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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




sábado, 16 de enero de 2010

Amor eterno capitulo 4

4º- Sentimientos imposibles…

Por la mañana me levanté muy contenta y sonriente, no había dormido casi nada pero la expectativa de volver a verle hacía el que día fuera estupendo pasara lo que pasara… Deseaba volver a estar con él, se había convertido en una necesidad, me preguntaba porqué sería.

Aunque en el fondo sabía de sobra por lo que era. Dentro de mí había fuego que recorría mis venas con tan solo pensar en él. Pero no podía ser verdad, solo le había visto un par de días.

Además… era un vampiro, una de las criaturas más peligrosas de la ciencia ficción y que por cosas de la vida, era real. Por lo que era igual de peligroso o más que los que se veían en las películas…

El tiempo se me pasaba muy deprisa, no entendía porqué pero era algo que me venía de perlas, pues así llegaría antes la hora de poder verle, de poder conocerle y de que me dijera su nombre. Pero sobre todo de volver a ver esos ojos y aspirar ese aroma tan delicioso…

Salí del trabajo eufórica, quería verle, y no solo era que quería verle, era casi una necesidad fisiológica. Caminé hasta llegar al parque, directa a la zona donde me había encontrado con él los otros dos días. Y ahí estaba él sentado en la hierba, tan perfecto… tan guapo… era tan hermoso que parecía esculpido por el mismísimo Miguel Ángel.

Nada más verme sonrió, y esa sonrisa me dejó sin aliento, olvidé lo que significaba respirar, olvidé hasta mi nombre… me acerqué poco a poco a él y me senté a su lado en la hierba. –Hola. –dije tímidamente.

Él se acercó a mí y me acarició la mejilla de una forma muy tierna. –El tiempo de espera se me hizo eterno y eso que para mí el tiempo no pasa como para ti… -dijo con una sonrisa.

-¿Te puedo preguntar algo?, ¿Cuántos años tienes? – pregunté intrigada.

-Veintidos. –dijo él mirándome.
-¿Y desde cuando tienes 22? –pregunté.

-Pues… desde hace demasiado. Pero para mi no han significado nada. Sin embargo,… desde que te conocí… mi vida tiene sentido. –confesó sin mirarme.

-Eso es precioso… -dije sonrojada.

-Eres adorable… -comentó mientras me acariciaba las mejillas.

-Quería preguntarte otra cosa… ¿Por qué tienes los ojos de ese azul pero el hombre del otro día los tenía rojos como inyectados en sangre? –pregunté intrigada.

-Ellos tienen los ojos rojos porque matan a personas o animales, lo que tienen más a mano. Nosotros… no queremos ser así. Mi padre trabaja en un hospital, un amigo suyo le proporciona sangre de un banco. Pero como esa sangre la tienen que tratar para que se conserve, nos pone los ojos así. –explicó sin mirarme.

-¿Tienes familia? ¿Son cómo tú? –pregunté con curiosidad.

-Si bueno… yo estaba solo, acababa de morderme uno de ellos, yo no sabía lo que me estaba pasando. Pero me encontré con Carlisle y Esme, ellos me ayudaron, los considero mis padres y los quiero como tal. –contestó.

Yo me quedé embobada… cuando hablaba… parecía que todo lo demás desaparecía. Cuando hablaba no parecían palabras solas, parecía música celestial… era casi hipnótico, no sabía como resistirme…

Chasqueó los dedos y salí del trance en el que me había sumido escuchándole y mirando sus hermosos ojos… -Estás ausente. –dijo sonriendo.

-Perdona… -me sonrojé.

Pero entonces, se tensó, apretó los puños y veía que su cara estaba muy tensa, yo me asusté un poco. -¿Qué te ocurre? –pregunté angustiada.

-Es que… no debo estar aquí, no debo estar cerca de ti… Pero… no puedo apartarme de ti, te necesito… -contestó y me miró a los ojos.

-Yo… también te necesito. Creo… creo que…te… que… te… -decía titubeando. –Creo que… te quiero… -dije poniéndome roja como tomate.

Giré la cara para evitar su mirada y me tapé la cara, sentía una vergüenza enorme. Estaba asombrada de mi misma, le había dicho a ese chico que le quería, y encima no a un chico cualquiera, a un vampiro. Era el ser más maravilloso del mundo…

Él acercó su cara a la mía, podía sentir su aliento en mi mejilla y respirar ese dulce aroma… me atraía como una droga, no podía evitarlo… Puso su mano en mi barbilla y le miré. Sus ojos, su mirada azulada estaba como encendida. Dentro de mí sentía un fuego muy intenso.

En ese momento, juntó sus labios contra los míos, y sentía mucha dulzura… sus labios se acomodaban a los míos. Nunca me habían besado de esa forma tan dulce, tan cariñosa, pero tan intensa. Era un beso muy intenso y ese fuego que corría por mi interior fue encendiéndose más y más.

Arrimé mi cuerpo al suyo, noté su cuerpo frío, un escalofrío me recorrió todo el cuerpo, pero no era por su temperatura corporal, sino por el roce de su piel… Necesitaba estar más cerca de él, sentir el roce de su piel por cada centímetro de mi piel.

Puso sus manos en mi cintura para que estuviéramos más cerca, me senté encima suya y le acariciaba por los brazos y la espalda, era muy fibroso y tan guapo… no podía resistirme a él y era casi imposible que estuviéramos más cerca, ¿o no?...

Movió la cabeza a los lados para apartarse de mis labios y se puso a hablar con la respiración entre cortada. –No debemos hacer esto… no debo ponerte en peligro… -balbuceó.

-Contigo estoy a salvo… -contesté sonriendo.

-Me resulta muy difícil estar tan cerca y no hacerte daño, no sabes la fuerza que tengo, podría lastimarte… -respondió. –Tengo que concentrarme para evitar la tentación de probar tu sangre y para no hacerte daño al tocarte… -

-Sé que no me harás daño. –dije mirándole profundamente.

Me miró a los ojos durante un rato, no dijo nada, y yo me perdí en su mirada… era como naufragar en un mar de belleza y hermosura. Era algo maravilloso, nunca antes vi unos ojos así…

-Tienes… unos ojos muy bonitos, nunca había visto unos ojos así. Bueno… en las películas pero nunca en la vida real. –comenté sonriendo tímidamente.

-No lo creo… Además tus ojos si que son preciosos. Los más bonitos del mundo, son únicos. Verdes esmeralda y marrones y la línea que rodea al iris es grisácea. Me pasaría la eternidad mirándolos... –dijo mientras suspiraba.

-Por cierto. No me dijiste tu nombre. –comenté ruborizándome.

-Me llamo Cristian. –respondió.

-Es un nombre muy bonito… -contesté sonriéndole.
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1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

Me gusta mucho el capítulo, es precioso
Sigue así ^^

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