Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

COMPRAR

En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

COMPRAR

Bienvenid@s




Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




domingo, 27 de diciembre de 2009

Destino caprichoso capítulo 26

26º- Hablando claro

Ya estaba más tranquila, aunque era verdad que estaba algo acatarrada, me había relajado mucho caminar bajo la lluvia, pero había traído sus consecuencias negativas pues tenía un trancazo…

-Desde luego… mira que estarte bajo la lluvia… -dijo Cristian moviendo la cabeza a los lados.

-Me relajaba mucho y me ayudaba a no pensar en nada. Pero no pensé que cogería frío… -dije algo avergonzada.

-Cuando te fuiste… nada más saliste por la puerta me arrepentí de lo que había pasado. –contestó algo triste. – No me gusta que estemos enfadados… perdóname. –pidió mirándome poniendo ojitos.

-Yo también lo siento. No debí dudar de lo que me decías, lo siento. –Me disculpé.

Me acurruqué todo lo que pude entre sus brazos, necesitaba sentirle conmigo, haber estado enfadada con él, era como si se hubiera ido de mi lado y esa idea me aterraba, le necesitaba más que al aire que respiraba, sabía que no podía vivir sin él.

Él me abrazó fuerte, como si también hubiera añorado tenerme entre sus brazos. Era mi lugar especial, como una pequeña burbuja, en la que nadie podía entrar, nada podía perturbar la paz que sentía estando a su lado.

Acercó su cara a mi pelo y aspiró el aroma, para después suspirar. –No sé qué haría si te pasara algo. Bueno a ti o a Evelyn, o a este pequeño tesoro que llevas dentro de ti. –dijo cariñosamente mientras me tocaba la pequeña barriguita que empezaba a notarse un poco.

-Si aún es pequeñito… pero creo que a veces le siento. –comenté con la mirada iluminada.

-Mi princesa… yo…no quiero que discutamos nunca más y menos por algo así. Todo lo que quieras saber me lo puedes preguntar. No quiero tener secretos para ti. –contestó.

Al decir eso, a mi me vinieron algunas preguntas a la cabeza, pero claro, a lo mejor se molestaba si le preguntaba a pesar de que había dicho que le preguntara lo que quisiera. Pero sobre todo quería saber cómo fue su relación, o exactamente qué tipo de relación tuvieron.

-Pues… lo único que querría saber es lo que pasó entre vosotros. Pero si no quieres decírmelo pues lo entenderé. –respondí intentando que no me temblara la voz.

-Fue hace un par de años, me la presentó un amigo, y en seguida nos llevamos bien. Pero como te dije; a los pocos meses, me enteré por casualidad que estaban enrollados a mis espaldas. Me quede destrozado y me costó mucho superar la traición de los dos. –explicó sin mirarme. Giró la cara y me acarició la mejilla. –Pero entonces… te conocí a ti y desde ese momento mi corazón está curado y sano. Y yo muy enamorado. –confesó sonrojándose.

-Gracias por tu sinceridad, de verdad. Eres muy importante para mí, sabes que te quiero con locura, y no sé cómo podría vivir sin ti. –contesté sonrojándome yo también.

-Yo… bueno… no pensaba hacerlo ahora pero necesito hacerlo. Aunque no sé como empezar. Mel… tú… Evelyn y tú sois lo que más quiero en esta vida y quiero cuidaros y protegeros. Y… -decía.

-Eso ya lo sé, pero ¿Por qué me lo dices si yo ya lo sé? –pregunté. Aunque me imaginaba que esto tenía que ver con la conversación que les había escuchado a Pedro y a él.

-Pues… es que… no pensaba hacerlo todavía pero… creo que con lo que ha pasado, es el momento. Necesito hacerlo ahora. –no paraba de mirar a todos lados y mover mucho las manos. Nunca le había visto tan nervioso.

-Pero, ¿Qué es lo que necesitas hacer? –pregunté con intriga aunque sabía lo que quería.

Se incorporó de la cama y me hizo que me levantara, él se puso de pie y me miró a los ojos. Pero antes de que reaccionara, se puso de rodillas cogiéndome una mano y sin dejar de mirarme. –Mel, te quiero, ¿Quieres casarte conmigo y pasar el resto de la vida juntos? –preguntó ilusionado.

Yo sabía que me lo pediría, pero escucharlo de sus labios me había dejado sin palabras, pero sabía lo que sentía. Y la relación tan especial entre Evelyn y él. –Si, quiero. –dije en un susurro y comenzaron a caer lágrimas de alegría de mis ojos.

Se incorporó y me abrazó, me besó de una forma muy especial, intensamente. Yo le correspondía a esos besos tan apasionadamente como podía y como me pedía mi cuerpo.

Era un momento mágico y único, estaba prometida, con el hombre más perfecto, guapo y buena persona que había en el mundo. Nunca me habían querido, nunca había querido a nadie como a él, nunca había pensado que mereciera ser feliz, pero en ese momento era inmensamente feliz.

Llamaron a la puerta y alguien entro. Entonces miramos los dos hacia la puerta y vimos a Adriana que estaba medio llorando. Yo la miré preocupada, pero estaba esbozando una sonrisa a pesar de las lágrimas.

-Hermanita, me alegra que lo hayáis arreglado. –dijo ella.

-Bueno… no solo lo hemos arreglado, sino que todo lo que os había pedido que me ayudarais pues… hay que adelantarlo, porque no pude aguantarme y ya se lo pedí. –contestó mirándome de reojo.

Pasaron los demás, y estaban muy contentos, pues se nos oía reír de felicidad. Cristian no se pudo aguantar las ganas de contarlo, estaba eufórico, tan feliz… que su felicidad se contagiaba a todos los de su alrededor.

Adriana se puso como loca, era una fanática y una loca de la moda. Así que estaba planeando mil cosas para la decoración, los trajes de los chicos, los vestidos. Yo me estaba agobiando solo de escucharla hablar.

Pero también sabía que mi hermana era así, y con lo cabezota que era, si intentaba cambiar su opinión solo conseguiría enfadarme con ella y no conseguir cambiar nada. Decidí dejarla hacer, dejarme llevar pues no serviría discutir.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

0 rosas :

Publicar un comentario

Mi blog es mi casa, donde podéis encontrar novelas, relatos, consejos, videos y varias de mis aficiones, pasiones y locuras. Con los comentarios me ayudáis a mejorar, pero siempre desde el repeto y sin palabras feas ni insultos. Opiniones y críticas si se aceptan siempre

Así que, deja tu rosa después de la señal,piiii:

 
comentarios.

© Mi sueño de Papel, plantilla y gráficos hechos por ML Diseños, 2011

© Actualización de la plantilla y nuevas características por Daniel Ruiz, 2013

De nuevo ARRIBA   


DIMATHIAN. Una novela de María Orgaz.