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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




martes, 26 de enero de 2010

Amor eterno capitulo 21

21- Vida que se fortalece

Yo volví a concentrarme intentando sentir sus emociones, pero no conseguí nada. –No, sigo sin sentirte, tan solo siento al bebé. –dije

-Bueno no pasa nada, tal vez, no seas tú, a lo mejor es algún poder del bebé, y al estar dentro de ti pues es una conexión directa la que tenéis. –comentó él.

-Tal vez, además yo soy solo una humana corriente, no tengo nada en especial. –dije algo triste.

-No digas eso, eres mi diosa, la criatura más hermosa que nunca había visto. –respondió él cogiendo mi cara entre sus manos.

Yo no pude evitar sonrojarme, me decía unas cosas tan bonitas… El resto del día transcurrió tranquilo, estaba disfrutando de lo lindo de mi día a solas con Cristian, lo cierto es que lo necesitábamos.

Nos pusimos a ver una película, una de miedo para variar, de vampiros, eran mis favoritas, sobre todo me gustaba verlas acompañada de alguien, y si ese alguien era Cristian pues mucho mejor.

-Sigo sin ver el miedo en estas películas, más bien parecen comedias, nos ponen muy graciosos en las películas. –dijo Cristian mientras veíamos la película.

-Pues normalmente dan miedo, y se supone que de eso se trata, de que en las películas los vampiros parezcan seres maléficos y sin escrúpulos. –expliqué a mi novio.

-¿Así que soy un ser maléfico y sin escrúpulos? –preguntó fingiendo hacerse el ofendido.

-Claro que no, tu eres un ángel, perfecto y maravilloso. –contesté sonriéndole.

-Y tú mi musa y mi diosa, y este pequeñín es nuestro tesorito. –respondió acariciando mi barriguita por la parte más abultada.

Entonces empecé a sentir un dolor muy agudo en la parte baja de la barriguita, y me fue inevitable emitir un grito ahogado. –Preciosa, ¿Qué te ocurre? –preguntó preocupado.

-Me duele… ¡ME DUELE MUCHO! –grité con lágrimas cayendo por mis ojos.

-Pero aún faltan unas dos semanas más o menos… No lo entiendo… -dijo confuso y poniéndose nervioso.

Notaba como el niño se removía por dentro, en ese instante volví a sentir sus emociones, el bebé sentía que se hacía poderoso, que quería hacerse más poderoso, y necesitaba energía y fuerza, “mi energía y fuerza”. –Quiere salir y ser muy fuerte, quiere mi fuerza y energía…-dije como pude.

-Tranquila, voy a llamar a mi padre, para que vengan. Respira y cálmate. –contestó cogiendo el móvil.

Mientras que esperábamos a que volvieran, yo sentía que mi cuerpo se desgarraba por dentro, el bebé estaba muy agitado, como si dándome patadas fuera a romper mi tripita y a lograr salir. Con cada golpe me retorcía de dolor y gritaba con más fuerza.

-Tienes que estarte quieta, si no vas a hacerte daño. –dijo con voz desesperada.

-El bebé me golpea, quiere salir… -respondí con los ojos cerrados.

Entonces Cristian colocó sus manos sobre mi tripita y sus labios también. –Pequeño, sé que quieres salir, pero no debes lastimar a mamá, ella te ama, y yo también, hazlo por los dos. Cálmate y pronto saldrás. –susurró en mi barriguita para luego darme un beso en ella.

Parece que el bebé realmente le escuchó y le entendió, porque nada más terminar de hablar el bebé se calmó y dejó de moverse. Entonces pude respirar un poco más aliviada, seguía doliéndome la parte baja de la barriguita porque estaba convencida de que el bebé ya venía, pero al menos no sentía los golpes de mi pequeño vampirito en la tripita.

-Creo que te ha hecho caso, es que te quiere con locura. –dije algo más calmada.

-Es que es muy inteligente, mi tesorito. –contestó muy orgulloso. –Por cierto, no hemos pensado en el nombre que le pondremos. –comentó mirándome.

-Pero habrá que pensar en uno para niño y otro para niña ya que no sabemos lo que es. Es que es muy raro no haberlo podido saber. –contesté extrañada y aún con algunos dolores.

-Pues no te creas, la piel de los vampiros es impenetrable, y la suya al ser medio vampiro supongo que también, así que seguramente sea por eso. Pero bueno no pensemos en eso ahora, respira y estate calmada. –dijo acariciándome los cabellos.

-Jo, pero quiero pensar nombres…. ¡AYYY! –grité de dolor por las contracciones que cada vez eran más fuertes y seguidas.

-Preciosa, ¿qué pasa? –preguntaba Cristian sin saber lo que hacer.

Entonces vi que entraba Carlisle, al menos ya habían llegado. -¿Cuánto tiempo lleva así? -preguntó Carlisle.

-Pues un rato papá, desde que te llamé más o menos. –dijo él pensándolo.

-Tenemos que ponerla en una cama, estará más cómoda. Menos mal que ya había traído todo lo necesario desde hacía 3 semanas. Aunque por lo que veo se ha adelantado… tiene muchas ganas de salir… -comentó palpando mi barriguita.

Cristian me cogió en brazos y me llevó a la cama, me pusieron suero para que no me deshidratara y me hicieron una transfusión pues no podía beberme la sangre, no era capaz de dejar de moverme por las contracciones.

-Cristian, necesito que se esté quieta, si no podrían surgir complicaciones…- dijo su padre muy serio.

-Está bien. –respondió él.

Cristian me sujetó por los hombros y casi sin ejercer presión no podía moverme, pero sentía sus manos como esposas que me sujetaban y me hacían daño, pero tenía otro dolor más intenso del que preocuparme…

Notaba como mi bebé se fortalecía y se movía para intentar salir, y yo notaba que la fuerza de mi cuerpo se iba poco a poco, como cuando un grifo gotea y ves como va cayendo agua, gota, gota, gota… tenía los latidos contados, en mi interior lo sabía, pero con saber que mi pequeño y mi hija estarían viviendo para siempre con el amor de mi vida me daba por satisfecha.
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1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

Que fuerteeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
Quiero masssssssssssssssssssssss

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