Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




viernes, 29 de enero de 2010

Amor eterno capitulo 30

30º- Nuevos problemas…

Se lanzaban golpes, que solían esquivar, aunque Cristian tenía más elegancia peleando, parecía más un baile, conseguía asestarle golpes. Aunque era inevitable que recibiera él también algún golpe.

Cristian lanzó una enorme roca contra Javier que estaba desprevenido y le lanzó hacia atrás. Javier le miró furioso. –Por esta vez has ganado. Pero esto no quedará así. No me harás lo mismo que a Enrique. –contestó furioso mientras se marchaba.

Cristian vino hacia mí, estaba de pie al lado de un árbol, aún estaba alucinada por todo lo ocurrido. Pero sobre todo porque Javier hubiera nombrado a Enrique, ¿Qué tenía que ver él con Enrique? Me pregunté mentalmente.

-Preciosa ¿Estás bien seguro? –preguntó preocupado.

-Sí, tranquilo. –respondí aún estática.

Él me abrazó y suspiró, yo le devolví el abrazo, ya sabía que todo había pasado, por el momento. – Eric vino corriendo, diciendo que un señor de ojos rojos parecía muy malo. Me asusté mucho cuando lo dijo. Yo sabía que se refería también a un vampiro y por los ojos no iba a ser amigable. Menos mal que estás bien… -susurró.

Pero yo seguía pensando en la relación que podría tener con Enrique. Era muy extraño, quería olvidarme del tema, pero mi mente no me dejaba. –Vámonos, por favor… -le pedí.

-Claro, es mejor que volvamos a casa. –comentó dándome un beso.

Volvimos, aunque estábamos al lado, le contamos lo sucedido a la familia. Mi hermana aún estaba allí. –Hermanita… menos mal que estás bien… -suspiró.

-Tranquila, no creo que la haya hecho daño. Nuestra piel es casi impenetrable. –dijo Pedro mirando a mi hermana.

Pero lo cierto… lo cierto es que si que me dolía el cuello, donde su mano había rozado. Era muy extraño, aún podía sentir una especie de quemazón en la zona. Quise comprobarlo así que me levanté y simulando que iba a la habitación a coger un libro me miré al espejo.

Abrí los ojos como platos, justo donde había puesto la mano, se me habían quedado las marcas de los dedos, como si de una quemadura se tratara… Pero en teoría eso no podía ser. Una cosa era despedazar a un vampiro y otra quemarle la piel.

-Preciosa, ¿Vienes o qué? Que tu hermana ya se va. –dijo Cristian desde el salón.

-Voy. –contesté, mientras buscaba un pañuelo me lo puse como decoración para poder tapar la quemadura.

Bajé las escaleras despacio, deseando que nadie notara la diferencia. Fui directa a mi hermana y la abracé. –Hermanita, ¿no te vienes? No me apetece nada estar sola. –dijo haciendo un puchero.

Me había proporcionado la excusa perfecta para poder ocultar mi quemadura y así evadirme de las preguntas que eso acarrearía. –Claro, así nos ponemos al día mutuamente. –respondí esbozando una sonrisa.

-¿No te quedas? –preguntó triste Cristian.

-En unas horas volveré, cuando ella tenga que dormir como la humana que es. Además no quiero dejarla sola estando embarazada. –contesté mirándole.

-Está bien. Más tarde iré a veros. –respondió él.

-Yo también iré, así veo a mi niña y a mi peque. –añadió Pedro.

-¿Nos podemos llevar tu coche? Es que la llevaría corriendo pero me parece que llamaría mucho la atención. –dije a mi novio.

-Claro, sin problemas preciosa. –contestó tirándome las llaves, que yo cogí sin problemas.

Nos dimos un tierno beso, no quería acercarme demasiado pues podría notar lo del pañuelo. Adriana se despidió también de Pedro. Y yo además me despedí de mis hijos. –Luego os veo mis tesoros. Ahora estaré con la tita. –les dije.

Ellos me abrazaron y sonrieron, así ellos jugarían, pues les resultaba muy aburrido eso de ver a un humano dormir, por mucho que fuera su tía. A mi me vino bien que no quisieran venir, así podía estar a solas con ella y hablar con calma.

Cogí el Volvo y llegamos a casa, nos sentamos a hablar, necesitábamos una charla de chicas. Me estuvo contando su viajecito a Toledo, yo la estuve contando el parto, mi depresión…

Quería contarle lo de la quemadura, era la única que no me agobiaría en ese momento. Me quité el pañuelo muy seria. –Hermanita, no he querido enseñarlo delante de todos pero mira… -dije señalando mi cuello.

-¿Y eso? ¿Te lo hizo ese vampiro? Pero Pedro dijo que vuestra piel es impenetrable… -recordó.

-Lo sé, pero no sé, fue muy raro. Pero sé que si le digo algo a Cristian va a enloquecer, es demasiado protector. –contesté.

-¿Qué vas a hacer? –preguntó ella.

-Pues no lo sé, no sé lo que hacer. Aunque claro, esta quemadura no parece que se vaya a ir… y tarde o temprano Cristian lo verá. No sé, supongo que tendré que contárselo, pero ahora me apetece pasar un rato contigo, hermanita. –dije abrazándola.

Estuvimos hablando más rato, ahora que ya cada una teníamos nuestra familia pero que era común, queríamos tener nuestras propias casas. Pero claro ese tema también lo teníamos que hablar con nuestros respectivos novios.

Mi hermana empezó a estar cansada y quiso dormir, yo me puse una película de vampiros, aún me seguían gustando y no tenía otra cosa que hacer hasta que llegara Cristian. Llamaron a la puerta cuando la película estaba a medias y sabía que era él.

-Hola. –dije abriendo la puerta.

También estaba Pedro, Cristian se acercó a mí y me dio un beso. -¿Y Adriana? –pregunto mirando al comedor vació.

-Se fue a dormir, que estaba cansada, pero seguro que tu visita la espabila. –contesté con una sonrisa.

Se fue a la habitación dejándonos a solas, yo no me moví, pero Cristian fue al sofá y me llevó con él. Acercó su cara a la mía, nuestros alientos se mezclaban y yo cerré los ojos para centrarme más en mi novio.
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1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
Puedo imaginarme lo que ocurre despues, como ella esta con los ojos cerrados no se da cuenta de q cristian va a besar su cuello y entonces lo ve....

JJEJEJEJEJE
QUe ganassssssssss
quiero masssssssssssss

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