Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

COMPRAR

En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

COMPRAR

Bienvenid@s




Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




sábado, 30 de enero de 2010

Amor eterno capítulo 32


32º- Eternidad que se acaba

-Lo cierto, es que me dijo que sí que hay un antídoto. Hay que conseguir una planta llamada Calíndium o Flor dorada. Me ha contado, que es una flor bastante difícil de conseguir y que sólo crece en la selva del Amazonas. – contó.

-Pues vamos y la buscamos. –dijo Cristian muy decidido.

-Pero hijo, el Amazonas es enorme, y me ha dicho que son muy difíciles de encontrar. Tal vez no la consigamos. –contestó Carlisle.

-¿Y qué quieres que haga? ¿Qué la deje morir? Si ella se va de este mundo, yo la seguiré. –respondió enfadado.

-Hijo, no he dicho eso, pero necesitamos ser más para buscar con más eficacia en menos tiempo. Le pediremos ayuda a Eluney, vive desde hace un siglo con una familia como la nuestra. Se casó con Aileen, y Ashtar es como su hermano. Además tienen dos hijos, como lo sois Pedro y tú. Se llaman Ayelén y Kirian. –explicó Carlisle.

Esme interrumpió. –También podemos pedir ayuda a Malek y a su familia. Él no está casado, pero vive con su hermano, Nahele. Y además con ellos viven tres preciosas vampiras llamadas: Omhaira, Kira y Lizbeth.-contó ella.

-Es cierto. La familia de Malek era muy poderosa, nos vendrá bien su ayuda. Y bueno, si contamos con el don de Melinda podría resultar mucho mejor la búsqueda. Melinda debes usar tu don para que encontremos fácilmente y con rapidez la Calíndium. –me dijo Carlisle. –Incluso conozco a algunos “solitarios” que nos podrían ayudar, como Dylan, Azariel, Dimitri y Catriel.

-Claro, pero ¿Y los niños? No quiero que se queden solos. ¿Y mi hermana? -Me levanté, quería despejarme, estaban siendo demasiadas cosas de golpe. Tenía veneno corriendo por mis venas. Había aguantado un embarazo y un parto de un semi vampiro, y conseguí transformarme en vampira a pesar de estar medio muerta. Pero… esto era distinto.

Mi amplia mente vampírica no quería soportar esa carga, no quería ni pensar en que la eternidad se acabara, se viera sumida por oscuridad y muerte. Me miraba en el espejo del pasillo, viendo la quemadura, que ahora parecía más marcada. Levanté la mano para tocarla y todo me ardió por fuera y por dentro, de una forma insoportable.

-Preciosa, tranquila, encontraremos la flor y te pondrás bien. –Dijo Cristian acercándose a mí.

Puso su mano en mi mejilla. Y su tacto me volvió a parecer gélido como cuando era humana, eso era imposible, ahora estábamos a la misma temperatura desde que yo era una de los suyos, pero podía sentir que no estábamos a la misma temperatura.

-Mel, estás ardiendo, ¿Cómo es posible? Parece que tienes fiebre… -contestó.

Toda la estancia comenzó a darme vueltas como si la mirara desde un tío vivo que cada vez iba a más velocidad. No sabía si era la habitación, mis ojos o todo mi cuerpo el que se movía pero alguna de las tres cosas estaba en movimiento.

Oía que Cristian me llamaba como en la lejanía, quería contestarle, pero mi garganta estaba como taponada, aprisionada por algo que impedía el paso de ninguna palabra, quería pedir ayuda pero mi propio cuerpo no me dejaba.

Me había sumido en una oscuridad profunda, como caer a un precipicio que no tenía fondo, caía y caía más profundo sin terminar de caer. Pero mis ojos estaban cegados por una visión, la preciosa cara de Cristian llena de preocupación.

Al ver su cara así recordé las palabras que había dicho “Si ella se va de este mundo, yo la seguiré”. Él estaba dispuesto a acabar con su vida, con su hermosura solo por el hecho de que mi vida acabara.

Acabar con su vida, era algo demasiado espantoso como para imaginármelo. Ver a Cristian hecho pedazos y ardiendo, era algo… era como un pecado. No podía permitirlo, yo quería estar con él para toda la eternidad.

