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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




domingo, 20 de diciembre de 2009

Destino caprichoso capitulo 20

20º- Ayuda desinteresada

-Claro que sí, si no hablas tú voy a hablar yo. Tú hijo está muy grave por tu comportamiento absurdo y estúpido, está entre la vida y la muerte y todo porque no soporta que le desprecies y que le trates así. –respondí llena de odio.

-Seguro que te lo estás inventando, además es un desagradecido, tendrá que obedecerme si quiere que le siga considerando hijo mío. –dijo con desprecio.

-Es una persona espantosa, no entiendo cómo Cristian lo quiere tanto. Espero por su bien que no le pase nada, porque entonces soy capaz de cualquier cosa… -dije amenazante.

-¿Qué le va a pasar? ¡Además a ti que más te da! Sólo estás con él por la herencia, pero no vas a llevarte nada. –gritó y todos sus compañeros le miraron extrañados.

-¡A mi su dinero me da igual! aunque tuviéramos que vivir debajo de un puente le seguiría queriendo, pero veo que usted no sabe lo que es querer… -le miré con odio.

Me giré y salí corriendo dando un portazo a la puerta. Me fui a las escaleras y bajé todo lo deprisa que pude. Llegué a la planta baja y salí a la puerta, me acurruqué en una esquina en el suelo, hundí mi cabeza entre las rodillas comenzando a llorar de manera descontrolada.

-¿Estás bien? –preguntó una voz mientras me acariciaba el brazo.

Levanté la vista y era un chico, tenía un gesto de preocupación en su cara. Yo me limpié un poco las lágrimas y me levanté. Él se quedó a mi lado mirándome, parecía preocupado.

-Sí, bueno… es que mi novio está enfermo y no sé si se pondrá bien. –dije entre sollozos.

-Te veo muy nerviosa, mira vamos a la cafetería y hablamos un rato, tal vez eso te ayude. –propuso muy amablemente.

-Está bien. –necesitaba hablar con alguien y es cierto que estaba demasiado nerviosa.

Entramos en la cafetería y me senté. Él se dirigió a la barra para pedir algo, volvió en seguida. Traía un par de tazas, las puso en la mesa, y me vino el olor, era chocolate caliente.

-Cuando estoy nervioso, es lo que más me tranquiliza. Espero que te guste el chocolate. –contestó él sonriendo.

-Pues lo cierto es que me encanta. Muchas gracias, no hacía falta que te molestaras. –respondí algo retraída. –Por cierto, mi nombre es Melinda, pero puedes llamarme Mel.

-Encantado Mel, yo me llamo Pedro. –dijo muy encantador. –Bueno ahora que parece que estás más calmada cuéntamelo con tranquilidad.

-Pues… lo cierto es que es bastante complicado. Mi novio discutió mucho con su padre por estar conmigo. Su padre piensa que solo le quiero por su dinero para que cuide de mi hija y del bebé que viene en camino. –al decir esto me acaricié la tripita.

-Entiendo… -dijo y me dejó continuar.

-Mi novio se ha puesto muy enfermo por el rechazo de su padre y la discusión tan grande que han tenido, y bueno… no sé si saldrá de esta… -terminé de hablar derramando algunas lágrimas.

-Tranquila, estoy seguro de que se pondrá bien. Mi padre trabaja en este hospital, le diré que le eche un vistazo para que así te quedes tranquila. –comentó muy cortés.

Al decirme quien era su padre abrí los ojos como platos, resulta que era el médico que le estaba atendiendo. Él venía a verle para comer juntos, solía venir con su padre siempre que podía.

Terminamos de tomar el chocolate y parecía que me había sentado bien, no solo el chocolate caliente, sino hablar con alguien, la verdad es que era un chico encantador. Y pensé en Adriana, pensé que sería estupendo que sentara la cabeza y Pedro parecía un chico maravilloso.

Subimos a la planta donde estaba ingresado Cristian, en la sala de espera estaban Esme y Adriana con Evelyn. Al verme vinieron corriendo. -¿Pero dónde estabas? No sabes lo preocupadas que estábamos… -dijo Esme en tono protector.

-Es que… no pude aguantarme, y bueno… me encaré con Carlisle, y abajo me encontré con Pedro, y hemos estado hablando. Es el hijo del médico que atiende a Cristian. –comenté algo más tranquila. –Mira, ella es Esme, la madre de mi novio. Ella es Adriana mi hermana. Y este pequeñita de aquí es mi hija Evelyn. –dije señalando a cada una.

-Encantado, aunque lamento conocernos en estas circunstancias. –dijo muy cortés.

-Pero Mel, ¿Qué dijo Carlisle? –preguntó Adriana con curiosidad.

-Pues no dijo mucho, tan solo que seguía pensando que yo quería su dichosa herencia, y bueno, me marché en seguida. –contesté ofuscada. –Esme, yo sé que es tu marido pero no me parece bien la actitud que tiene. –dije retraída.

-No te preocupes, yo ya le he advertido que si no cambia su actitud y entra en razón, no solo va a perder a Cristian, a mí también. –contestó muy firme.

Pude notar que Adriana no paraba de mirar a Pedro, se notaba que le había gustado y me alegraba por ella. Se le veía un chico muy atento y buena persona, con lo que si llegaban a algo sería estupendo, pero yo no estaba para pensar demasiado en esas cosas.

Se hizo algo tarde y no nos dejaban estar allí. Pero Pedro habló con su padre, lo arregló todo para que yo me pudiera quedar todo el día allí incluso por la noche. Me quedé en el sofá de la habitación observándole, no había vuelto a despertar desde que pasé con la niña.

Nos dijeron que había tenido un infarto y que estaba bastante delicado, había que observar que no volviera a tener ninguno, por la mañana comprobarían si su corazón estaba dañado o no con un cateterismo.

No era capaz de conciliar el sueño, me despertaba a cada momento para comprobar que Cristian se encontraba bien y que estaba tranquilo. Pero el cansancio y la preocupación me vencieron, haciendo que me quedara profundamente dormida…

Soñaba con Cristian, podía verle sentado en una silla y sonriendo, tenía a Evelyn en brazos y ambos estaban felices. Cuando intentaba ir hacia ellos no podía, estaba atrapada pero pude ver como Carlisle se acercaba a ellos. Hablaba con Cristian al oído y los dos desaparecían con la niña.

Me sobresalté aunque no sabía cuantas horas habían pasado. –NOOOO, ¡Cristian! –abrí los ojos de golpe estaba sudando y a punto de llorar, pero me quedé helada, no podía creer lo que mis ojos estaban viendo, juraría que era imposible, que tal vez estuviera soñando todavía. Pero no era un sueño, era real y eso me asustaba…
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