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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




domingo, 24 de enero de 2010

Amor eterno capitulo 18

18º- Angustia…

Mi niña, mi pequeña… al recordar su rechazo, fue como si mil dagas ardientes traspasaran mi corazón partiéndolo en mil pedazos… me puse nerviosa y comencé a respirar mal, no podía hacer una respiración acompasada y tranquila, casi no me entraba aire en los pulmones.

Me caí de rodillas, y apoyé las manos en el suelo, la cabeza me daba vueltas, pero recordé que estaba al lado de la casa de Cristian, con el buen oído que tenían casi seguro me habían escuchado. Como pude y agarrándome al árbol me levanté y comencé a caminar.

Pero estaba bastante mareada y débil y perdí el equilibrio… caía lentamente, como cuando te ponen una película a cámara lenta y ves fotograma a fotograma lo que está pasando. Justo cuando no faltaban nada más que unos centímetros para que me estrellara contra el suelo noté cómo me detuve y no llegué a caer.
Intenté mirar pero la cabeza me daba muchas vueltas y se me fue la consciencia… no sabía lo que había ocurrido, pero todavía recordaba la tristeza y el dolor por lo que había ocurrido con Cristian y lo que me había pasado con mi hija. Eso era lo que más me dolía…

Dirigí mis manos a mi tripita plana, no soportaría la idea de perder también a mi bebé. Una mano se puso sobre la mía, abrí de golpe los ojos y estaba Esme a mi lado. –Tranquila el bebé está bien. –dijo ella con una sonrisa.

-Yo… tengo que irme, no quiero estar aquí. No quiero verle… -contesté intentando levantarme.

Pero las frías y poderosas manos de Esme me lo impidieron, era inútil intentar zafarme de sus manos cuando sabía que ni con una palanca lo lograría… -Tienes que descansar, menos mal que te cogí a tiempo antes de que cayeras.-dijo en un suspiro.

-¿Cómo pudiste cogerme? ¿Me habías seguido? –pregunté.

-Nada más irte me enfadé mucho con Cristian por su actitud contigo. Él se molestó por mi respuesta y subió a la habitación con la niña. Te estaba escuchando llorar y bueno, me quedé cerca viendo lo que querías hacer y menos mal… -explicó ella rozando mi mano. –Además sabía que tarde o temprano te darían mareos, por los casos que se han oído de este tipo de embarazos, aunque el tiempo de gestación es menor, los síntomas son como los de los embarazos normales. –terminó de explicar.

Pero él lo estaría escuchando todo. Decidí intentar que Esme se pusiera de mi parte en lo del bebé, a sabiendas de que él lo escucharía. –Oye Esme… ¿crees que hago bien queriendo tener al bebé? –pregunté mirándola a sus profundos ojos azules.

-Si yo estuviera en tu lugar, haría lo mismo, ese bebé va a ser muy especial, y es tu bebé. Que nadie te haga cambiar de opinión. –dijo ella acariciando mi barriguita plana.

-Lo sé, además ya había soñado con él… -suspiré mientras esbozaba una sonrisa.

-¿Qué ya habías soñado con él? –preguntó extrañada.

-Sí, no sé hará unas semanas, soñé que yo también estaba transformada en uno de vosotros y que sostenía a un bebé que también lo era. Desde entonces no he soñado con otra cosa. –expliqué acariciando mi tripa plana.

-Asombroso… tal vez… tengas premoniciones… o que lo que pienses se cumpla. He oído de algunos vampiros con dones especiales, como poder curar cualquier herida a cualquier ser vivo o poder crear escudos protectores. –explicó ella.

-Pero yo soy humana. –contesté.

-Lo sé, pero los vampiros con esos dones, los manifiestan ya cuando son humanos, y cuando son vampiros se incrementan y los hacen más poderosos. –respondió.

Yo me estaba quedando alucinada, poderes… yo, yo que siempre había sido torpe y una humana normal y corriente que no destacaba ni sobresalía en nada, y tal vez, solo tal vez podía tener un don especial.

Entonces alcé la vista y vi a Carlisle que abría la puerta. Esme le estuvo contando lo del bebé, y lo de mi posible poder, y él estaba también muy asombrado, pero contento.

-Es… increíble, Cristian debe estar encantado. –dijo Carlisle.

Yo bajé la vista y alguna lágrima se escapó, resbalando por mis mejillas. Entonces Esme también le contó lo ocurrido con Cristian por el bebé, al oírlo me abrazó. –Siempre fue muy cabezota, pero tranquila… -contestó Carlisle abrazándome para animarme.

Entonces se oyó que alguien tosía muy cerca de nosotros, miré a los lados y era Cristian, pero miraba al suelo. Yo sabía que él había escuchado palabra por palabra todo lo que habíamos hablado, parecía que estaba sufriendo. En realidad se lo tenía merecido por decir esa clase de cosas del bebé…

-Nos vamos, así os dejamos a solas, nos llevamos a Evelyn. –dijo Carlisle sonriendo.

Él se acercó muy despacio, lentamente, tan lentamente que era hasta despacio para la velocidad humana. Se sentó en el sofá a mi lado sin decir nada. Yo quería que se disculpara, intenté jugar un poco con sus sentimientos, así que comencé a sonreír acariciando mi tripita plana.

Él me vio y esbozó una leve sonrisa. Me miró a los ojos y suspiró. –He oído todo lo que habéis hablado. Yo… lo siento… no quería decir que nuestro pequeño era un castigo, pero no quiero perderte… -dijo con voz de sufrimiento.

-No quiero volver a discutir, pero tarde o temprano me perderás, envejezco, y algún día moriré. –dije muy tranquila.

Cerró los ojos y apretó los puños. –Yo… lo sé, pero… me parece lo más egoísta que puedo llegar a hacer nunca... –contestó abriendo los ojos.

-Pero quiero estar contigo para siempre, contigo y con nuestros dos pequeños. –respondí acariciando su mejilla.

Me abrazó suavemente, y oí un suspiro que salió de su boca. –Me haces chantaje… sabes que sin ti no puedo vivir y te aprovechas de mi debilidad provocada por lo mucho que me atrae tu sangre…-dijo haciendo un puchero.

-Tan solo te digo lo que hay. Las cosas son así. –contesté muy serena.

-Yo… solo sé que no puedo vivir sin ti… -suspiró mientras me besaba de forma muy tierna.

-Te amo… -dije antes de volver a besarle.
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1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

que bonitoooooooooooo
eso si, aun no le a dicho que si la transformará, je,je,je
pillin el chico XD
El proximo prontito

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