Reuní fuerzas de donde pude, a pesar del ardor, de la quemazón, de que estaba sumida en una oscuridad tan profunda. Como estar en el fondo del mar, abajo, muy abajo… Pero me dije a mi misma que debía salir de ahí para ver al menos una vez más a mi amado.

Fui saliendo poco a poco de esa densa oscuridad, que se disolvía poco a poco. Empecé a notar claridad a mí alrededor a través de mis párpados cerrados. Los abrí muy lentamente. Allí delante de mí, estaba la hermosa cara de Cristian como la había visto en la oscuridad, hermosa y perfecta pero llena de preocupación.

-Hola… -susurré. -¿Qué ha pasado? –pregunté confusa.

-Menos mal… -suspiró aliviado. – Estabas ardiendo, como si tuvieras fiebre. Se te pusieron los ojos en blanco y casi caíste al suelo, pude sujetarte a tiempo. –dijo él.

-Llevaba un rato encontrándome con mucho calor y eso, pero no quise decir nada. –contesté.

-Debiste decirlo, ¿Tú sabes el susto que me he llevado al ver lo que te pasaba? – me preguntó.

-Perdón… –Me disculpé avergonzada.

-Vamos Cristian, no la agobies, necesita descansar. –interrumpió su padre.

-Claro, perdón, estoy muy nervioso. –se disculpó mirándome a mi.

-Melinda, voy a serte sincero. Esto que te ha ocurrido creo que se debe al veneno, no es buena señal. Tenemos que darnos prisa para encontrar lo antes posible la Calíndium. Ya hemos avisado a los “solitarios”, y a la familia de Eluney y de Malek. Directamente se dirigirán al Amazonas. Además la familia de Malek estaba en Nueva York, con lo que serán los que llegarán primero para emprender la búsqueda. –explicó Carlisle.

-Pero ¿Cómo es la Calíndium? –preguntó intrigado Cristian.

-Mira aquí tengo un dibujo. –dijo Carlisle sacando un una hoja de papel.

Yo me incorporé ligeramente para poder ver el dibujo. Era flor realmente bonita, con los pétalos todos dorados, y unos pequeños pétalos en la parte central de color violeta. De la flor sobresalían unos largos pinchos que parecían estar muy afilados.



-Es bonita… -susurré.

-Eso da igual. Lo importante es que te va a poner bien. –contestó Cristian.

-Pero… si estás así… no sé si te podremos llevar. Quizás sería mejor que te quedaras con tu hermana y los niños. Pedro os protegerá. –contestó Carlisle.

-No, si ella se queda yo también. –dijo cortante Cristian.

-Cristian, tú eres de los más rápidos y fuertes de nosotros, te necesitamos en el Amazonas. –respondió su padre.

Él cerró los puños, estaba molesto, sabía lo que le ocurría. No quería separarse de mí, pero si no iba al Amazonas, tardarían más en encontrar la Calíndium, y eso suponía mi muerte sin remedio…

-Tranquilos, puedo ir sin problema. –interrumpiendo la lucha interna de Cristian.

-Mel… No quiero que te pase nada. –dijo Cristian poniendo su mano en mi mejilla.

-Cristian, solo vamos a por la Calíndium. De todas formas si hiciera falta protegerla porque hubiera algún peligro, contamos con Omhaira, Kira y Lizbeth. Las tres tienen un poder, pueden crear un escudo protector para ellas o para quienes les rodean, mentalmente, para ataques de objetos. Si lo hacen las 3 simultáneamente pueden incluso evitar ataques físicos, evitando que puedan traspasar el escudo. –explicó Carlisle.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

Me encantaaaaaaa
continua asiiiiiiii

Publicar un comentario

Mi blog es mi casa, donde podéis encontrar novelas, relatos, consejos, videos y varias de mis aficiones, pasiones y locuras. Con los comentarios me ayudáis a mejorar, pero siempre desde el repeto y sin palabras feas ni insultos. Opiniones y críticas si se aceptan siempre

Así que, deja tu rosa después de la señal,piiii:

 
comentarios.

© Mi sueño de Papel, plantilla y gráficos hechos por ML Diseños, 2011

© Actualización de la plantilla y nuevas características por Daniel Ruiz, 2013

De nuevo ARRIBA   


DIMATHIAN. Una novela de María Orgaz.