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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




domingo, 24 de enero de 2010

Amor eterno capitulo 17

17º- Noticia sorpresa

-No sabía que estuvieras despierta… no quería que te preocuparas. –dijo él abrazándome.

-Entonces… puede que… -no terminé la frase.

Él puso su mano sobre la mía que aún descansaba sobre mi tripa plana. –Yo creí que no, pero mi padre dice que si que puede ser. Pues cuando uno se convierte en vampiro el crecimiento se detiene pero yo en mi vida humana podía tener hijos, pues el semen no cambia aunque seamos vampiros. Entonces claro, si se encuentra con óvulos fecundables… -explicó acariciando mi tripita plana.

Yo aún no reaccionaba, estaba aturdida, estaba casi segura de que estaba embarazada, embarazada… de un vampiro, embarazada… Esa palabra la repetía mentalmente todo el tiempo. –Preciosa, ¿estás bien? –preguntó algo preocupado.

-Sí, es que… no me esperaba algo así. Pero… un bebé… es algo fabuloso, sobre todo desde el susto de estar a punto de perder a Evelyn… Estoy muy contenta… pero debería hacerme la prueba para asegurarme. –comenté.

-Bueno en cuanto abran la farmacia iré a comprarte un test de embarazo, no quiero que hagas esfuerzos. –dijo él.

-Pero si no pasa nada. Estoy bien. –comenté.

-Ya pero no es un embarazo corriente. Mi padre estuvo investigando, algunas veces ha ocurrido lo mismo, vampiros que han amado tanto como yo, y que han tenido el autocontrol suficiente como para hacer el amor sin matar a la humana. Y bueno… los embarazos así por lo que se sabe duran unos 3 meses. –explicó él.

-¿3 meses? ¿Y qué más diferencias hay? –pregunté con curiosidad.

-Por lo que me ha contado mi padre… pues parece que el bebé al ser medio vampiro absorbe las fuerzas y la sangre de la madre. Pero si te damos sangre para que el bebé se alimente y te vigilamos, mi padre cree que podrías sobrevivir sin problemas. –contestó abrazándome fuerte.

Yo me asusté un poco, podría no sobrevivir, no sobrevivir a mi bebé, ni a mi pequeña Evelyn… algunas lágrimas cayeron por mis mejillas. Era por miedo a no poder estar con mi amado y mis hijos, los quería más que a mi vida, y prefería morir a que les pasara algo, pero no verlos nunca… era muy doloroso al pensarlo.

-No llores, se me parte el alma, esto ha sido culpa mía… -dijo cerrando los ojos y moviendo la cabeza a los lados.

-No digas eso, es que me ha pillado muy por sorpresa, pero estoy muy contenta de que vayamos a tener un bebé. Un bebé de los dos, es el mayor regalo que me podías hacer a parte de amarme… -contesté sonrojada.

¿Regalo? Pero si podrías morir… eso no es un regalo es un castigo… -respondió muy serio.

Yo me enfadé, consideraba un castigo al bebé que llevaba dentro, era algo imperdonable que dijera eso de nuestro bebé, del pequeño milagro que crecía dentro de mí gracias al amor que nos habíamos dado.

-¿Un castigo? ¿Eso es lo que piensas de nuestro pequeño? –pregunté ofuscada.

-Podría hacer que murieras… mi vida eterna no tendría sentido si tú no estas conmigo…-dijo con la voz temblorosa.

-Pero no es un castigo, hemos creado un bebé, un milagro, parte de ti y de mí, y si el bebé vive, es lo que importa. Además ¿por qué te preocupa vivir tu vida eterna sin mí si muero por el bebé? De todas formas voy a morir igual ya que tú no me quieres transformar. –contesté enfadada.

Él me miró indignado y salió a velocidad vampírica de la habitación. Pude incluso escuchar el portazo de la puerta de casa. Comencé a llorar, no podía creer que él pensara eso de nuestro bebé, con lo que adoraba a Evelyn, ¿por qué este bebé era diferente?

Salí al comedor esperando ver a Evelyn, mi pequeña, pero la busqué por todas partes y no estaba… era cierto que siendo una vampira, no la pasaría nada, pero era mi hija y tenía 4 años tan solo…

Imaginé que se había ido con Cristian, con quien si no, era cierto que estaba tranquila porque sabía que con él estaba a salvo, pero estaba tan enfadada que le echaría la bronca por llevarse a mi pequeña y no decirme nada.

Cogí las llaves, me puse el abrigo y salí de casa, comencé a caminar, pero entonces me di cuenta de que la casa de los padres de Cristian, para ir a pie estaba un poco lejos. Me daba igual, solo quería despejarme, pensar y llegar a su casa para traerme conmigo a mi niña. Si no quería al bebé tampoco podría estar con mi pequeña…

Caminé y caminé, y con tan mala pata que se puso a chispear, recé para que no lloviera con más intensidad, no tenía paraguas, y en mi estado no era lo más aconsejable ponerse bajo la lluvia.

Se ve que en el cielo me escucharon, porque tan solo chispeó un poco pero durante poco rato, así que prácticamente no me mojé. Pero del ambiente sentía frío a pesar de llevar puesto el abrigo.

Después de mucho caminar y caminar llegué a la casa de sus padres, esa casa tan preciosa que parecía de un cuento. Llamé a la puerta y fue Esme quien abrió. –Ya me he enterado, ¿Cómo te encuentras? –preguntó amablemente.

-Bien, pero vengo a por Evelyn, me la llevo a casa. –dije algo seca.

-Está con Cristian en su habitación. Sube si quieres. –contestó ella.
-No, no voy a subir. Evelyn, ven, baja aquí. –dije un poco más alto, a sabiendas de que ella me escucharía.

Oí unos pasitos veloces que bajaban por las escaleras. –Mami… -contestó muy contenta.

-Venga, nos vamos a casa. –mi voz sonó muy seria.

-No quero, taba jubando. –respondió ella sin moverse.

-Me da igual, nos vamos ya. –dije alzando la voz.

-No quero, no quero y no quero. –contestó enfadada y sacándome la lengua.

-Si no quiere que se quede aquí. Esta es también su casa. –dijo dulcemente la voz de Cristian.

-No se queda, soy su madre y me la llevo. –respondí enfadada.

-Ella ahora forma parte de esta familia también. –contestó Cristian acariciando la cabecita de la niña.

-Es mi hija y yo decido lo mejor. –dije mientras la cogí en brazos.

Pero ella con un salto muy ágil se soltó de mis brazos y se puso al lado de Cristian. Yo me enfadé mucho. –Ven aquí, nos vamos. –me enfadé más todavía.

-No quero, ere tota. –dijo levantando la voz.

Se puso al lado de Cristian abrazando su pierna, prefería estar con él, era mi pequeña y no quería estar conmigo… eso me partió el alma. Pero no quería que me vieran llorar, me di la vuelta y cerré la puerta de golpe, avancé unos metros y me detuve al lado de un árbol.
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1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

OSTRAS!!!!!!!!
NO LO DEJES AHI!!!!!!!!!!!
CONTINUAAAAAAAAAA

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