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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




viernes, 15 de enero de 2010

Amor eterno capitulo 3

3º- Sinceridad

Que su piel estuviera tan fría, hacía más fuerte mis sospechas de que era un vampiro, yo solía tener siempre las manos frías y nunca hasta ese extremo, no era “humano” estar tan frío como el hielo, a no ser que estuvieras muerto claro…

-No creo que me hagas daño, veo en tus ojos que eres buena persona. –comenté mirándole.

-¿Buena “persona”? –dijo en tono de pregunta. –No lo creo… -respondió.

-Bueno… lo que quiero decir es que sé que no eres malo. Que no me harás daño. –respondí tocando su mano que aún descansaba sobre mi mejilla.

-Yo… no debo estar aquí, podría perder el control…- contestó nervioso.

-No digas eso, tú no eres como ese de ayer, puedo sentirlo. Y los ojos… no se parecen en nada. ¿Por qué los tenéis distintos? –pregunté intrigada.

-Tú… ¿te diste cuenta de eso? –preguntó asombrado.

-Pues si, bueno es que me encantan las películas de terror, sobre todo de vampiros. Y bueno… yo en lo primero que me fijo es en los ojos. Sería ciega si no me diera cuenta de los ojos tan preciosos que tienes. –contesté con la cara iluminada.

-No debes andar por aquí, ellos a veces vienen. Aunque yo intento vigilarte para que no te pase nada. –respondió él algo sonrojado.

-Tú… ¿Me vigilas? –pregunté algo extrañada.

-Bueno… te veo pasar todos los días por aquí y no puedo resistirme a mirarte y protegerte. Sobre todo desde que vienen por aquí ellos. –comentó.

Estuvimos toda la tarde hablando, la verdad es que el tiempo se pasó volando, cuando quise darme cuenta habían pasado 3 horas, al mirar el reloj abrí los ojos como platos y me puse algo nerviosa. -¡Es muy tarde! Tengo que irme, mi hermana debe estar de los nervios.

En ese instante, miré el móvil, lo tenía en silencio y en la pantalla tenía 10 llamadas perdidas de Adriana. Y comenzó a sonar de nuevo así que lo cogí deprisa. –Dime. –contesté.

-¿PERO DÓNDE ESTÁS? –gritó histérica

-Perdona estoy al lado de casa, voy ahora mismo. –contesté y colgué el teléfono.

Le miré y no pude evitar que mis ojos se pusieran llorosos. –Tengo que irme… -dije triste. -¿Te volveré a ver? –pregunté ilusionada.

-No deberíamos volver a vernos. Porque estar cerca de mí te pone en peligro… -comentó sin mirarme.

-Por favor. Por favor… -dije suplicante.

-No puedo negarme si me lo pides de esa manera… -comentó rindiéndose ante mi petición.

Yo me acerqué y nos quedamos a unos pocos centímetros, podía aspirar ese aroma que tanto me atraía. Podía sentir su aliento y seguro que él podía sentir el mío, se me olvidó que tenía prisa, solo quería apurar todo lo posible esos minutos junto a él.

Me acerqué despacio a él y mis labios se rozaron con los suyos… eran suaves y fríos. Pero nada más sentir el roce de mis labios apartó un poco la cara y eso me entristeció… comencé a llorar.

Él con su mano fría como el hielo me movió la cara para que le mirara a los ojos, con la otra mano me secó las lágrimas. – Por favor, no llores… no puedo verte así… -dijo en su mirada había dolor.

Casi sin darme cuenta me estaba abrazando, yo me quedé helada, no porque fuera tan frío como el hielo, sino porque no me esperaba esa respuesta ante mi llanto. Pero me agarré muy fuerte a él, quería disfrutar del momento.

Aunque en ese instante recordé que mi hermana me estaría esperando, estaría de los nervios y le había dicho que ya iba hacia casa. –Mi hermana estará histérica, tengo que irme aunque no quiero. Por favor, mañana necesito verte… -comenté con voz suplicante.

Él cerró los ojos y apretó los puños, como si estuviera teniendo en su interior una lucha de pensamientos. –Está bien, mañana cuando pases por el parque estaré aquí. –contestó y antes de que pudiera darme cuenta se había ido.

Caminé hasta casa y entré deprisa, sabía que Adriana estaría de los nervios. Estaba en el comedor de pie y con los brazos cruzados a modo de enfado, yo agaché la cabeza avergonzada.

-¿Tú sabes lo preocupada que he estado? –dijo en tono severo.

-Lo siento, me entretuve… -me disculpé.

-Y ¿puedo saber en qué estabas tan ocupada? –preguntó impaciente.

¿Te acuerdas lo que te dije ayer que pasó? Lo de los vampiros, pues… le volví a ver, al vampiro que me salvó. Y perdí la noción del tiempo. –confesé sonrojándome.

-¿Te estás oyendo? Otra vez con los vampiros, hermanita baja de la nube, que esto es la vida real. –contestó ella.

-Pero si es la verdad, si le vieras seguro que te convencías. –respondí.
-Será un chico un poco Friki, y el otro que viste ayer pues otro Friki. –dijo ella.

Ya no la contesté, no quería que me siguiera tomando el pelo así que me fui a la habitación, necesitaba estar sola y pensar un rato. La verdad es que no podía quitarme de la cabeza a aquel chico, ni quisiera sabía su nombre, no me lo había dicho a pesar de que estuvimos hablando. Pero tan solo hablé yo, él escuchaba con atención.

La puerta se abrió y miré, era mi pequeña Evelyn, alargué los brazos para que viniera a darme un abrazo. –Mi pequeña… - susurré abrazándola.

Esa noche tampoco pude dormir, mi hermana no me creía eso me dolía bastante. Pero estaba ansiosa, ansiosa por volver al parque y comprobar que realmente estaría esperándome como me había dicho.
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5 rosas :

Maria Dolores dijo...

ola me encantan tus historias!!!!!son preciosas de verdad y sigue asi y no tardes tanto en escribir jajaja xD

Maria Dolores dijo...

como se hacen los blogs kiero axer uno!!!xfa dime xD

LOLYTA Y SUS HISTORIETA AMOROSAS!!!!! dijo...

hola ya tengo blogs te doy la direcion para que leas mis historias porfavor leelas y dime tu opinion ok xD

Ana Carlisle dijo...

Me encanta, el estilo de tus vampiros es genial, iguales que los de las historias pero con cosas diferentes, me encanta.
Sigue así

Cristina dijo...

uoohh va muy pero k muy bien me encantaaaaaaa!! te admiro mariaa madre mia xD sta muy interesante esta historia

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