Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

COMPRAR

En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

COMPRAR

Bienvenid@s




Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




sábado, 30 de enero de 2010

Amor eterno capítulo 31

31º- Descubrimientos

Puso su mano sobre mi mejilla y comenzó a besarme muy suavemente, bajó su mano por mi cuello. Yo estaba muy implicada en el beso, seguramente ese beso llegaría a algo más…

Pero al segundo siguiente se detuvo, paró de besarme y se apartó. -¿Qué es eso? ¿Qué tienes ahí? –preguntó muy serio.

Evidentemente había visto la quemadura del cuello. Había sido una estúpida, no había vuelto a ponerme el pañuelo después de hablar con Adriana. Era cierto que, pensaba contárselo, pero querría haber tenido más tiempo para saber qué decirle.

-Pues… me lo hizo Javier, el vampiro del bosque. No sé cómo lo hizo, pero cuando me cogió por el cuello sentí que me quemaba. –expliqué avergonzada.

-¿Cómo no me lo dijiste antes? –preguntó enfadado.

-No quería preocuparte, y además no sé, quería averiguar cómo había pasado. –contesté.

-Nunca había visto un vampiro que al tocar la piel pudiera quemar. Es más nunca había visto que la piel de un vampiro se quemara. –dijo sorprendido. –Pero debiste decírmelo. –respondió abrazándome.

-Lo sé, pero no sé, era tan raro… Pensé que te enfadarías… -contesté sin mirarle.

-Preciosa, ¿por qué iba a enfadarme contigo? Tú no has hecho nada malo. No debí dejaros ir solos, lo lamento. –se disculpó.

-No digas eso. Tú no sabías que tendríamos compañía en el bosque. Lo que si lamenté en ese momento fue no saber defenderme. ¿Me enseñarás a pelear? –le pregunté.

-Ni lo sueñes, no pelearás nunca. Yo te protegeré siempre. –prometió él.

-Oh, por favor… yo quiero saber cómo defenderme. Por favor… -pedí suplicante.

Él suspiró cerrando los ojos, y esbozó una pequeña sonrisa. –No puedo creer lo peligrosa que puedes llegar a ser. No es justo que te aproveches de mí sabiendo que no te puedo negar nada… -contestó rindiéndose a mi petición.

-¿Entonces me enseñarás a pelear? –volví a preguntar.

Él se lo pensó unos segundos. –Está bien… Sólo lo necesario para poder defenderte. No me gusta ni pensar en verte pelear. No soporto la idea de que pudieran hacerte daño. –dijo cogiendo mi cara entre sus manos.

-Pero si somos inmortales, y casi indestructibles. ¿Qué me podría dañar? – pregunté retóricamente.

-Pues lo de la quemadura no me da buena espina. No te dejaré sola, no soportaría mi vida sin ti, mi princesa. –susurró con los ojos cerrados.

-No seas exagerado. Además ahora soy inmortal y casi indestructible. No tienes que preocuparte tanto. –le dije sonriendo.

-Eres lo más valioso que tengo junto a nuestros dos tesoros, comprenderás que me enloquecería si te perdiera. –contestó acariciando mi cara.

-Sabes que, me encanta que me digas esas cosas. –dije ruborizándome.

-Me encanta que ya al ser uno de los nuestros pueda volver a verte ruborizada. Te ves tan hermosa…-suspiró con una sonrisa preciosa.

Dejamos en casa a Pedro y Adriana, teníamos que investigar sobre el don, o lo que fuera que tuviera Javier. Y mi hermana era la única mortal de la familia, y encima estaba embarazada, no podíamos correr el riesgo de dejarla desprotegida, Pedro se quedaría con ella.

Llegamos a su casa, ya les habíamos llamado por el móvil para que investigara sobre dones como ese, él no lo entendió demasiado bien, pues no quisimos explicarles nada más. Cuando llegamos yo aún llevaba el cuello descubierto y Carlisle vio enseguida la señal.

-Jamás en mis 500 años había visto algo así, la piel de los vampiros es impenetrable. Solo la fuerza de otro vampiro puede romperla, pero se puede volver a regenerar siempre y cuando no se quemen los pedazos. –dijo examinando la quemadura.

-Yo no sé muy bien lo que hizo. Me agarró del cuello y empezó a apretar. Desde entonces siento mucho ardor en esa zona, y al tocarme todo ese ardor me taladra todo el cuerpo. –respondí.

-Bueno, tenemos que tener calma, vamos a investigar a ver lo que encontramos. –contestó Carlisle, siempre tan seguro de sí mismo.

Estuvimos buscando en libros, viejas historias e incluso por Internet. Se pusieron en contacto con vampiros cercanos que seguían el mismo tipo de dieta que nosotros, que eran amigos suyos desde hacía mucho tiempo.

Yo estaba con los niños, no queríamos dejarlos solos, yo tenía mucho miedo por ellos, porque Javier pudiera encontrar la casa, irrumpir en ella y hacerles lo mismo a ellos. Pero al cabo de las horas el ardor era cada vez más insoportable, era como sentirme llena de sudores, pero eso era imposible, los vampiros no sudaban.

Mis fuerzas empezaban a flaquear, pero no quise decir nada. Aguanté todo lo que pude, y vi a Carlisle entrando en la habitación. –Venid, creo que he averiguado algo. –dijo bastante serio.

-He hablado con Eluney, un viejo amigo que vive en Francia. Dice que alguna vez se ha encontrado alguno de los nuestros con esa clase de dones. Son dones extremadamente peligrosos y mortíferos. Muy pocos de los nuestros llegan a tener dones así. –explicó Carlisle.

-Bueno pero, ¿Qué más te dijo? –preguntó Cristian nervioso.

-Pues… me contó algo más, y no es bueno. Me contó que… -dejó la frase a medias.

¿QUÉ TE CONTÓ? Por favor, habla ya. –su voz sonaba desesperada.

-Me contó que las veces que vio a vampiros con el don de quemar la piel de los vampiros… No solo la queman, a través de la quemadura inyectan un veneno mortal, que tarda aproximadamente una semana en acabar con la victima. –terminó de explicar.

-¡NO! ¡No puede ser! –gritó abrazándome. –Debemos hacer algo, ¿Hay algún antídoto o algo? –preguntó casi histérico.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

DIOSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS
QUE INTERESANTEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE

Publicar un comentario

Mi blog es mi casa, donde podéis encontrar novelas, relatos, consejos, videos y varias de mis aficiones, pasiones y locuras. Con los comentarios me ayudáis a mejorar, pero siempre desde el repeto y sin palabras feas ni insultos. Opiniones y críticas si se aceptan siempre

Así que, deja tu rosa después de la señal,piiii:

 
comentarios.

© Mi sueño de Papel, plantilla y gráficos hechos por ML Diseños, 2011

© Actualización de la plantilla y nuevas características por Daniel Ruiz, 2013

De nuevo ARRIBA   


DIMATHIAN. Una novela de María Orgaz.