Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

COMPRAR

En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

COMPRAR

Bienvenid@s




Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




domingo, 31 de enero de 2010

Amor eterno capitulo 33

33º- El comienzo de la búsqueda

Cristian aceptó a regañadientes, pero sabía que con lo cabezota que era, le sería inútil intentar convencerme de que no fuera al Amazonas con ellos. Así que preparó las cosas para luego despedirnos de nuestros hijos y mi hermana.

Me dolía mucho separarme de ellos y de mi hermana. Pero sabía que siendo ellos unos vampiros, no pasaría nada. Y mi hermana no podía estar mejor cuidada que con Pedro, pero me seguía dando mucha pena dejarles, eran mi familia.

Me daba pena y tristeza, pero mi vida tenía puesta la cuenta atrás, y me quedaban unos 6 días o menos para mi inminente muerte. Todo era un poco ajeno a mí, veía muy próxima mi muerte, pero lo veía como si mi mente estuviera separada de mi cuerpo, me sentía extraña.

Tras un vuelo de unas 14 horas llegamos al aeropuerto de Brasil. Desde allí ya iríamos corriendo al Amazonas, al ser tan rápidos no tendríamos problemas. Aunque Malek que sabía conducir motos, llevó una para poder llevar provisiones de sangre para todos. Al menos para las próximas horas, después Carlisle iría al hospital más cercano a pedir sangre del banco. Pero a las pocas horas empecé a sentirme cansada, tuve que parar a descansar.

-¿Qué te pasa?- preguntó Cristian al ver que me detenía.

-Necesito descansar un poco. –contesté casi sin aliento.

Llamó a su padre. –Papá, vosotros seguid buscando, yo me quedo con ella mientras descansa y toma aliento. –contestó.

-Está bien. Tranquilo. Así ganaremos tiempo. –respondió Cristian.

Nos dejó a solas, nos habíamos sentado al lado de un árbol. Poco a poco recuperaba el aliento, me estaba costando más de lo que hubiera deseado, pero no podía hacer nada por remediarlo.

-Lamento que tengas que estar aquí, haciendo de canguro. –dije apenada.

-No digas eso, me encanta estar contigo. Y me gusta cuidarte. Tenerte a salvo… -comentó sonriendo.

Se acercó lentamente a mí, su aliento se difundía por toda mi cara. Aspiraba su aroma y me estaba enloqueciendo. Nuestros labios se juntaron, nos besábamos lentamente y yo me acerqué más a él para sentir su cuerpo sobre el mío.

En ese instante, el ardor volvió, esta vez me quemaba en el corazón, podía sentir como si hubiera llamas dentro de mi cuerpo, me aparté de Cristian y me retorcí de dolor. – ¡AAAHHHH! ME QUEMA… -grité agitándome.

-Preciosa, tranquila, cálmate. –dijo Cristian.

Pero esa quemazón me desagarraba por dentro, como si deshiciera mis órganos, era insufrible, no lo aguantaba más. Miré a mí alrededor y pude ver el río, se oía desde ahí y parecía tan fresco…

Me levanté como pude y corrí todo lo que pude, me metí dentro del río, necesitaba aliviar tantísimo fuego interno. Nada más mi piel rozó el agua sentí un gran alivio en mi interior, estaba un poco más calmada.

Cristian que había echado a correr detrás de mí, ya estaba en la orilla. –Pero ¿por qué hiciste eso? –preguntó muy serio.

-Lo siento, pero es que sentía como si todo mi interior se estuviera derritiendo, no era capaz de soportarlo y el río parecía tan fresquito que era como si me llamara. Y ahora… ya estoy mejor, no ardo por dentro. –contesté sonriendo.

-Bueno, si al menos ha servido para que te sientas mejor pues está bien. –respondió suspirando.

Yo estaba en el agua, refrescándome, y Cristian estaba en la orilla, tan perfecto como siempre. Una brisa vino y trajo el aroma de Cristian hasta mí. Entonces sentí otra clase de fuego dentro de mí. Sabía que era posible que no encontráramos la flor dorada, y quería aprovechar todo el tiempo posible junto a mi amado.

-Cristian, ven aquí conmigo, por favor… –pedí con una sonrisa y mirándole fijamente.

Él se metió en el agua y se acercó a mí, sin decir una palabra me subí encima de él con un ágil salto. Cristian sonrió y me sujetó fuerte, mientras yo acercaba mis labios a los suyos.

Necesitaba sentirle, necesitaba su amor, su cariño, su amor, su delicado tacto a seda. Ya que era posible que no nos quedara mucho tiempo de estar juntos, yo sabía que era una tarea casi imposible por muy inmortales que fuéramos, así que quería disfrutar de Cristian todo lo posible.

Sus labios se amoldaban a los míos con suavidad pero con intensidad. Mientras le quité la camiseta y le acaricié el torso desnudo. –Preciosa, tenemos cosas importantes que hacer, no deberíamos hacer esto. –dijo él entre susurros.

Pero yo sabía por su mirada que él estaba tan encendido como yo, así que no me costaría mucho trabajo convencerlo. Me quité mi camiseta y volví a besarle con más intensidad, oí que suspiró y su beso se volvió más urgente.

“¡Hurra!” gritaba mi fuero interno, había conseguido mi objetivo y no sabía hasta qué punto. Cristian me llevó a la orilla y nos tumbamos, nos quitamos la ropa y comenzó a acariciarme la intimidad.

Un suspiro bastante audible salió de mi garganta, no pude controlarme, siempre me había dado un placer inmenso estar así con Cristian, pero al saber que sería una de las últimas ocasiones el placer que sentía era mucho mayor.

Me tapó la boca con la mano y estaba sonriendo. –Mel, por favor, que hay muchos vampiros en este bosque y todos tenemos un oído muy fino. –comentó riéndose muy bajito.

No quería perder tiempo, quité su mano y moví mis caderas para que me penetrara, lo hizo muy despacio, notaba como su miembro entraba dentro de mí y me estaba excitando de manera indescriptible.

Se movía despacio, cosa que me vino muy bien, así podía disfrutar de cada detalle de ese momento, de cada mirada, de cada caricia, de cada beso… sabía que podían ser los últimos que me diera, quería recordarlos con toda la claridad posible.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

oooooooooooooooooooooooooo
Que pasada ^^
pobrecilla, normal que quiera aprovechar su ultima ocasion con el.

Publicar un comentario

Mi blog es mi casa, donde podéis encontrar novelas, relatos, consejos, videos y varias de mis aficiones, pasiones y locuras. Con los comentarios me ayudáis a mejorar, pero siempre desde el repeto y sin palabras feas ni insultos. Opiniones y críticas si se aceptan siempre

Así que, deja tu rosa después de la señal,piiii:

 
comentarios.

© Mi sueño de Papel, plantilla y gráficos hechos por ML Diseños, 2011

© Actualización de la plantilla y nuevas características por Daniel Ruiz, 2013

De nuevo ARRIBA   


DIMATHIAN. Una novela de María Orgaz.