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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




viernes, 22 de enero de 2010

Amor eterno capitulo 14

14º- Peligros y decisiones

Nuestra relación iba viento en popa, pues cada día nos amábamos más, pero Cristian no se atrevía a hacerme suya, temía lastimarme y hacerme daño. Yo cada vez que podía me insinuaba para ver si conseguía que su determinación flaqueara, pero era bastante cabezota.

Él cada tarde después del trabajo me esperaba en el parque, salvo algunas tardes que tenían que ir a otros hospitales y llegaba más tarde a verme. Pues llamaban demasiado la atención, cada semana una o dos tardes se iban a hospitales más lejanos, pues Carlisle tenía muchos contactos en diferentes hospitales.

Pero las tardes que no estaba solía estar un rato en el parque, me sentía muy a gusto. Como Evelyn ya estaba acostumbrada a estar cerca de los humanos, me fui con ella. Me senté un rato a relajarme, pensar en todo lo ocurrido aproximadamente en un año, parecía increíble pero era cierto.

Ella se puso a jugar, aunque estaba muy advertida, de tener cuidado si jugaba con los niños y de controlar sus poderes y sobre todo su fuerza. Pero estábamos un poco apartadas, así que se puso a jugar con una pelota.

-Hombre… mira a quien tenemos por aquí. –dijo la voz de Enrique.

Yo comencé a asustarme, ahora a la niña no podría hacerla nada, pero de todas formas me asustaba lo que pudiera hacer. –Lárgate, no nos molestes. –dije intentando parecer seria.

-Ya veo que ella es una de los nuestros, pero no sé qué haces viva aún. –contestó mientras sonreía y me cogía por el cuello.

Me levantó del suelo y comenzó a ahogarme, apretaba cada vez más la mano, y sin esfuerzo. Yo sentía menos aire en mis pulmones, y mucho dolor donde tenía colocada su mano. Apretó y apretó y sentí que por mi cuello comenzó a salir sangre.

Miré como pude dónde se encontraba Evelyn, vi que ponía cara de enfado, se acercó corriendo velozmente. Chocó contra Enrique, haciéndole que perdiera el equilibrio y yo caí al suelo. Menos mal que ya no tenía la escayola, pero me hice bastante daño al caer.

Estaba poniéndome nerviosa, ella era un vampiro muy fuerte, pero solo era una niña, era mi niñita… y no quería que la lastimaran… -Mi pequeña…. No la toques. –dije enfadada.

-¡LARGO! ¡PELEA CON ALGUIEN DE TU TAMAÑO! –gritó la voz familiar de Cristian, estaba enfadado pero las palabras de su boca salían como notas musicales.

Se pelearon de forma muy feroz, yo tenía miedo, llamé a la niña que se acercó a mí y me abrazó, pero se dio la vuelta como si fuera un escudo, se puso delante de mí. Yo notaba como corría la sangre por mi cuello, me quité la chaqueta, rompí la manga y me tapé la herida.

La pelea incrementó de velocidad y de peligro, hasta que pude ver con horror como Cristian despedazó a Enrique y dejó de moverse. Él cogió una cerilla y lo quemó todo. Nada más hacerlo se acercó a nosotras.

Evelyn al ver que era Cristian relajó su postura y se abrazaron. Después Cristian se acercó a mí con cara de preocupación. –Lo siento, por no estar aquí y por no haber acabado antes con la vida de Enrique, pero también siento que hayas visto lo que acabo de hacer… -contestó avergonzado.

Yo le abracé fuerte sujetándome la manga que tapaba la herida. –Estás aquí, que es lo que importa. –suspiré cerrando los ojos y apretándome más contra él.

-Pero he estado muy cerca de perderte. Menos mal que estaba Evelyn y que llegué a tiempo, pero no puedo imaginar la vida sin ti… te amo… -dijo suspirando.

