Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

COMPRAR

En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

COMPRAR

Bienvenid@s




Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




sábado, 12 de diciembre de 2009

Destino caprichoso capitulo 6

6º- Sentimientos que aumentan

Me desperté al sentir el roce de la mano de Cristian sobre mi mejilla. –Ya hemos llegado, preciosa. –Le miré y me estaba sonriendo.

Estábamos muy cerca el uno del otro, estaba más dormida que despierta pero no quería que ese día terminara. Me hubiera quedado para toda la eternidad en ese coche con tal de estar tan cerca de él.

Cogió mi cara entre sus manos y nos fuimos acercando, lentamente, hasta que nuestros labios se juntaron. Fue un beso muy bonito, más largo que los que ya nos habíamos dado, estaba encantada, era como estar en el paraíso.

Terminamos el beso y él sonrió. –Ha sido maravilloso, espero que lo podamos repetir muy pronto. Voy a coger a la niña y vamos a subir a tu casa. –dijo.

Cogió a la niña que estaba dormida con una mano, la otra mano la pasó por mi cintura para ayudarme a caminar ya que estaba medio dormida. Abrí la puerta y dejó a la niña en el sofá, me despedí de él con otro beso.

-Mañana como es domingo, podíamos pasar la tarde juntos si tú quieres. –estaba ilusionado.

-Me apetece mucho… -dije sonrojándome.

-Pues mañana te veo, descansa y sueña con los angelitos. –respondió muy alegre.

-Entonces seguro que sueño contigo. –reconocí sonrojada.

-Y yo soñaré contigo. – añadió, me dio un beso y se fue.

Al cerrar la puerta, Adriana se acercó a mí corriendo y me abrazó. –Hermanita me alegro muchísimo por ti, ya era hora de que te fijaras en algún chico. Realmente se le ve buena persona y es guapísimo. –dijo muy alegre.

Yo comencé a sonreír, pero estaba tan cansada que las piernas no me respondían. –Hermanita, gracias, pero por favor, necesito dormir, ha sido un día muy largo. –la di un beso, cogí a la niña y la llevé a la cama.

No tarde mucho en ir a dormir pues estaba bastante cansada por el día tan largo y fantástico que habíamos pasado. Durante toda la noche no hice más que soñar con ese día tan fantástico y con Cristian.

Era casi imposible que existiera alguien tan perfecto pudiera existir, pero milagrosamente existía y parece que sentía algo por mí. No pude evitar soñar con esos besos que nos habíamos dado y sobre todo con sus ojos, tan hipnóticos y penetrantes…

A la mañana siguiente estaba también muy nerviosa, le había dicho a Adriana que cuidara de Evelyn, para así pasar la tarde y la noche tranquilos. No sabía ni a donde iríamos, no me lo había dicho.

Prácticamente no comí nada, no me entraba nada en el estómago, estaba tan nerviosa… lo único que deseaba era volver a ver su hermosa cara. No miraba ni lo que hacía y rompí un par de vasos cuando estaba recogiendo la mesa.

-Mel, por favor, atiende a lo que haces. –Dijo Adriana un poco molesta.

-Perdóname, lo siento. –me disculpé avergonzada.

Y así llegó la primera hora de la tarde y llamaron al timbre, me puse más nerviosa. Pero respiré hondo, conté hasta 5 y abrí la puerta. Allí estaba él, tan guapísimo como siempre, y con una sonrisa que me hacía derretirme.

-Hola, preciosa, ¿Qué tal el día? –preguntó él.

-Pues… bastante largo, la verdad. –contesté esbozando una pequeña sonrisa.

Evelyn salió al escuchar el sonido del timbre, y al ver a Cristian salió corriendo. Él la cogió y la abrazó. –Hola, pequeña. Tengo algo para ti. –dijo con una sonrisa.

-Hola… ¿tenes cocolate? –preguntó ilusionada.

-Evelyn, no seas pesada, ya sabes que no debes abusar del chocolate. –respondí algo ofuscada.

-Jo… ¡quero cocolate! ¡QUERO COCOLATE! –Dijo enfadándose y comenzando a llorar.

-No seas cabezota. –repliqué algo enfadada.

-Bueno, calmaos, no pasa nada. A ver mira, cómete un trocito de chocolate, solo un trocito y así todos contentos. ¿Vale? –comentó Cristian.

-Está bien, pero un trozo pequeño y ya no hay más. –añadí muy seria.

Nos despedimos de ella y salimos por la puerta directos al coche. Yo estaba muy intrigada, tenía tanta curiosidad que me estaba hasta poniendo nerviosa. –Bueno, y ¿Qué es lo que vamos a hacer? –pregunté.

-Va a ser una sorpresa. Te voy a tapar los ojos para que no hagas trampa. –dijo él poniéndome una venda en los ojos.

Hice un puchero pero asentí, sabía que no me iba a servir de nada discutir, y tenía tantas ganas de estar con él y de ver lo que había preparado... Iba a ser estupendo pasar la tarde con este chico, que parecía un ángel que había caído del cielo.

No fue un trayecto demasiado largo, y eso fue bueno porque estaba impaciente. El coche se detuvo y la puerta del conductor se abrió y se cerró. Después se abrió mi puerta y noté que la mano de Cristian sujetó la mía.

-Ya hemos llegado, te ayudo a salir. Pero no te quites todavía la venda. –dijo amablemente mientras me ayudaba a salir del coche.

Dimos unos pocos pasos y nos detuvimos, yo estaba impacientándome, parecía que no iba a llegar nunca la hora de saber cuál era el plan. Pero en ese momento me quitó la venda, estaba enfrente de mí sonriendo.

Miré a mí alrededor y nos encontrábamos enfrente de una pequeña casita. Era pequeña de dos plantas pero parecía muy acogedora. -¿Dónde estamos? –pregunté asombrada.

-Pues es una casa que tienen mis padres, en realidad es mía, pero de momento sigo viviendo con ellos porque no me gusta vivir solo. Así que bueno… es mi casa. –explicó el sonriendo.

-Es preciosa, muy bonita y hermosa, me encanta. –dije con la mirada ilusionada.

-En realidad, lo único hermoso que hay aquí eres tú. –comentó acercándose más a mí para estar muy juntos. –Vamos, entremos que te la voy a enseñar.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

0 rosas :

Publicar un comentario

Mi blog es mi casa, donde podéis encontrar novelas, relatos, consejos, videos y varias de mis aficiones, pasiones y locuras. Con los comentarios me ayudáis a mejorar, pero siempre desde el repeto y sin palabras feas ni insultos. Opiniones y críticas si se aceptan siempre

Así que, deja tu rosa después de la señal,piiii:

 
comentarios.

© Mi sueño de Papel, plantilla y gráficos hechos por ML Diseños, 2011

© Actualización de la plantilla y nuevas características por Daniel Ruiz, 2013

De nuevo ARRIBA   


DIMATHIAN. Una novela de María Orgaz.