Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

COMPRAR

En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

COMPRAR

Bienvenid@s




Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




miércoles, 16 de diciembre de 2009

Destino caprichoso capitulo 12

12º- Vivir es difícil

Ese beso fue estupendo, en realidad cada beso que nos habíamos dado había sido estupendo, estaba muy contenta. Pero otra vez volvieron a mi cabeza las ideas que había tenido por la tarde.

Mi hermana siempre conseguía a todos los chicos, más de una vez chicos que me gustaban un poco y que mostraban algún interés en mí; acababan liados con ella. No es que se lo echara en cara a mi hermana, pero a su lado me sentía inferior.

Estaba menos implicada en el beso a causa de los pensamientos, y Cristian debió notar que estaba algo ausente porque se apartó unos centímetros de mí. – ¿Ocurre algo?- preguntó intentando adivinar mis pensamientos.

-Nada. Es que… bueno… supongo que tarde o temprano te acabará gustando mi hermana y te liarás con ella. es normal, siempre pasa. –expliqué moviendo los hombros.

Hizo que le mirara a los ojos, y estaba serio, yo tenía ganas de llorar y de salir de ahí, no estaba preparada para que “él” me hiciera eso, era mi chico ideal, y perderlo ante mi hermana sería la peor de las condenas. Aunque no podía reprocharle nada a mi hermana si tenía tanto éxito.

-No me puedo creer que pienses eso de mí. Eres perfecta, la mujer de mi vida, me tienes enamorado, jamás lo había estado hasta que te conocí. Me tienes loco, colado hasta los huesos por ti. –dijo muy seguro.

-Pero es lo que siempre ocurre y he notado que os lleváis muy bien. –comenté mientras se me humedecían los ojos.

-Nos llevamos bien porque es una chica muy agradable, y porque como es tu hermana quiero llevarme bien con ella. Pero tú me tienes enamorado hasta la médula. –confesó abrazándome.

-Perdona que desconfiara, pero te amo con toda mi alma, y no quiero que te alejes de mí. –dije llorando y abrazándome más fuerte a él.

Después de haberlo aclarado todo yo ya estaba más tranquila. Pero él me miró extrañado, como pensativo. –Oye, ¿qué ocurrió con tu vecino? No me has dicho que pasó con él. –preguntó algo serio.

-Pues… le pusimos la denuncia y una orden de alejamiento hasta el juicio, y se ha tenido que mudar de casa para no incumplir la orden. –expliqué sin mirarle.

-Bueno, es un alivio saber que no está aquí y que no os va a hacer daño. –contestó suspirando y dándome un beso muy fugaz.

Salimos de la cocina para sentarnos en el sofá con Adriana y Evelyn, pero empecé a sentirme extraña… mi cuerpo no respondía ante mí, era como un cuerpo sin vida, cayendo poco a poco y con unas nauseas inmensas.

Intentaba aguantar las ganas de vomitar, pero con el mareo que sentía no era sencillo, creo que hasta se me empezó a poner la cara verde del asco que me daban mis propias nauseas.

Cristian iba delante, no quería que me viera, y me paré agarrándome a la mesa del pasillo. No podía continuar o vomitaría en el suelo, así que me quedé quieta deseando que se pasara. Pero por desgracia me encontraba cada vez peor…

Todo era ajeno a mí, no miraba a ningún sitio, cerré los ojos deseando encontrarme mejor. Hasta que sentí una mano sobre mi mano. -¿Qué pasa? Te veo muy mala cara… me estás asustando. –dijo preocupado Cristian.

-Necesito ir al lavabo…- fue lo único que pude decir.

Me tapé la boca con las manos, no quería vomitar en medio del pasillo y mucho menos al lado de Cristian. Él lo comprendió en seguida y me llevó corriendo hasta allí, me dejó en el baño y yo cerré la puerta.

Vomité en el baño, al menos me dio tiempo a llegar al inodoro. Me mojé la cara y me senté un poco en el suelo, a la espera de recuperarme un poco, y recuperar las fuerzas. Cuando me encontré mejor me levanté y salí del baño.

Cristian me esperaba en el pasillo con la cara muy angustiada, en realidad estaba preocupada hasta yo, pues jamás me había sentado mal la comida, y prácticamente nunca había vomitado, pero disimulé mi preocupación.

-¿Estás mejor? –preguntó preocupado.

-Sí, tranquilo, habrá sido de comer tanto. –dije intentando disimular.

Se quedó un rato más hasta que se aseguró que estaba bien, y luego se despidió de nosotras y se fue. En cuanto se marchó me puse muy angustiada, y mi hermana se dio cuenta.

-Hermanita, ¿Desde cuándo tienes tú una indigestión? Además solo te he visto vomitar un par de veces desde que tengo memoria.- comentó angustiada.

-Lo sé, es que bueno… creo tener una ligera idea de lo que ocurre… -dije evitando mirarla.

-¿Ah, sí? Bueno y ¿A qué esperas para decírmelo? –preguntó impaciente.

-Pues verás… el fin de semana pasado cuando estuvimos juntos… bueno supongo que te imaginas lo que pasó entre nosotros, ¿verdad? –la miré.

-Sí, hermanita, no entres en detalles. –respondió ella.
-Pues… la verdad es que no tomamos precauciones… -al decirlo me sentí avergonzada, era ya mayorcita para saber lo que tenía que haber hecho.

-Pero Mel… -empezó a decir aunque yo la interrumpí.

-Lo sé, ya lo sé, no hace falta que digas nada. –respondí con la cabeza agachada.

-¿Se lo dirás a Cristian, no? –preguntó algo más relajada.

-Sí, aunque no sé… estoy echa un lío, necesito pensar. Me voy a dormir. –le di un abrazo y me fui a la habitación.

Esa noche no pegué ojo, no paraba de darle vueltas al tema. En cuanto me levanté fui al colegio, pero en la hora del recreo salí a la farmacia a comprar un test de embarazo, lo hice en el baño del colegio y me quedé blanca al comprobar que realmente estaba embarazada.

Me guardé el test en el bolso, no podía tirarlo en el colegio sabiendo que alguien lo podía ver. A la hora de comer le escribí un mensaje de móvil a Cristian. “Hola, ¿me puedes venir a buscar al salir del colegio? Quiero decirte algo. Un beso, Mel”. No quería preocuparle más de lo necesario.

Llegó por fin la hora de salir, yo estaba de los nervios, por el resultado, por lo que hacer, por como se lo tomaría Cristian… Eran demasiadas cosas en la cabeza pero enseguida hablaría con él. Salí y le vi esperando en su precioso volvo plateado, pude ver como sonreía y le devolví una sonrisa sin ganas.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

0 rosas :

Publicar un comentario

Mi blog es mi casa, donde podéis encontrar novelas, relatos, consejos, videos y varias de mis aficiones, pasiones y locuras. Con los comentarios me ayudáis a mejorar, pero siempre desde el repeto y sin palabras feas ni insultos. Opiniones y críticas si se aceptan siempre

Así que, deja tu rosa después de la señal,piiii:

 
comentarios.

© Mi sueño de Papel, plantilla y gráficos hechos por ML Diseños, 2011

© Actualización de la plantilla y nuevas características por Daniel Ruiz, 2013

De nuevo ARRIBA   


DIMATHIAN. Una novela de María Orgaz.