Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




miércoles, 30 de diciembre de 2009

Destino caprichoso capitulo 30

30º- La sombra del peligro

Sus manos intentaban controlar mi ataque podía sentirlas, y de veras quería controlar ese ataque de pánico pero el cuerpo no me respondía, mi propio cuerpo no me respondía, no quería obedecerme…

Perdí la consciencia a causa del ataque y del esfuerzo que estaba haciendo por intentar controlarme. Cuando me recuperé me sentía mareada. – Cristian… el bebé… Evelyn… -susurraba mientras la cabeza me daba vueltas.

-Preciosa, tranquila estoy aquí contigo. –dijo Cristian mientras me abrazaba.

Mel, menos mal… Le llamé porque me puse de los nervios. No sabía lo que hacer. –contestó Adriana suspirando aliviada.

Pasados unos minutos ya me encontraba mejor, me dieron chocolate caliente para que me calmara, mientras Adriana y Cristian llamaron a la policía, para que examinara la casa y la nota.

Eso parecía como en las películas, todo lleno de policías haciendo fotos buscando huellas, y preguntando y preguntando. Cristian intentó evitar que me preguntaran para no volver a alterarme, pero claro, era inevitable que me hicieran algunas preguntas.

-¿Sabe de alguien que quiera hacerla daño? –preguntó el policía.

-Pues… bueno… -dudaba mientras miraba a Cristian.

-Verá agente, hace poco tuvimos un encontronazo con una ex-novia mía. No sé si tendrá algo que ver… -comentó Cristian pasando su mano por mis hombros.

-Investigaremos a esa chica. –dijo el policía.

Una vez hicieron todos los papeleos, buscaron huellas e hicieron fotografías a cómo estaba todo, se marcharon. Cristian avisó a sus padres y Adriana avisó a Pedro para que vinieran a casa y contarles lo ocurrido.

Cuando estuvimos todos juntos, recogieron entre todos, a mí no me dejaron hacer nada, ya que estaba muy alterada todavía. Después de recoger todo, se sentaron un rato para que les contáramos todo con calma.

Cristian les contó el encontronazo que tuvimos el día que me puse de parto, y todos estuvieron de acuerdo en que era más que probable que hubiera sido ella. Yo… estuve bastante callada, tenía la sensación de que si hablaba me pondría otra vez de los nervios.

Se quedaron a cenar, aunque yo estuve bastante ausente, lo prepararon todo, yo estuve amamantando a Eric, necesitaba tenerle entre mis brazos, después de la amenaza de la nota, y hasta se me escaparon algunas lágrimas.

Parecía que estaba echa para sufrir, para que algo malo truncara mi vida cuando todo me empezaba a ir bien. En realidad si a mi me pasaba algo no me importaba tanto, lo que quería es que mi amor, y mis dos hijos estuvieran a salvo de cualquier cosa.

La puerta de la habitación se abrió y unos brazos rodearon mi cintura, adoraba que Cristian hiciera eso, hacía que me sintiera a salvo, protegida de cualquier mal que pudiera haber.

-No estés preocupada, que no va a pasar nada. Yo voy a protegeros. –dijo mientras me daba un tierno beso en el cuello.

-¿Siguen los demás en el comedor? –pregunté dejando a Cristian en su cuna.

-Claro, te estamos esperando para cenar. –contestó.

-No, no quiero cenar nada… no tengo ganas… -me justifiqué.

-Mel, tienes que comer, que si no vas a enfermar. –dijo muy serio.

Accedí a regañadientes, bastantes emociones habíamos tenido en un día como para discutir por algo tan tonto como la cena, sería absurdo, así que salí y me senté en la mesa.

Cenamos y yo casi no comí, pero por no discutir comí un poquito. Solo quería que se fueran y echarme a dormir. No era por nada, pero el día estaba siendo demasiado largo y necesitaba que por fin acabara…

Pasaron los días y yo no estaba tranquila, cambiamos la cerradura de casa, pusimos dos cerrojos y Adriana ya no iba al parque, yo tenía miedo de que los encontraran en el parque y les pudieran hacer algo.

Volvía siempre directa a casa después de salir del colegio, atravesaba el parque pues era el camino más corto. Pero una de las tardes, alguien me llamó por detrás dándome un toquecito en el hombro, la verdad es que me asusté bastante.

-Eres Melinda ¿Verdad? –preguntó el extraño.

-¿Quién es usted? –pregunté algo asustada.

-Soy Walter, compañero de Carlisle, mi hija iba a casarse con Cristian. –contestó algo serio pero sin mirarme.

-Cristian y yo nos queremos. –respondí intentando marcharme.

Le miré y su mirada… era indescriptible, no sabía si me haría daño o que haría en ese momento. –En realidad entiendo porqué Cristian está contigo, eres muy hermosa… -comentó examinándome de arriba a abajo.

Yo abrí los ojos como platos, no creí que dijera lo que acabara de decir. Se me estaba insinuando, y podría ser mi padre por la edad que tenía. Además se estaba acercando a mí y me rozó el brazo con su mano.

-Déjeme en paz. –dije enfadada y apartándome.

-¿Por qué? Eres preciosa, ¿Por qué debo apartarme? –preguntó volviéndose a acercar.

Yo le di una bofetada y salí corriendo, corrí todo lo que pude y me metí en casa. No quería preocupar a nadie, ya bastante teníamos encima como para preocupar a la familia por algo así.

Si Cristian se enteraba… se enfadaría mucho y estaba convencida de que no me dejaría salir a la calle sola. Eso sería demasiado estando en la situación en la que estábamos, así que decidí mantener la boca cerrada.

Cada día miraba por todos lados al volver del colegio, por si volvía a encontrármele en el parque. Algunas tardes le veía sentado en un banco mirándome cuando pasaba por allí. Cuando le veía yo salía corriendo antes de darle tiempo a que se acercara a mí.
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1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

Hoy si he podido conectarme y tengo unos minutillos.
Me gusta mucho como va la historia, está muy interesante. ^^

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