Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

COMPRAR

En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

COMPRAR

Bienvenid@s




Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




jueves, 17 de diciembre de 2009

Destino caprichoso capitulo 13

13º- Alegría y malas noticias

Me monté en el coche y le di un corto beso. –Hola, tenía ganas de verte. –dije casi sin mirarle.

-Y yo también, ¿De qué querías hablar? –preguntó con curiosidad.

-Vamos a mi casa y así estamos más tranquilos. –contesté mirando por la ventanilla.

Él no replicó nada, supongo que vio que no le iba a contar nada en el coche, y el trayecto hasta mi casa fue muy incómodo, ambos íbamos en silencio y yo lo único que tenía era ganas de ponerme a llorar, de los nervios no sabía ni lo que hacer.

Llegamos y entramos en casa, se sentó en el sofá y me puse a su lado. Me acarició la mejilla.-Bueno, ahora ¿ya me puedes decir de lo que quieres hablar?

-Pues… sobre lo de anoche. Yo nunca o prácticamente nunca he vomitado en mi vida, y bueno… ahora ya sé seguro lo que me ocurrió. –Contesté mientras comencé a buscar en mi bolso.

Saqué el test de embarazo y se lo acerqué. –Esto es lo que me ocurre. –dije esquivando su mirada, tenía miedo de su reacción.

-Estás… embarazada… ¿Estás segura? –preguntó con los ojos como platos.

-Sí, la prueba ha salido que sí y bueno ya viste lo que me pasó anoche. –respondí.

-Pues… es… esto es… ¡ES FANTÁSTICO! –dijo casi gritando y abrazándome.

-¿De verdad lo crees? ¿No estás enfadado? –pregunté confusa.

-Claro que no. Es cierto que no tenía planeado ser padre ahora mismo, pero bueno… ya me siento un poco el papá de Evelyn. Y bueno… es fantástico que vayamos a tener un hijo juntos. –contestó tan alegre que suspiré de alivio.

-Pero de verdad que no quiero cargarte de responsabilidades… -dije algo apenada.

-No digas eso, estoy muy feliz, un bebé de los dos… es que no puedo ni explicar cómo me siento ahora. –añadió tan alegre que hasta se me saltaron las lágrimas. -¿Por qué lloras, preciosa?

-Es que… bueno me alegra que estés contento de lo del bebé. –respondí abrazándole.

Esa tarde al final fue maravillosa, yo estaba asustada pensando que Cristian se iría de mi lado, que estaría asustado. Yo ya sabía lo que era ser madre y estaba encantada, pero me sorprendió mucho que Cristian se sintiera tan dichoso, y esa noche dormí plácidamente.

Al día siguiente era sábado, así que Cristian iba a venir a comer, para estar conmigo, dijo que quería pasar todo el tiempo que pudiera a mi lado para cuidarnos a mi y al bebé.

Quedamos a la una, pero a las once de la mañana llamaron a la puerta, era raro porque no esperábamos a nadie. Abrí la puerta y vi a Cristian de rodillas en el suelo y llorando.

-¿Qué te pasa? ¿Estás enfermo o algo? –pregunté muy nerviosa abrazándole.

-Es que… bueno anoche les conté la noticia a mis padres cuando llegué a casa. Se enfadaron mucho. Dijeron que era muy joven y que a lo mejor el bebé era de otro, pero como tenemos dinero que tú querías que yo me hiciera cargo de él haciéndome creer que era mío, y que así de paso cuidara a tu hija.-dijo sin parar de llorar, verlo tan abatido me hizo llorar a mí también.

-Lo siento, lamento los problemas que te he causado. Ya te dije ayer que no hace falta que te responsabilices del bebé. Yo puedo ocuparme, eres libre de irte si quieres. Y de Evelyn ya sabes que no tienes porque hacerte cargo tampoco –respondí sin mirarle.

-Eso ni lo pienses. Yo sé que ese bebé es mío y claro que quiero cuidarlo, y a Evelyn y a ti también. –contestó cogiéndome la cara para que le mirara.

Adriana salió y nos vio a los dos llorando en la puerta y de rodillas, vino corriendo. -¿Qué os pasa? –se angustió.
Entramos en casa, fuimos al sofá, y le conté lo sucedido a mi hermana. –Dales tiempo, es cierto que sois jóvenes, pero no es nada malo. –contestó ella intentando animar a Cristian.

Cristian se calmó un poco, pero estuvo muy callado hasta la hora de la comida. Casi no sonrió al ver a Evelyn, ella le miraba extrañada así que la cogí en brazos y me aparté un poco. –Mami, ¿Qué tene el nene del cocolate? –preguntó con mucha curiosidad.

-Está triste, mi pequeña. Pero si le abrazas y le das besos se pondrá alegre. –la dije mientras la abrazaba.

Ella me hizo caso, y Cristian al ver a la niña tan preocupada y tan cariñosa se alegró un poco. –Pequeña… te quiero mucho. –dijo dándola un abrazo fuerte.

-Yo tamién te quero muso y me guta que me quides. –respondió dándole un beso en la mejilla.

Comimos y llevé a Evelyn a que se echara la siesta. Nos sentamos en el sofá y parece que Cristian se había serenado un poco y yo también estaba algo más tranquila. –Oye Mel… -empezó a hablar.

-Dime, ¿estás más tranquilo? –pregunté cogiéndole de la mano.

-Sí, no es eso. Es que… no puedo volver a casa sabiendo lo que piensan mis padres de ti y del bebé. Voy a irme a mi casa que para eso la tengo. ¿Te vendrías conmigo? –preguntó ilusionado.

-Pues… Me has pillado por sorpresa, pero me encantaría vivir contigo. Aunque deja que se lo diga a mi hermana, llevamos juntas desde la muerte de mis padres. –contesté.

-Claro, no quiero perjudicaros a ninguna. –respondió abrazándome.

Me levanté y hablé con mi hermana en la habitación, a ella le pareció bien. De hecho, me contó que una amiga suya estaba buscando un alquiler, así ella se vendría con Adriana a casa y compartirían gastos.

Le di la noticia a Cristian que se animó mucho, así que esa misma tarde empezamos a recoger entre los tres mis cosas y las de Evelyn. Sobre todo la ropa que era lo más importante, y algunos juguetes de Evelyn.

Ese fin de semana se quedaría Cristian a dormir en casa y luego nos iríamos con él a su casa. Estábamos muy contentos, y Evelyn se tomó estupendamente la noticia, estaba deseosa de estar con él en la nueva casa.

A partir de ese fin de semana empezaría una nueva vida, al lado de un chico maravilloso y con mi hija y el bebé que venía de camino. Pero me sentía mal porque se hubiera peleado con sus padres. Decidí darle unos días de tregua, pero luego intentaría que hicieran las paces, me sentía terriblemente mal, de ser la causante de su discusión.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

0 rosas :

Publicar un comentario

Mi blog es mi casa, donde podéis encontrar novelas, relatos, consejos, videos y varias de mis aficiones, pasiones y locuras. Con los comentarios me ayudáis a mejorar, pero siempre desde el repeto y sin palabras feas ni insultos. Opiniones y críticas si se aceptan siempre

Así que, deja tu rosa después de la señal,piiii:

 
comentarios.

© Mi sueño de Papel, plantilla y gráficos hechos por ML Diseños, 2011

© Actualización de la plantilla y nuevas características por Daniel Ruiz, 2013

De nuevo ARRIBA   


DIMATHIAN. Una novela de María Orgaz.