no hiciera ningún esfuerzo.

Evelyn cada vez estaba más grande y Gabriela estaba emocionada con el nuevo bebé. Pero fui a una de mis primeras revisiones a los tres meses, y vi que al hacerme la ecografía Carlisle había puesto una cara muy rara.

Empecé a preocuparme según la hacía, Cristian estaba angustiado, a lo mejor el bebé tenía algo malo. –Papá, por favor, dinos que pasa que nos va a dar un ataque. ¿El bebé está bien?

-Los dos están muy bien. –contestó Carlisle sonriendo.

-¿Cómo que los dos? ¿Son dos bebés? –preguntó Cristian con los ojos como platos.

Yo comencé a sonreír y me acaricié la tripita que ya empezaba a abultarse un poco. Sabía que dos bebés eran mucho trabajo, pero estaba muy ilusionada, y en cuanto Cristian asimiló que eran dos bebés se puso eufórico de contento.

Se abrazó a su padre y empezó a pegar saltos, parecía un niño con un juguete nuevo, yo estaba emocionada por la noticia, y no paraba de acariciarme la barriguita. Cristian cogió el móvil para llamar a su madre y a su hermana, por lo que me contó Cristian se pusieron muy contentas y a pegar gritos de la emoción.

Así fueron pasando los meses, mi barriguita era enorme a causa de los dos bebés, y me encontraba bastante cansada a todas horas. Cristian no daba abasto quería ocuparse de tantas cosas que acababa muy cansado.

-Mi amor, como sigas así te vas a poner enfermo. Tómate las cosas con más calma. Yo puedo ayudarte si me dejas. –le repliqué.

-No, tú tienes que descansar. Ya me ocupo de todo. –contestó.

-Pero si es que puedo hacer cosas por mi misma, que cualquier día de estos hasta me vas a poner tú la comida en la boca… No tienes que ser tan exagerado. – contesté algo irritada.

-Lo sé, estoy un poco nervioso, te prometo que me tomaré las cosas con más calma. –prometió dándome un beso.

Pasaron los meses, ya estaba de 7 meses, los preparativos estaban listos para las dos bodas, y cada vez mi barriguita era más prominente. La fecha del nacimiento estaba prevista para después de la boda, así que el vestido me lo iban a tener que arreglar, según crecía la barriguita.

Faltaba un mes para la boda y todos estábamos de los nervios, yo intentaba disimularlo, si ya de por si Cristian estaba histérico, si me veía nerviosa, se preocuparía demasiado, y estaría más protector de lo que ya estaba.

Así que disimulaba todo lo que podía mis nervios. Una mañana que Cristian estaba trabajando bajé a comprar algunas chucherías, no era por las chucherías, es que quería despejarme un poco.

La tienda estaba muy cerca, así no andaba mucho y me daba el aire, me estaba agobiando de estar todo el día sin hacer nada y en casa. Compré algunas gominotas y unos lacasitos, volvía hacia casa, bastante despacio porque con la barriguita tan enorme que ya tenía no podía ir deprisa.

Entonces pasó alguien corriendo y me dio un empujón, vi que siguió corriendo, me di un fuerte golpe contra la pared, y del dolor caí de rodillas. Me había hecho mucho daño en la barriguita. Alguien me agarró del hombro, al principio me asusté, pero cuando miré vi un uniforme, era un policía.

-¿Se encuentra bien, señorita? –preguntó muy amablemente. –Es que vamos persiguiendo a un hombre que ha robado en una tienda.
-Le he visto, él me ha dado un empujón cuando iba corriendo. –le dije al policía.

-¿Puede levantarse? –me preguntó.

-Me duele bastante la barriguita del golpe. –confesé aguantando el dolor todo lo que pude.

-Bueno, si quiere llamo a una ambulancia. Espere un momento, la sentaré en ese banco. –comentó mientras me ayudó a llegar hasta el banco.

-En realidad, ¿podría llamar al padre de mi prometido? Trabaja en el hospital. –le contesté.

Le di el número y llamó, enviaron una ambulancia y me llevaron al hospital. Los policías dijeron que se quedarían un rato, por si iba a poner una denuncia, esperarían hasta que terminaran de hacer las pruebas.

Me llevaron a la habitación, Carlisle me dijo que cuando tuviera los resultados vendría a verme. Mientras tanto, los policías me preguntaron si vi la dirección que había tomado el hombre. Justo en ese momento entró corriendo Cristian con la cara llena de preocupación y angustia.

-Preciosa, ¿Qué pasó? Me llamó mi padre y me dijo que te habían traído al hospital. –dijo abrazándome y examinándome con la mirada.

El policía le contó lo ocurrido, Cristian estaba muy angustiado. Y al poco rato entró Carlisle en la habitación, mandó salir a los policías, que ya volverían para poner la denuncia si quería.

-¿Cómo están los bebés? –pregunté nerviosa.

-Pues… el golpe ha desprendido la placenta, si no los sacamos ya, podrían sufrir daños y tú también. –explicó muy serio.

-Pero aún es pronto… no, aún no los podéis sacar, es pronto... –repetí acariciando mi tripita.

-Preciosa, si mi padre dice que es lo mejor, tenemos que hacerle caso. –me dijo Cristian acariciando mi cara.

Yo estaba muy nerviosa y comencé a llorar. –Pero aún son pequeños, faltan dos meses… -dije llorando.

-Tranquila, los tendremos en la incubadora y estarán bien. Pero si no provocamos el parto podrían sufrir daños, y tú también. –volvió a decir Carlisle.

Me dijo que me prepararían y en cuanto estuviera todo listo, provocarían el parto, pero estaba muy asustada, no por mí, si no por mis pequeños, tenía miedo a que les pasara algo malo, a que algo no saliera bien; Cristian se quedó abrazándome para darme ánimos.
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