Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




lunes, 8 de febrero de 2010

Amor eterno capitulo 51

51º- Plena felicidad

-¿Haziel está mejor? –pregunté.

-Sí, ya está recuperado, aunque aún está algo flojo, pero ya no le arde el cuerpo. –contestó con una sonrisa.

-Me alegro. Espero que mi hermana también salga de esta. –dije algo preocupada.

-Ya verás como sí. Ven, vamos a ver cómo está. –contestó Cristian cogiéndome por la cintura.

Fuimos a la habitación, entramos despacio y Pedro estaba sentado en la cama al lado de mi hermana. Nada más verla supe que estaba recuperada, corrí a abrazarla. –Hermanita… pensé que no lo contabas… había tanta sangre…

-Ya estoy bien. Pedro me ha contado lo ocurrido. Tuvo que ser como en esas películas que te gustan ¿no?

-Peor, porque creí que me quedaba sin mi hermanita. –dije triste.

-Bueno, me parece que me tienes que contar algo ¿no? –preguntó levantando una ceja.

-Supongo que lo has oído. Mira. –respondí mostrando el anillo de mi mano.

-¡Ay! Es precioso… Me alegro muchísimo. –dijo dándome un abrazo.

Ella se levantó, por lo visto estaba recuperada del todo, era asombrosa la rapidez con la que había actuado la ponzoña y se la veía en plenas facultades. Yo no podía estar más feliz, tenía a mi hermana, a mis hijos, a mi futuro marido conmigo… Estaba ilusionada, mi hermana también viviría eternamente, la tendría siempre conmigo.

Pero había que ponerse a preparar el gran día, la decoración de la boda, el convite evidentemente no era necesario. Preferimos no invitar humanos, tan solo serian mis compañeros de trabajo, y quise dejarlos al margen, no era muy acertado que estuvieran rodeados de tantos vampiros.

La ceremonia sería al mes siguiente, para que todo estuviera listo, mi hermana estuviera bien; y la niña, la llamaron Raquel. Además queríamos que Haziel también estuviera en perfectas condiciones.

El único humano que habría en la ceremonia sería el juez que nos casaría. Yo estaba muy nerviosa, estaba indecisa, no tenía mucho tiempo para escoger el vestido. Al final me decidí por uno que tenía escote en pico y con tirantes. A lo largo del escote y los tirantes tenía pedrería fina, y en la caída del vestido tenía una cola, aunque no muy amplia.

Las chicas fueron todas iguales, con un vestido por la rodilla liso, y escote palabra de honor, solo que cada una escogió un tono diferente. Los chicos irían con traje, llevando el mismo tono de corbata.

Estaba emocionada, lo malo es que al no dedicar horas para dormir la espera se hacía todavía más larga, hasta que llegó el gran día. A mi casi no me dejaron hacer nada, bueno no me dejaron hacer nada salvo elegir mi traje y las corbatas de los chicos.

Elegimos de padrino a Haziel, de no haber sido por él, probablemente nunca habría regresado, era nuestra forma de agradecérselo. La madrina por supuesto sería Esme, estaba como loca por su niñito.

La ceremonia fue sencilla, como cualquier ceremonia civil, pero me daba igual, lo que me importaba era que me uniría a mi queridísimo Cristian para toda la eternidad. Nada más terminamos de firmar todos se empezaron a reír.

-¿Qué me he perdido? –pregunté extrañada.

-Tenemos una sorpresa, fue idea de tu hermana no decirte nada. –comentó Pedro.

-¿Y qué sorpresa es?

No dijeron nada, se colocaron delante del juez y Adriana me llamó. –Vamos, no puedo casarme sin mi madrina.

Al oír eso abrí los ojos como platos. ¿Cómo? ¿Es en serio? ¿Y cómo no me dijisteis nada?

-Quería sorprenderte hermanita. Espero que aceptes ser mi madrina. –pidió con una sonrisa.

-Claro, pero ¿quién es vuestro padrino? –pregunté

-Pues Carlisle, claro. –respondió ella.

Yo aún estaba atónita por la sorpresa, pero me emocioné, estaba feliz por mi hermana. Ahora sí que tenía motivos para estar feliz, tenía una maravillosa familia y todas las personas que me importaban las tendría conmigo para siempre.

En el convite pusieron una mesa nupcial más grande para que entráramos los dos matrimonios con los respectivos padrinos. Pero en realidad solo había “cócteles” de sangre, si se les podía llamar así. Por supuesto pusieron chocolate, para Eric y para mí, Cristian aún se reía cada vez que me veía comer.

Llegó el momento del baile, me gustaba bailar, pero música animada, en las canciones lentas… eso era otro cantar. Me cogió por la cintura, todo estaba en silencio, supuse que empezaría a sonar el clásico vals de toda la vida. Pero los ojos casi se me salieron de las órbitas cuando empezó a sonar Claro de Luna de Debussy. -Mi amor… me encanta…

-Sabía que te haría ilusión. Espero que estés disfrutando de tu día. –comentó él.

-Es el mejor día de mi vida.

Luego cambiamos de pareja, primero bailamos con los padrinos como debía ser. Haziel estaba muy nervioso, puso sus manos en mi cintura. –Enhorabuena. Estás preciosa.

-Gracias, tú también estás muy guapo. Y si estamos aquí es gracias a ti. Te lo debo todo.

Él agachó la cabeza, sabía que no estaba hecho para recibir halagos, le ponían nervioso. –Gracias, tu familia es maravillosa, estoy feliz de que me hayáis aceptado. –contestó.

-Pues claro. Aunque te aviso que si las cosas no van bien con Lizbeth tengas cuidado, sus hermanas y ella son muy poderosas jeje. –dije bromeando.

La noche pasó deprisa, de todas formas, como no teníamos que dormir, no nos importó alargar un poco más de la cuenta la fiesta. No solo estábamos celebrando las dos bodas, sino que por fin podríamos ser felices porque no teníamos a nadie a quien temer.
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1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

ooooooooooooo
que bonitoooooooooooo
me encanta este capítulo, es tan tierno ^^
Continua así guapisima

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