Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




domingo, 17 de enero de 2010

Amor eterno capítulo 6

6º- Dolor agradable

Nos quedamos un rato sin movernos, yo estaba feliz por estar al lado de Cristian, pero el brazo me dolía cada vez más. Era un dolor… un dolor indescriptible, nunca había sentido un dolor así.

-Ay… - me quejé.

-¿Te duele? Deja que mire. –dijo con voz amable.

Se acercó mucho a mí, cogió mi brazo muy delicadamente y lo observó, pero lo hacía con tal dulzura que no me molestaba, al contrario, sentía que me dolía menos. Y estar tan cerca de él… aspirando ese dulce y maravilloso aroma que tanto me atraía… lo cierto es que estaba como en el cielo.

-Creo que lo tienes roto, será mejor que te lleve con Carlisle. –contestó él levantándose.

-Espera quieres decir, ¿a tu casa con tu familia? –pregunté con asombro. -¿Y si no les gusta que esté allí?, no creo que les guste la compañía de humanos. –dije apesadumbrada.

-No digas eso, además están acostumbrados a estar cerca de humanos. Sobre todo mi padre que trabaja en un hospital. –contestó mientras me cogía en brazos.

-Pero… ¿No os entran ganas de morder a los humanos? –pregunté asombrada.

-Aprendimos a controlarnos, además la sangre que tomamos es también humana pero tratada, y esos componentes son bastante adictivos. Aunque… reconozco que tu sangre… me atrae mucho. Por eso necesito estar muy concentrado, y evitar la tentación. –respondió mientras me acariciaba la mejilla.

Yo me ruboricé ante esas palabras. Era una tentación para él, aunque sabía que eso no era bueno, en realidad me sentía alagada. Si era una tentación tan fuerte y aguantaba para estar cerca de mí, a lo mejor significaba que sentía algo por mí.

Además me estaba dando cuenta de que caminábamos, pero lo hacía de tal manera que no parecía que nos moviéramos. Ni siquiera estaba haciendo un esfuerzo al tenerme cogida en brazos. Cuando quise darme cuenta estábamos al lado de un Volvo plateado.

Me colocó con delicadeza en el asiento del copiloto y me puso el cinturón. Se fue al asiento del conductor muy despacio para lo que estaba acostumbrada, pero claro, en medio de la calle no se iba a poner a ir rápido.

El camino no se hizo demasiado largo, lo cierto es que era un barrio muy cercano al mío. Aunque era más nuevo, y las casas mucho más bonitas y elegantes. De hecho, eran chalecitos muy acogedores y eran muy grandes. Sin salir del coche miré por el cristal

-Vaya… ¿Vivís aquí? –pregunté asombrada.

-Sí, ¿Qué te parece? –me preguntó.

-Es preciosa. Pero… me estoy dando cuenta de una cosa. Creía que los vampiros no podían estar bajo la luz del sol. –dije algo extrañada.

Él comenzó a reírse, era como música para mis oídos, la risa más maravillosa y melodiosa que había escuchado. –Pues eso es un mito de las películas, sí que podemos estar bajo la luz del sol, aunque nuestras fuerzas se debilitan un poco bajo el sol. Es como… A ver, te lo digo con un ejemplo para que me entiendas. Es algo así como la criptonita para superman. –explicó.

-Ah…bueno en realidad es un alivio que puedas estar bajo la luz del sol. Así se ve lo hermoso que eres… -dije ruborizándome y esquivando su mirada.

Puso su mano en mi mejilla e hizo que le mirara. – No uses el adjetivo hermoso, estando tú aquí. Eres la criatura más bella y hermosa que jamás había visto. –contestó acercándose más a mí.

Podía sentir su aliento en mi cara y hacía que me olvidara de todo, casi no recordaba como se respiraba. Cerré los ojos y me deleité con ese dulce aroma, era mi droga particular, era una necesidad aspirarlo…

No se si de forma consciente o inconsciente, moví mi cara lentamente hasta que mis labios rozaron los suyos. Esperaba que se apartara al sentir el roce de mis labios. Pero no fue así, comenzó a besarme de forma muy tierna, era un beso muy dulce, que yo fui convirtiendo en algo muy intenso.

Mi respiración era entrecortada pero la suya también, le acaricié por el cuello y podía notar como su mano se posaba en mi cintura. Lo que había empezado como un beso inocente se estaba convirtiendo en algo muy intenso que era como fuego abrasador, un fuego de pura pasión.

Pero esa pasión desapareció cuando me rocé en el brazo y me retorcí de dolor. Puse cara de auténtico sufrimiento. –Perdóname, ¿te hice daño? –preguntó muy preocupado.

-No has sido tú, es que no recordaba que tenía mal el brazo y al moverlo me ha dolido. –confesé.

-Que desconsiderado soy, seguro que te duele mucho. –dijo mientras salía del coche.

Casi no había parpadeado una vez cuando ya estaba abriéndome la puerta y cogiéndome en brazos. Yo me sonrojé al estar así, pues estar tan cerca me ponía nerviosa, sentía de nuevo esas mariposas en el estómago.

-No hace falta que me lleves en brazos, puedo caminar. –contesté algo sonrojada todavía.

-Claro que sí. –respondió mientras se acercaba a la puerta de la casa.

Abrió la puerta y entramos dentro, lo que pude ver era precioso, una casa amplia y con muebles modernos combinados en tonos blancos y negros. Era una casa de ensueño, como las que salían en las revistas de decoración.

-Madre mía… es preciosa… -comenté mientras Cristian me dejaba en el suelo.

Caminé sujetándome el brazo pues la verdad es que me dolía bastante, pero la casa era tan bonita que no podía resistirme a mirarla. Cristian caminaba a mi lado y eso me alegraba.

-Ya veo que te gusta. –dijo con una sonrisa.

-Gustarme es poco, me encanta. –respondí mirándole.
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2 rosas :

Ana Carlisle dijo...

Esta muy bien ^^
Tengo ganas de que salga Carlisle ^^
¿Salen los demas tambien?
El siguiente ya!!!!

patricia dijo...

Me encanta, esta super bien.sigue asi wapisima.besitos.

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