Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

COMPRAR

En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

COMPRAR

Bienvenid@s




Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




sábado, 19 de diciembre de 2009

Destino caprichoso capitulo 16

16º- Arrepentimiento

Apartó a la niña de un empujón y cogió a Esme del brazo para levantarla pero se quedaron estáticos. Al recibir el empujón la niña se cayó al suelo de rodillas. Empezó a llorar desconsoladamente. Me acerqué a ella y la cogí para calmarla.

-Mami, teno pupa… -dijo entre llantos.

-Ya está, mi niña, no es nada. Es una pupa pequeña. –dije intentando consolarla.

Cristian se acercó a nosotras y le dio un beso a la niña. Yo se la di para que la cogiera, pensé que sus padres debían ver que el amor que se tenían Cristian y Evelyn era real y no era por interés ni por dinero.

Él la cogió con cuidado y la abrazó fuerte. -¿Dónde te duele, mi pequeña? –preguntó mirándola.

-Papi, me duelen las ririllas. –dijo aún con un llanto profundo.

-¿Las rodillas? –repitió él. –Mira así se curan. –dijo mientras tocaba con su mano las rodillas de la niña.

-¿Te ha llamado papi? –preguntó su padre.

-Sí, para ella yo soy su padre, y así es como me siento, como si fuera su padre. Me da igual lo que pienses o tu estúpido dinero. No lo quiero, no quiero nada de ti. –contestó muy enojado Cristian.

Esme se acercó a nosotros, acarició la cabecita de Evelyn y se acercó después a mí. Me dio un abrazo, me quedé con los ojos como platos, no esperaba esa reacción por su parte. Pero la devolví el abrazo, la verdad es que me di cuenta de que su madre si vio el amor que se tenían Cristian y Evelyn.

-Hijo, ya veo lo mucho que os queréis. Lamento haber discutido. Sabes que te quiero con locura. –dijo ella casi llorando.

-Gracias mamá, significa mucho para mi. –respondió Cristian dando un beso en la mejilla a su madre.

Entonces Esme, Cristian y yo miramos a Carlisle, estaba mirándonos y se notaba que se debatía en una lucha interna de ideas y sentimientos, hasta que por fin se acercó y comenzó a hablar. –Hijo, lamento todo lo ocurrido, no quiero perderte. –dijo mientras le daba un abrazo.

Después se acercó a mí y me sonrió. –Disculpa mi actitud. Se ve que eres una buena chica y la niña quiere mucho a Cristian, puedo verlo. Lamento lo ocurrido. –yo sonreí como prueba de que aceptaba sus disculpas.

La niña aún seguía llorando un poco por la caída, Carlisle se acercó a ella pero ella se escondió entre los brazos de Cristian. Carlisle entristeció su gesto, pero Cristian hizo que la niña le mirara a los ojos.

-Mi pequeña, el yayo quiere pedirte perdón, antes se portó mal, pero tienes que perdonarle ¿vale? –le dijo a ella.

-Vae, papi. –miró a Carlisle y sonrió. –Te pedono yayo.

Entonces todos nos comenzamos a reír, yo estaba muy aliviada, pues mi hija y yo habíamos sido las causantes de una disputa muy grande entre Cristian y sus padres, y casi fue ella la que lo solucionó.

Pues al ver lo mucho que se querían y lo mucho que se preocupaba Cristian por ella, vieron que en esa relación no había nada de interés económico, tan solo muchísimo amor.

Nos sentamos y todo fue más relajado a partir de ese momento. Nos dieron la enhorabuena por el bebé, pero insistieron mucho en que les pidiéramos ayuda si lo necesitábamos.

De verdad estábamos contentos, pero su padre… no sé tenía una mala sensación, como cuando sientes que algo no está bien pero no sabes porqué. Ni sabía porque tenía esa mala sensación, no quise decir nada, después de todo lo que había costado que entraran en razón.

Su padre no dejaba de mirarme a mí y a la niña, yo me sentía demasiado observada, quizás no se fiaba del todo pero por no discutir más con Cristian lo dejó pasar. Pero algo en mi interior me decía que su padre tenía demasiado orgullo como para pedir perdón y darle la razón a alguien que no fuera él mismo.

Quise olvidarlo todo, estaba juzgando a Carlisle sin conocerle casi nada, justo lo que había hecho él conmigo y que había provocado toda la discusión. Alejé de mi mente todos esos pensamientos.

Me dije a mi misma “Mel, estás paranoica, seguro que te lo estás imaginando. Disfruta y no lo pienses más”. Así que después de discutir mentalmente conmigo misma decidí olvidarlo y disfrutar de los padres de Cristian.

La tarde transcurrió tranquila, pero antes de cenar dijeron que se iban, que si no se les haría tarde y su padre, que era médico en el hospital madrugaba mucho. Así que nos despedimos de ellos y me puse a preparar la cena.

-¿Ves? Al final todo ha salido muy bien. –le dije sonriendo.

-Lo sé, y me alegro, porque quiero muchísimo a mis padres, y me ponía mal no tener su apoyo. –comentó mientras me abrazaba.

Se agachó y llegó hasta mi vientre plano, lo acarició con la mano y sonrió. –Peque, estoy muy contento y te quiero mucho. –tras lo que me dio un beso en el vientre.

Me puse a reír. –Mi amor, aún es muy pero muy pequeño, no creo que sienta lo que dices. –contesté entre risas.

-Ya, pero tú sí, y si tú estás bien el bebé también lo está. –afirmó dándome un beso en la frente.

Estuvimos cenando los tres, Cristian estaba de muy buen humor, notaba el cambio que había supuesto haberse reconciliado con sus padres. Pero en el fondo no paraba de darle vueltas al presentimiento que tenía.

Decidí callármelo y no decirle nada, no quería que pensara que no quiero a sus padres o que quiero que estén peleados, porque no quería eso ni mucho menos. Tal vez me había imaginado todo eso a causa de la situación tan tensa que habíamos vivido.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

0 rosas :

Publicar un comentario

Mi blog es mi casa, donde podéis encontrar novelas, relatos, consejos, videos y varias de mis aficiones, pasiones y locuras. Con los comentarios me ayudáis a mejorar, pero siempre desde el repeto y sin palabras feas ni insultos. Opiniones y críticas si se aceptan siempre

Así que, deja tu rosa después de la señal,piiii:

 
comentarios.

© Mi sueño de Papel, plantilla y gráficos hechos por ML Diseños, 2011

© Actualización de la plantilla y nuevas características por Daniel Ruiz, 2013

De nuevo ARRIBA   


DIMATHIAN. Una novela de María Orgaz.