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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




jueves, 21 de enero de 2010

Amor eterno capitulo 12

12º- Adaptarse a los cambios

-Ahora no por favor. Un poco más adelante quizás. Pero no te aseguro nada, sería el acto más egoísta que haría jamás. –contestó apretando los puntos.

Le vi con una cara de dolor como nunca le había visto… así que no dije nada más, no soportaba verle sufrir, era como una tortura, algo insoportablemente doloroso. No le haría sufrir de esa forma.

-Está bien, lo entiendo… pero abrázame, por favor…-dije intentando parecer tranquila.

Suspiró y me abrazó, pero de forma muy suave, sabía que un gesto tan sencillo suponía un grandísimo esfuerzo, por ello estaba tremendamente agradecida. Por su gran fuerza de voluntad y por su amor.

Tener su amor, su protección y a mi pequeña era como un buenísimo día de Reyes, con tantísimos regalos pues para mí eran auténticos regalos. Sobre todo poder seguir teniendo a mi pequeña.

A veces me contaba que le olían demasiado bien las personas, pero había practicado mucho con Cristian y su familia para no dañar a ninguna persona. La verdad es que para ser tan pequeña, lo estaba haciendo muy bien, estaba madurando mucho mentalmente.

Cristian y ella, se llevaban muy bien, entre ellos se había creado un vínculo muy especial, y eso me parecía como un sueño, pues parecía que eran padre e hija, como si siempre hubieran sido así, me sentía muy feliz.

Aunque lo de no dormir era lo que peor llevaba, no lo necesitaba pero claro, Adriana y yo sí que dormíamos, y ella tan pequeña no sabía lo que hacer. –Jo mami, ¿po qué domis? –preguntó haciendo un puchero.

-Mi pequeña, ahora tú no necesitas dormir, pero la tía y yo sí. –intenté explicarla.

Pero claro, era comprensible, a mi no me gustaba dejarla despierta y nosotras dormidas, pero intentaba mantenerme despierta con ella todas las horas posibles, pero caía rendida de sueño.

Llevaba dos semanas durmiendo solo un par de horas al día, y estaba que me caía por las esquinas. –Melinda, por favor, tienes que descansar, así no puedes seguir. –dijo muy serio Cristian.

-No puedo, no puedo dormir y que la niña esté sola. –expliqué.

-Sabes que no está sola, yo me quedo con ella. Pero eres una cabezota… -dijo moviendo la cabeza a los lados.

-Ya pero… -intenté replicar.

-Pero nada, como no te duermas me voy a enfadar. –contestó en tono serio.
Me fui a dormir esa noche, sobre todo para no discutir con Cristian. Él se quedó con Evelyn, estaba tranquila, pues sabía que con él estaba estupendamente, que no la pasaría nada y con lo que se querían era muy bueno que pasaran más tiempo juntos.

Caí rendida, necesitaba muchas horas de sueño, mi cuerpo estaba tan cansado que no me tapé ni con la manta, y al cabo de un rato empecé a notar frío, pero con tanto cansancio no tenía fuerzas para arroparme.

Sentí que algo me cubría el cuerpo. Abrí ligeramente los ojos y vi a Cristian. –Vas a coger frío. –dijo Cristian antes de darme un tierno beso.

Pero ni siquiera pude agradecérselo, tenía tanto sueño y estaba cansada que no pude mantener más rato los ojos abiertos. Dormí y dormí, según avanzaba la noche empecé a soñar.

Soñaba que estaba en mi casa, oía risas, estaban Cristian y Evelyn jugando en el comedor, estaban tan hermosos… pensaba que era una sensación estupenda eso de vivir eternamente. Poder tener todos los días, todas las horas, para hacer de todo, cualquier cosa que pudiera imaginar.

Quería acercarme a ellos pero pasaba al lado del espejo del pasillo y me vi reflejada, nunca me había gustado mirarme, pero al verme… comencé a gritar, era una anciana y sentí un dolor en el pecho y mi vida se apagó como cuando se acaba una pila…

Me sobresalté, abrí los ojos de golpe y Cristian estaba a mi lado. –Preciosa, ¿por qué gritabas? –preguntó algo alarmado.

-Bueno… es que soñaba con vosotros. –dije intentando no decir todo el sueño.

-¿Y eso es tan terrible? –preguntó con una sonrisa.

-No es eso, es que… vosotros estaréis juntos siempre, y yo… me convertiré en una vieja fea y arrugada que se morirá de un infarto o de cualquier otra cosa. –respondí abatida y cayendo lágrimas por mis ojos.

-Tú siempre serás hermosa, no digas esas cosas. –intentó consolarme Cristian.

-Claro que no, me convertiré en una abuelita vieja y arrugada y me moriré y dejaré de estar junto a vosotros.-contesté sin mirarle.

-Yo… quiero estar contigo eternamente, pero… no me parece bien hacerte eso. No creo que sea lo correcto. –dijo abatido.

Yo me quedé callada, entonces Cristian me acuno y me tarareo una nana que le cantaba Esme cuando el pasaba mala noche el principio de la transformación. Volví a dormirme y en ese instante soñé que era feliz y como ellos, un vampiro. Veía a Cristian junto a la niña y sostenía un bebé en los brazos, también como ellos, como nosotros, un vampiro.

Fue un sueño maravilloso, que deseaba con todas mis fuerzas que se cumpliera. Tenía claro que no me iba a rendir, sabía que quería a mi niña por encima de cualquier cosa, y que Cristian era el amor de mi vida. Y ese bebé… sabía que ni existía aún, pero ya le quería, quería tenerle en mi vientre, entre mis brazos.

Darle todo mi amor, cuidarle para el resto de mi vida, y si esa vida era eterna… podría vivir lo que quisiera, hacer todo lo que siempre habría querido. Jamás me quedaría sin tiempo, pues tendría todo el tiempo del mundo disponible.
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1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
Que bonitoooooooooooooooooooooooo
Me ha encantado, que tierno ha sido ^^
El siguiente YA!!!!!!!!!!!!!!!

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