Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




miércoles, 20 de enero de 2010

Amor eterno capitulo 11

11º- Vida que resurge

-Eso es. Pero de todas formas… es muy difícil transformar a un humano, porque cuando bebemos la sangre humana nos entregamos a nuestro instinto primario, y es casi imposible detenernos. –explicó muy serio.

-Pero no puedo permitir que mi niñita se muera. Por favor… tienes que hacerlo por mí. Necesito a mi pequeña… -le pedí suplicante

-Yo… no puedo, no creo que pueda parar. Y no me perdonaría el quitarle la vida a tu pequeña… -dijo Cristian.

-Te lo ruego, Cristian por favor… -pedí con los ojos llenos de lágrimas.

-Está bien… -dijo rindiéndose ante mi petición.

Pusieron a la niña en una cama, y Cristian se sentó a su lado. Le habían tapado todas las heridas para que no siguiera desangrándose. Entonces Cristian se acercó a ella, y la cogió de un brazo y la mordió.

Yo estaba muy nerviosa. Mi hija... sería un vampiro a partir de ahora, pero al menos seguiría con vida, seguiría conmigo que era lo que me importaba… lo demás me daba igual con tal de tenerla conmigo.

-Hijo, para, ya es suficiente, si no perderá la poca vida que tiene. –intervino Carlisle.

Parecía que Cristian ya no escuchaba, no era dueño de sí. Empecé a temerme lo peor, que no pudiera parar como él había dicho, y que acabara con la poca vida que le quedaba a mi pequeña. Pero al cabo de unos segundos se apartó de la niña y se quedó estático.

-¿Cristian? ¿Estás bien? –pregunté rozándole el brazo.

Tenía los ojos cerrados y los puños apretados, estaba sufriendo, lo estaba pasando mal. Yo tenía miedo por su reacción. Pero no me aparté de él, no quería separarme hasta saber que se encontraba bien.

Suspiró y relajó su postura, sus puños ya no estaban apretados y abrió los ojos. –Tranquila… ya estoy bien. –dijo.

Me acerqué a él todavía más, me quedé quieta a su lado y me abrazó. – ¿Se va a poner bien la niña? –pregunté asustada.

-Melinda tranquila. En unas horas estará recuperada del todo, lo que me preocupa es si la ponzoña le hará sentir dolor. No sé cómo va a reaccionar al estar tan malherida… -comentó Carlisle observando a Evelyn.

Me puse al lado de la niña, no quería separarme de ella, necesitaba verla, tocarla, sentirla. Era mi hijita querida, mi pequeño tesoro… no podía perderla. Pero el cansancio pudo conmigo y me quedé dormida.

No sé cuanto rato estuve dormida junto a la niña, pero cuando desperté estaba arropada por una manta. Miré al frente y estaba la niña a mi lado, despierta y sonriendo. Entonces me incorporé de golpe, Cristian estaba a mi lado de pie, como una estatua y sonrió al verme despertar.

-Todo ha salido bien, está recuperada. –comentó sonriendo.

-Mi pequeña… -la abracé todo lo fuerte que pude.

-Mami, te quero pero el nene dise que aoda soy como él. Que soy mu fuete y que no tomo comida. –me explicó la niña.

-Lo sé, pero estás sana y salva, y además vivirás para siempre, como en los cuentos. –dije dándole un beso.

-¿Y tú tamién mami? –preguntó con curiosidad.

-Yo no, mi pequeña. Pero a lo mejor dentro de un tiempo sí. –contesté acariciando su mejilla.

-Mami hueles mu ben, muy rico… -dijo ella

-Pero a ella no puedes hacerla nada. Yo sé que ahora las personas te huelen muy bien, pero no puedes hacerlas nada. ¿vale? –preguntó Cristian acercándose a ella.

-Vae. Teno hambe. –contestó ella.

-Mira ahora lo que tienes que tomar es como batido de tomate, ¿vale? Le diré a mi madre que lo traiga. –respondió Cristian saliendo de la habitación.

Yo tan solo la miraba, estaba viva, pero… distinta. Mucho más guapa. Bueno siempre había sido guapísima, pero ahora ya era… perfecta, como Cristian y su familia. En realidad era algo bueno, sería perfecta para el resto de la eternidad.

Estuvo tomándose la sangre, lo cierto es que se estaba acostumbrando muy bien a su nueva vida. Adriana... tardó un poco más en hacerse a la idea pero ya no había vuelta atrás, era una nueva vida, su nueva vida.

Al menos tenía a mi pequeña, pero claro, ella ya no crecería tendría cuatro años eternamente, y encima yo no viviría toda la eternidad para cuidarla. Eso me entristeció, yo quería a mi hija por encima de cualquier cosa, y saber que tras unos años moriría y ella viviría para siempre…eso era como un castigo.

Cristian debió notar que estaba ausente pues una tarde no tardó en preguntarme. –Preciosa, ¿qué te ocurre? ¿Qué es lo que va mal? –preguntó algo preocupado.

-Es que… bueno mi niña ahora es un vampiro como vosotros y yo envejezco, no podré cuidarla siempre… -contesté derramando algunas lágrimas.

-No estés así por favor… Yo… siendo egoísta te transformaría ahora mismo para poder tenerte conmigo para el resto de la eternidad, pero no me parece bien. –respondió tomando mi mano.

-Podrías hacerlo. Yo quiero estar contigo siempre, para amarte, y sin mi hija no puedo vivir. –dije my apenada.

-No me lo pidas así por favor… ¿sabes lo que me estás pidiendo? –preguntó algo indignado. –Me estás pidiendo que te mate, que te asesine. –dijo algo enfadado.

-No digas eso. Me estarías dando una nueva vida, por favor… -pedí.
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1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
Me encanta, de verdad que me encanta
Cristian es perfecto, tan caballero y atento.
Sigue pronto

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