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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




domingo, 3 de enero de 2010

Destino caprichoso capitulo 35

35º- Tranquilidad y pensamientos raros…

Las cosas parecían que habían vuelto a la normalidad. De todas formas hasta que no se viera si Elena estaba embarazada no podíamos hacer nada. Pero habíamos hablado con el abogado de la familia de Cristian y nos había explicado que en cuanto naciera el bebé y se hicieran las pruebas teníamos el caso ganado.

Yo respiré tranquila, al menos de momento, pues aunque sabía que Cristian no podía ser el padre de ese bebé, no me fiaba de Elena, seguramente haría algo o intentaría pillar a Cristian por otro lado.

Pasados unos días, vino al colegio un chico nuevo. No era muy común que un chico hubiera estudiado Educación Infantil, la mayoría de los chicos cogían la rama de Educación Física o de Primaria. El chico se llamaba Darío, y era de mi edad, un chico alto, moreno y buenísima persona.

Los niños congeniaron con él enseguida, y lo cierto es que yo también, pocas veces me llevaba tan bien con un chico, pero es que Darío caía bien con tan solo decir “hola”, era asombroso el don de gentes que tenía.

Un día a la semana, varios de los profes del colegio nos íbamos a comer fuera, para así desconectar un poco del ambiente del colegio y de los niños. Pero una de las semanas solo estuvimos una compañera de infantil, Darío y yo, los demás por unas cosas o por otras no habían podido venir.

La comida fue bastante divertida a pesar de ser solo tres, me reí mucho, me dí cuenta de que Darío era divertido y simpático, además no se podía negar que era bastante guapo.

Pero mi compañera, Samanta, tuvo que irse antes del postre, pues tenía que terminar de colocar la decoración de clase, así que para el postre estábamos Darío y yo solos. Pero lo cierto, es que estábamos muy a gusto.

-Bueno, y ¿Cómo es que te dio por estudiar infantil? Me pica la curiosidad. –dije mientras me tomaba el postre.

-Todo el mundo me lo pregunta. –contestó riéndose. –La verdad es que me encantan los niños pequeños desde siempre. Creo que es porque me ocupo de mi sobrino, Marcos. Es que mi hermana es madre soltera, y yo les ayudo en lo que puedo. Soy el padre que Marcos no tiene. –explicó.

-Vaya… bueno es asombroso. Nunca había conocido a nadie como tú. –dije admirada de mi propia respuesta.

-Bueno ¿Y tú qué? ¿Por qué te dedicaste a esto? –preguntó con una sonrisita.

-Pues desde pequeña sabía a lo que me quería dedicar, lo llevo dentro jeje. Además desde que tuve a Evelyn lo tuve más claro todavía. –dije. –Y ahora ya con Eric ni te cuento.

Le estuve contando un poco mi historia. Me sorprendió que supiera escuchar, no como mucha gente. Era un buen chico en todos los sentidos, sentía como si fuera un buen amigo, que llegaríamos a ser grandísimos amigos.

Lo cierto es que me lo pasé genial, y estaba muy alegre, por haber conocido a un chico así, y me di cuenta de que se le daban muy bien los niños, era su “papá” particular y se reían muchísimo con él.

En la cena le estuve hablando a Cristian de Darío, le dije que podíamos invitarlo a él y a su hermana en el fin de semana a comer para así conocerlo. Estaba convencida de que Darío y él podrían ser grandes amigos.

Le pareció una buena idea y lo cierto es que la comida fue estupenda, Darío con la labia que tenía hizo muy buenas migas con Cristian. Yo me alegré mucho, además así Cristian y Pedro tendrían otro amigo y no estarían tan solos.

A partir de ese día, se hicieron inseparables, Adriana y yo los llamábamos el “trío calavera”, nos reíamos mucho. Cuando estaban los tres juntos parecían niños pequeños, eran tan graciosos…

Darío estaba bastante ocupado pero creímos que sería bueno que conociera a alguna buena chica, pues a veces cuando estábamos los 5 se le notaba algo triste. Yo que le conocía bastante bien, sabía que era porque quería enamorarse y tener a alguien a su lado.

Lo cierto es que en parte estaba triste, era un chico tan maravilloso que quería que fuera feliz. Pero no cualquier chica valdría, él se merecía a una buena chica, que le quisiera y que se preocupara por él.

Esa noche me dormí dándole vueltas a lo de encontrar a una buena chica para Darío, no hacía más que pensar en las chicas que conocía, pensando en alguna que pudiera ser su chica ideal.

Me dormí y me vi en casa, en el comedor, estaba Darío en casa, veíamos la tele los dos solos. Entonces se acercó a mí, me besó de una forma muy tierna, introdujo poco su lengua en mi boca, me acariciaba el cuello, metió las manos por debajo de la camiseta y yo sentía cada vez más calor.

Se quitó la camiseta y pude ver que tenía muy buen cuerpo, era guapísimo, y yo me estaba encendiendo, no pude evitar acariciarle el torso desnudo, y se apretó más contra mí, me sentía muy a gusto.

En ese momento, alguien me tocó el brazo me di la vuelta y era Cristian. –Perdona por tardar. –dijo él mientras se sentaba a mi lado y comenzaba a besarme.

Darío me quitó la camiseta y Cristian volvió a besarme, mientras Darío me acariciaba. Me giré y besé a Darío, en esa ocasión era Cristian quien me acarició después de quitarme los pantalones.

Se levantaron del sofá y me arrastraron con ellos, nos fuimos a la cama, me tumbaron y se quitaron la ropa quedándose en ropa interior. Se acercaron a mí, me quitaron la ropa interior y después se quitaron la suya.

Mientras Cristian me besaba en los labios de forma muy intensa, Darío comenzó a besarme en los pechos, estaban dándome mucho placer. Cogí con cada mano sus miembros erectos, comencé a acariciarlos y ellos suspiraron de placer.

En ese momento, Darío se movió y me penetró, empecé a sentir un placer indescriptible, mientras Cristian me acariciaba los pechos. Al cabo de un rato se cambiaron y en esa ocasión fue Cristian quien me penetró.

Emitía gemidos de placer, nunca había experimentado algo así, era un placer único y maravilloso. Pero Darío que me estaba acariciando, comenzó a morderme en el cuello, empecé a sentir mucho dolor a causa del mordisco, y grité de dolor.

Abrí los ojos de golpe por el susto, estaba sudando y miré a mí alrededor. Estaba en mi cama, junto a Cristian que dormía plácidamente como un bebé, estaba tan hermoso… Pero yo estaba algo preocupada por el sueño que acababa de tener, no sabía lo que significaba…
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