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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




jueves, 4 de febrero de 2010

Amor eterno capitulo 44

44º- Furia

-Eso si que es cierto, hijo. Melinda aún tiene que reponerse, Adriana evidentemente se queda, y los niños también. Y tú también tienes que quedarte. –contestó Carlisle.

-No, yo no me quedo, voy a ir con vosotros. –dijo decidido.

-Eso ni lo pienses. Tú no vas. –contesté muy seria.

-Sí que voy a ir, no pienso quedarme aquí mientras ellos pelean. –respondió.

-CRISTIAN CULLEN, CÓMO SE TE OCURRA IR A PELEAR VAS A TENER SERIOS PROBLEMAS CONMIGO. –grité furiosa.

Todos se quedaron boquiabiertos ante mi reacción, jamás me habían visto tan furiosa y no esperaban que reaccionara así. Ni él mismo sabía qué decir, me miraba asombrado sin articular palabra.

-Pero yo… yo… -comentó.

-TÚ NADA, TE QUEDARÁS SIN PELEAR. –grité.

-Yo… vale… -dijo casi asustado.

-Hermanito, te tenía por alguien con más agallas. –se burló Pedro.

-Ja, que gracioso… -dijo pegándole en el brazo.

-Uy, si todavía estás blandengue, ni siquiera lo he notado… -se volvió a burlar.

Cristian no sabía cómo reaccionar, aún estaba algo cortado por mi reacción, nadie se esperaba que tuviera tanto carácter y que lo sacara delante de todos y de esa forma tan… agresiva.

-Mami, ¿tas fadada? –preguntó Eric un poco retraído.

-Campeón, mami está preocupada porque estoy un poco malito, pero nos vamos a quedar aquí en la casa con la tía para que no se aburra, ¿Verdad? –dijo Cristian cogiéndole en brazos.

-No quería ponerme así, pero no quiero que te pase nada, a ninguno, y todo es por mi culpa… -comenté alicaída.

-No digas eso Mel. Tú no tienes la culpa de nada. –dijo Pedro dándome una palmadita en el hombro.

Quería despejarme, quería pensar un rato en todos los acontecimientos que habían pasado en tan poquísimo tiempo. Fui hacia la puerta de la calle, muy lentamente mirando al suelo, agarré el pomo de la puerta pero algo la bloqueaba y no se abría.

Alcé la vista y Pedro estaba con una mano sujetando la puerta. Le miré extrañada. -¿Qué haces? Quiero salir. –dije mirándole.

-De eso nada, tú no vas a salir hasta que no hayamos solucionado lo de Javier. –contestó seriamente Cristian desde el comedor.

-Solo quiero dar una vuelta y despejarme, me estoy agobiando. –respondí.

-¿Te volviste loca? Pretendes salir, y ¿has pensado que pasaría si te cogen? –preguntó Cristian, estaba cada vez más enfadado.

-No creo que pase nada por dar un paseo por los alrededores de la casa. –dije ofuscada.

-¡No seas tonta, que tienes unos hijos en los que pensar! –gritó furioso.

Me cabreé mucho por su actitud, la furia empezó a crecer dentro de mí, notaba como hervía mi sangre y cada célula de mi cuerpo rezumaba ira. Pegué un empujón a Pedro, para que se apartara de la puerta y salí corriendo.

No es que tuviera muchas fuerzas todavía, y notaba que me estaba cansando al correr, pero no quería parar, necesitaba relajarme, desconectar o mi mente explotaría… corrí y corrí hasta que me senté en una roca, se escuchaba la brisa, constante, transmitía paz… tranquilidad…

Me tumbé en el suelo, quería mirar las nubes, ver las formar, como hacía cuando era humana, como hacía tiempo que no hacía. Ya casi no recordaba lo que era eso de ser humana, sentirse viva…

Al lado de Cristian me sentía viva, pero discutir con él… me mostraba la vida como la vivía ahora, como unos seres sin corazón, pues eso había parecido Cristian cuando me había hablado tan ofuscado…

Sentí que alguien se acercaba y me tensé pensando que podía ser Javier o algún otro vampiro, pero mi cuerpo se relajó un poco cuando vi aparecer a Esme. Venía cautelosa, pero con una leve sonrisa dibujada en su rostro.

-¿Cómo me encontraste? –pregunté algo extrañada pero sin levantarme.

-Te seguí. Cuando oía como te hablaba Cristian, casi me imaginaba lo que ibas a hacer porque yo hubiera hecho lo mismo. Así que bueno nada más saliste por la puerta te seguí, no resultó difícil ya que todavía vas más lenta. –explicó sentándose a mi lado.

-Si es cierto, aún estoy algo torpe… -reconocí. –Yo… siento haber salido así, sé que no debo, que estoy en peligro, pero estoy dolida… -dije agachando la mirada.

-Eso no te lo voy a discutir, porque estando las cosas como están ha sido algo irresponsable, pero te comprendo. A mi me pasó algo parecido con Carlisle. –contestó.

-¿Ah, sí? Pero si os queréis con locura y se os ve muy bien, juntos. –respondí extrañada.

-Ya bueno, eso es ahora, al conocernos… no era así. –dijo. –Yo acababa de ser transformada no hacía mucho, no sabía muy bien cómo vivir esta nueva vida, cuando le conocí. Yo merodeaba por el hospital, para ver si podía conseguir sangre, y le vi a la salida del hospital. –explicó.

-¿Ya era médico cuando le conociste? –pregunté.

-Sí, llevaba en esta vida 100 años, cuando le conocí. Y bueno… fue amor a primera vista, y todo empezó bien. Pero… conocimos a Marcus, un “solitario” que empezó a merodearme, y… La verdad, la situación era muy parecida a lo que ocurre con Javier. –comentó.

-Y no me lo digas, Cristian se ha puesto como se puso Carlisle en su momento. –dije con una ceja levantada.

-Pues sí, y… me marché estuve un mes fuera, aunque estuve a salvo, me fui con Malek, le había conocido hacía un tiempo y me acogieron. Tras un mes sin Carlisle, comprendí su punto de vista y decidí volver para hablar con él. Que comprendiera que su reacción no era normal. Todo se arregló, y por eso te entiendo bastante bien. –terminó de hablar.

Yo no pude evitar sonreír, me había desahogado con Esme, lo necesitaba, necesitaba que alguien entendiera lo que sentía y por lo que estaba pasando. Me acerqué a ella y la abracé. –Gracias, ya estoy mejor. –dije con una sonrisa.
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1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

oooooooooooooo
que bonitooooooooooo
me encanta ese lado tan maternal de esme
continua asi

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