Nos fuimos a mi casa, esa tarde Adriana no estaba. Como me había ido con Evelyn aprovechó para verse con un amigo, que le gustaba desde hacía mucho tiempo. Yo sabía que el amigo también estaba coladito por mi hermana, pero ninguno de los dos se lanzaba.

Pero antes de ir a casa, dejamos a Evelyn con Carlisle y Esme, queríamos estar un rato a solas, lo necesitábamos, y además hacía varios días que la niña no los veía. Además decían que le habían comprado unos regalos y así se los darían. Yo me alegré mucho, necesitaba de manera imperiosa estar a solas con Cristian.

Entramos en casa, y antes de que me diera cuenta Cristian me había cogido en brazos y comenzó a besarme de forma muy intensa, casi no dejaba que respirara, pero eran besos muy tiernos e intensos.

A velocidad poco humana me llevó a la habitación y nos tumbamos en la cama, me quitó lentamente la camiseta y se quitó la suya. No entendía como se estaba permitiendo llegar tan lejos cuando él mismo me advertía que podía lastimarme.

Me venía muy bien que hubiera cambiado de opinión al respecto, pero necesitaba saber porqué. Como pude me aparté ligeramente de sus labios. -¿Por qué ahora si permites que lleguemos tan lejos? –pregunté con la respiración agitada.

-Por que casi te pierdo, y me ha hecho darme cuenta de que te necesito más que cualquier otra cosa, necesito darte mi amor. –contestó antes de volver a besarme.

Esas palabras me hicieron sentirme poderosa, había conseguido lo que quería, entregarme a Cristian y que él se entregara a mí. Me sentía tan feliz que ese fuego que sentía al estar cerca de Cristian me quemó por dentro, me entregué por completo a lo que sentía por él.

Me quité los pantalones quedándome en ropa interior y él hizo lo mismo. Se colocó encima de mí, pero era como tener una pluma encima, no sentía ni un gramo de su peso sobre mí. Comenzó a besarme lentamente por el cuello, me estaba excitando, pues permitir que llegáramos hasta el final había sido como si me hubiera tocado la lotería.

Él se quitó los pantalones, ambos estábamos en ropa interior y el roce de nuestros cuerpos nos encendía cada vez más. Nos acariciábamos y besábamos de forma muy intensa. Pero Cristian se tensó y se apartó un poco.

Yo me preocupé, tal vez aunque lo hubiera dicho, suponía un esfuerzo tan grande que no sería capaz de controlarse. Cerró los ojos y oía como suspiraba profundamente. Se acercó a mí y puso su nariz en mi pelo, y luego en mi cara y en mi cuello…

-Perdóname, pero no quiero perder el control, necesitaba concentrarme. –explicó al ver mi cara.

-Tranquilo, tómate el tiempo que necesites. –dije dedicándole una sonrisa.

Era evidente que no quería que tardara mucho tiempo, pero era evidente que no quería que perdiera el control y me matara. Era mil veces mejor, tener que esperar unos minutos y poder darnos amor, que no poder hacerlo nunca.

A los pocos segundos suspiró y sonrió, con esa sonrisa suya que me dejaba sin aliento para a continuación darme un beso con el que consiguió que perdiera el control, incluso le mordí en el cuello.

Sabía que no le había hecho nada, probablemente no lo había sentido, pero mi cuerpo tenía voluntad y vida propia, obedecía a mis instintos primarios, haciendo caso a ese fuego de pasión y lujuria que me quemaba por dentro…

Nos quitamos la ropa interior, pude admirar su perfecto cuerpo, era una como una escultura, perfecto en todos los sentidos y con las proporciones adecuadas en cada centímetro de su cuerpo. Mis ojos no estaban acostumbrados a tanta belleza y hermosura en un mismo cuerpo. El cuerpo de un vampiro que me amaba y al que me iba a entregar…
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1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

¿¿¿¡¡¡COMO LO DEJAS ASI!!!???
¡¡¡EL SIGUIENTE YA!!!

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