Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

COMPRAR

En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

COMPRAR

Bienvenid@s




Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




martes, 29 de diciembre de 2009

Destino caprichoso capitulo 28

28º- Los problemas nos encuentran

Mi embarazo avanzaba bien, pero cada vez necesitaba más ayuda de Cristian. Le habían hecho varias revisiones y habían dicho que su corazón estaba bien. Pero debían hacerle revisiones periódicas para evitar otro posible infarto.

Lo cierto es que Cristian estaba más nervioso que yo por el embarazo y yo me preocupaba pues cuanto más estrés acumulara, el riesgo de otro infarto aumentaba y eso me angustiaba enormemente.

Además se pasaba de protector, lo único que me dejaba hacer sola era salir a por el pan y era porque no tardaba nada y la tienda estaba al lado de la casa. Y porque le convencí, pues si fuera por él no me movía de la cama. Se había cambiado el horario para poder comer conmigo y luego recogía a Evelyn en el cole.

Evidentemente, ya me habían dado la baja pues ya no podía moverme bien y ocuparme de la clase con los niños me resultaba casi imposible. Ya estaba de ocho meses y la barriguita estaba abultadísima.

Una mañana bajé a por el pan, pero como me encontraba un poco cansada me senté en un banco que había cercano y así relajarme, después de unos minutos volvería a casa. Así que después de reposar un poco, cogí un trocito de pan, me encantaba picotear el pan mientas volvía a casa; era una costumbre que a Cristian no le gustaba.

Llegué a casa y en la puerta me encontré a una chica, era rubia, un poco más alta que yo y con un cuerpazo asombroso, parecía una modelo como las de la tele. Estaba llamando al timbre así que me acerqué a ella.

-Perdona, ¿querías algo? –pregunté con curiosidad.

-Pues sí, busco a Cristian Cullen. ¿Le conoces? –preguntó con amabilidad.

-Sí, está a punto de llegar para comer juntos. –dije acercándome a la puerta.

-Así que ¿tú eres la que se va a casar con él? –preguntó algo molesta. –Pues no sé que ha visto en ti. –dijo mirándome con mala cara.

-Pues sí yo me voy a casar con él, imagino que tú eres Elena. ¿Verdad? –dije mirándole a los ojos.

Al mirarla pude observar que era realmente guapa, no solo tenía un cuerpazo, sino una cara como la de un ángel. Era la persona indicada para Cristian no podía comprender aún cómo había acabado conmigo.

Ella se acercó mucho a mi y me miró de arriba a abajo, con cara de asco. Era evidente que estaba muy molesta y enfadada y que me estaba comparando con ella. Al ver la abultada barriguita puso los ojos como platos.

-Ahora lo entiendo, así que le has engañado para que te mantenga a ti y a ese bebé, que a saber de quién es. –contestó casi gritando.

Yo de la situación me estaba poniendo más nerviosa por momentos y comencé a hiperventilar. No podía respirar con normalidad y me sujetaba la barriguita porque me empezaron a dar contracciones.

-Mel ¿qué te pasa? –dijo la voz de Cristian que llegaba en ese momento.

-Me duele…. Me… necesito… aire… -contesté como pude aguantando el dolor.

-Tranquila, respira conmigo. –dijo mientras me ponía contra su pecho para acompasar la respiración. –Y ¿Tú que haces aquí? –preguntó molesto mirando a Elena.

-Venía a verte a ti, vamos a hablar. –contestó ella acercándose a él.

-Ahora no puedo. Además yo no tengo nada que hablar contigo.-respondió Cristian enfadado.

Mientras ellos discutían yo intentaba calmar mi respiración y aguantar el dolor, pero sentí un líquido que escurría por mis piernas. –Creo… creo que viene… viene el bebé. –dije como pude.

-¿Pero si te falta un mes? –preguntó histérico.

-Ya viene, acabo de romper aguas… -contesté mirándole.

Él me cogió en brazos y me llevó al coche colocándome con cuidado en el asiento; se podía escuchar a Elena gritando como una loca. -¡No te vas a escapar tan fácilmente, tenemos algo pendiente! –gritó enfadada.

Si no hubiera tenido que estar pendiente de respirar y de aguantar el dolor, seguramente todo lo de Elena me abría enfadado, pero tenía otras cosas más urgentes e importantes en las que pensar en ese momento.

Llegamos en pocos minutos al hospital pues Cristian fue todo lo deprisa que pudo. Avisó a su padre para que estuviera todo listo, y nos estaba esperando en la puerta del hospital con una camilla al lado.

Me tumbaron en la camilla y me hicieron una ecografía, la hizo Carlisle en persona, y su cara no era muy alentadora… - Melinda… tenemos que sacar ya al bebé, tiene enroscado el cordón umbilical al cuello y podría sufrir daños irreparables. –dijo muy serio.

Comencé a llorar por mi bebé, estaba sufriendo y yo no podía hacer nada. –Vamos, preciosa. Cálmate todo va a salir bien. –dijo Cristian para darme ánimos.

Me dijeron que me iban a poner anestesia local con lo que no me enteraría de nada, lo último que pude recodar era el quirófano al que me metieron para operarme. Yo estaba muy asustada, pero entonces todo me dio igual, supuse que sería efecto de la anestesia…

Estaba como en el limbo, no sentía nada, bueno sí, una enorme paz, tranquilidad, alegría, no imaginaba un lugar mejor, en el que no se sentía dolor. Pero ese lugar no era nada si no tenía a mi amor conmigo…

Notaba mi cuerpo muy pesado, sentía algo de dolor, con lo que ya no estaba en ese lugar maravilloso, pero también significaba que mi amado estaría allí o al menos eso esperaba…

Moví una mano y giré la cabeza, abrí lentamente los ojos y vi una imagen preciosa, la escena más bonita que había visto nunca… Cristian, tan hermoso y guapo como siempre, sostenía entre sus brazos al bebé, y le sonreía con esa sonrisa que me dejaba sin aliento.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

0 rosas :

Publicar un comentario

Mi blog es mi casa, donde podéis encontrar novelas, relatos, consejos, videos y varias de mis aficiones, pasiones y locuras. Con los comentarios me ayudáis a mejorar, pero siempre desde el repeto y sin palabras feas ni insultos. Opiniones y críticas si se aceptan siempre

Así que, deja tu rosa después de la señal,piiii:

 
comentarios.

© Mi sueño de Papel, plantilla y gráficos hechos por ML Diseños, 2011

© Actualización de la plantilla y nuevas características por Daniel Ruiz, 2013

De nuevo ARRIBA   


DIMATHIAN. Una novela de María Orgaz.