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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




martes, 12 de enero de 2010

Destino caprichoso capitulo 49

49º- Alegrías

Estaba en la gloria, por fin en casa, recuperándome del accidente y de los cortes. Volvieron a repetirme el TAC y ya por fin estaba todo bien. No obstante, una vez al mes me revisarían para comprobar que no había vuelto a crecer el hematoma. El brazo de Cristian se había recuperado sin problemas, y sin ponerle clavos.

Solía quedar algunas tardes con Delia para que Evelyn y África jugaran. Eric cada vez estaba más mayor. Mi tripita crecía por momentos, Adriana y yo nos llevábamos muy poco de embarazo, ella estaba de dos meses más que yo. Así que estaba a punto de dar a luz y yo estaba de casi 7 meses.

Una de las tardes que estábamos en el parque Delia y yo sonó mi móvil, era Cristian. –Hola cielo. ¿Qué tal el día? –pregunté contenta.

-Bien, pero tu hermana está de parto. Ya salgo del trabajo. ¿Estás en casa? –preguntó.

-No, estoy en el parque con Delia y los niños. Pásate a recogerme. Te quiero. –dije para después colgar.

-¿Tú hermana ya está de parto? –preguntó intrigada.

-Sí, Cristian viene a recogerme. ¿Te vienes? – le pregunté.

-No. Que ya vais a ser muchos. Cuando ya esté en la habitación y eso, llámame y voy a veros. –contestó.

Cristian no tardó demasiado en venir a buscarme, metió a los niños en sus sillitas y a mi me ayudó a entrar en el coche, pues llevaba 2 meses de baja y ya no me movía con tanta facilidad.

Llegamos y Pedro estaba fuera, eso nos extrañó, pues sabíamos que tenía unas ganas locas de estar en el parto. –Pedro, ¿Cómo no estás con mi hermana? –pregunté

-Verás Mel. Es que bueno, viene de nalgas y tienen que hacerle una cesárea. Por eso no me dejaron pasar. –explicó él.

Yo empecé a ponerme nerviosa, tenía miedo por mi hermana, por si la cesárea no salía bien. Comencé a híper ventilar, me estaba alterando por momentos. –Mel, tranquila. Respira con calma. –dijo Cristian.

Pero yo no podía estaba demasiado preocupada por mi hermana. Cristian me tenía agarrada por la cintura, me tambaleaba pues las fuerzas empezaban a fallarme. Sentí unas manos que me sujetaban, me apoyaba en algo blando, y sentía susurros en mi oído.

-Mel, mi amor, cálmate, por mí, por el bebé… -susurraba.

Ya no fui capaz de seguir consciente. Necesitaba tranquilidad, necesitaba estar protegida del mundo en mi mente, si le pasaba algo a mi hermana… no sabría que hacer era mi hermana, mi hermanita querida…

Aunque sabía que si seguía en ese limbo de la inconsciencia no podría saber si se encontraba bien o no. Decidí que tenía que regresar, así que reuní fuerzas y comencé a abrir lentamente los ojos.

-Adriana… -suspiré.

-Tranquila. Ya ha dado ha luz, tienen una niña y es preciosa cariño. –dijo Cristian susurrando.

-¿Dónde está? –pregunté intentando levantarme.

-Cálmate, está bien, en la habitación. Y tú estás en una camilla, perdiste el conocimiento y a mi casi me da un telele, no sabía lo que hacer. Menos mal que no te caíste al suelo. –dijo más calmado.

-Es que estaba asustada por mi hermana. –contesté.

-Perdóname Melinda. Ha sido culpa mía, tú estás muy sensible con el embarazo, no debí decírtelo así. –se disculpó Pedro.

-No pasa nada. Si no me llegas a decir cómo estaba mi hermana, te hubiera estrangulado. –dije bromeando.

-Bueno… cuidado que Mel saca su horrible cólera. –dijo poniendo cara de miedo fingida.

-Ja. Muy gracioso. –contesté sacándole la lengua.

-Mel, no me des más sustos así, que solo faltan 2 meses para que nazca el bebé. No te puedes alterar así, o me va a dar un ataque de la preocupación. –comentó Cristian suspirando y mirándome a los ojos.

-Vale, tranquilo amor. Pero quiero ver a mi hermana y a mi sobrinita. Por cierto ¿Cómo se llama? –pregunté muy intrigada.

-Pues… hemos decidido llamarla Raquel. A los dos nos gusta mucho ese nombre. –contestó muy alegre.

-Es precioso el nombre. Que ganas tengo de verla. –dije emocionada.

-Vamos a ir ahora, pero irás en silla de ruedas, nada de esfuerzos. –contestó Cristian bastante serio.

-¡Sí, señor! –contesté como un militar para luego echarme a reír.

-Muy bromista estás tú… –dijo Cristian riéndose.

Me sentaron en una silla de ruedas y entramos en la habitación. Mi hermana estaba en la camilla se la notaba muy cansada, cosa normal por otro lado después de una cesárea.

-Hermanita, enhorabuena. –dije alegremente.

Ella me miraba bastante seria. –Ya me dijeron lo que te pasó. No debes alterarte, por mi sobrinito o sobrinita. –contestó cogiéndome de la mano.

-Lo sé, tranquila. –respondí.-Bueno ¿Puedo conocer ya a mi sobrinita?-pregunté sonriendo.

Ella tenía la cuna a su lado, fue Pedro quien cogió a la niña y me la acercó. Yo puse los brazos y él me la colocó. De verdad era una niña preciosa, se parecía mucho a mi hermana, y por consiguiente a mí, porque físicamente teníamos rasgos muy similares.

-Es preciosa, hermanita. Y se parece mucho a ti, menos mal. –suspiré guiñándola un ojo.

-Ja, es que si tienes más chispa, de mayor serás mechero. –contestó fingiendo enfadarse cruzándose de brazos.
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1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

Que capitulo mas bonito, me gusta mucho ^^
es bueno tener algo de paz de vez en cuando.
Sigue así

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