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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




jueves, 10 de diciembre de 2009

Destino caprichoso capitulo 5

5º- El parque de atracciones

Y por fin llegó el sábado. Esa mañana me levanté muy temprano, la verdad es que estaba tan nerviosa que había dormido muy poco. Pero no me importaba, solo tenía ganas de verle otra vez y estar con él.

Estuve una hora mirando mi ropa, a ver que me ponía. Tenía que llevar algo cómodo para ir al parque de atracciones, pero no quería ir en chándal ni mucho menos. Quería ir mona pero cómoda.

Finalmente, y después de más de una hora de mirar toda mi ropa, me decidí por unos vaqueros cómodos, y una camiseta de algodón un poco escotada de color azul. Era mi favorita y me encantaba ponérmela.

Levanté a Evelyn, la di de desayunar, y después la ayudé a bañarse y a vestirse. Estaba muy contenta por ir al parque de atracciones, nunca habíamos ido y estaba emocionada por verlo.

Sobre las 11 llamaron al timbre, me puse de los nervios a dar vueltas por el comedor. Adriana vio lo que estaba haciendo y que no había ido a abrir la puerta. –Mel, por favor, tranquilízate.

Abrió la puerta y allí estaba Cristian, mis pensamientos no habían sido justos pues era mucho más guapo de lo que recordaba en mi mente. Iba guapísimo con unos vaqueros y una camiseta azul cielo preciosa.

Él me miró con esos ojos tan intensos, y sonrió. –Parece que nos hemos leído el pensamiento a la hora de vestirnos. –y se rió con ganas.

Yo al mirar que íbamos los dos con vaqueros y camiseta azul, también comencé a reírme. Al oír tantas risas Evelyn se asomó a ver lo que ocurría y al ver a Cristian salió corriendo hacia él. Saltó para que la cogiera y así lo hizo él.

-¿Tenes cocolate? –preguntó ella.

Cristian al escuchar la pregunta de mi hija, no pude evitar reírse. –No, pero ahora compramos si quieres. –le prometió.

Me acerqué a él y me acarició la mejilla. –Llevaba tantos días deseando verte… estás preciosa. –me dijo.

Al oír eso y como estábamos tan cerca no pude evitar darle un beso muy fugaz en los labios. Me di cuenta de que Evelyn estaba en los brazos de Cristian riéndose, y que mi hermana también se reía, me puse roja como un tomate.

-Bueno… hermanita nos vamos, pasa un buen día. Si quieres algo sabes que llevo el móvil encima. Te quiero. – comenté mientras la abrazaba.

La niña se despidió de su tía con un beso y salimos hacia el coche de Cristian, ese Volvo plateado que tanto me gustaba. La verdad es que no estaba muy lejos el parque de atracciones, pero como era sábado había bastante gente.

Nos fuimos a las atracciones de los niños, para que Evelyn se montara. Y nos compró varios dulces de chocolate, me di cuenta de que a él también le gustaba bastante el chocolate.

Evelyn estaba disfrutando muchísimo, montándose en todas las atracciones, y nosotros mientras nos sentábamos a verla y a hablar. Estaba siendo un día estupendo, hacía mucho tiempo que no lo pasaba tan bien.

-Muchas gracias por este día tan fantástico, nunca lo había pasado tan bien. Y Evelyn está disfrutando muchísimo.-le dije sonriendo y algo sonrojada.

-Yo también lo estoy pasando muy bien. Estoy encantado de que me dijeras que si. –y al decir esto me rozó la mejilla con las yemas de sus dedos.

Entonces, se me pusieron llorosos los ojos y él se asustó. -¿Qué te ocurre? ¿Te encuentras mal? –preguntó asustado.

-Es que… bueno… estoy muy a gusto contigo, y Evelyn también. Pero no creo que sea lo correcto. – dije con la mirada triste.

Le miré y estaba algo triste, creo que sus ojos empezaban a estar vidriosos, pero no lo distinguía bien por las lágrimas de mis ojos. –No me digas eso, por favor… No hay nada de malo en que nos conozcamos y quedemos.

Cogió mi cara entre sus manos y me secó las lágrimas. Nos quedamos mirándonos durante varios minutos sin decir nada. –Si seguimos viéndonos no quiero que vayamos deprisa, tengo que pensar primero en mi niña. –contesté.

-Tranquila, sin prisas. Yo solo quiero lo mejor para las dos, os habéis convertido en lo más importante para mí. No quiero que os alejéis. –y al decir eso se acercó lentamente a mi para darme un tierno beso.

Me sentía tan a gusto con él, que resultaba difícil no sentir mariposas en el estómago estando a su lado. Estaba tan distraída por su beso que no me di cuenta que terminó la atracción y que Evelyn se había bajado.

-Mami, quero en ota cosa, ámonos. –dijo impaciente tirando de mi brazo.

-Vale, vamos a otra atracción. –me levanté y Cristian se levantó también.

-Tiene mucha energía, es incansable. –comentó entre risas.

Cuando se reía se le iluminaba la cara, tenía la sonrisa más perfecta que había visto nunca. Sin poder evitarlo y maravillada por esa sonrisa le abracé. Él se quedó sorprendido, pero me rodeó la cintura con sus brazos.

Era fantástico, me sentía muy a gusto junto a él. Noté que comenzó a reírse entre dientes. Miré en la dirección que él miraba y Evelyn estaba tirando de la pernera de su pantalón.

-Yo quero abraso. Yo tamién quero. –pidió insistente.

-Claro, a ti también te doy un abrazo. –dijo mientras cogía a la niña y la daba un abrazo.

-Le gustas mucho, no suele abrirse tanto con la gente, y menos con los chicos. –comenté

-Pues me alegra saberlo. Es una niña adorable y la quiero con locura. –admitió dándola un beso en la frente.

Fue un día muy largo e inolvidable. Cenamos allí y después nos dirigimos a casa. La niña se quedó dormida en el coche. Había sido un día muy largo y estaba muy cansada. Lo cierto, es que yo también estaba algo cansada y me adormilé durante el trayecto, recordando todo lo ocurrido en el día.

De verdad estaba sintiendo algo por Cristian, y no me importaba, quizás era buena idea. Era la primera vez que sentía algo así por un chico, y viendo lo maravilloso que era, quizás era el momento de dejarme llevar.
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