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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




viernes, 12 de febrero de 2010

Dulce sinfonia capitulo 10

10º- Uno no elige de quien se enamora

Salió de casa de Delia y fue a su trabajo, al decir eso mentalmente, le fue inevitable ponerse a sonreír. Llamó al timbre y tal como esperaba, abrió Cristian con una sonrisa. –Buenos días, ¿Pasaste buena noche? –preguntó para luego darle un tierno beso.

-Sí, he hablado con Darío esta mañana, esta tarde viene para que hablemos con calma. –comentó abrazándole.

-Me alegra que lo vayáis arreglar, aunque entiendo que se pusiera celoso.

-¿Y cómo sabes eso? –preguntó extrañada.

-No había más que fijarse en cómo te miraba y en cómo se puso. Yo me dí cuenta en seguida. –comentó él.

-¿O sea que la única que no lo sabía era yo? Vaya…

Cristian ante su respuesta se rió. –Bueno tampoco es algo malo. Aunque claro… puede ser un problema…. Porque….

-¿Por qué? –preguntó intrigada.

-Porque estoy profundamente enamorado de ti, y no soportaría que te fueras de mi lado. –dijo abrazándola.

Ella se sonrojó ante tal declaración. –Yo… también. Aunque la verdad es que me duele no corresponder a mi amigo, le quiero mucho y no quiero que sufra…

-Mel, ahora a lo mejor lo pasa mal, pero seguro que conoce a una chica estupenda y se enamora de ella, tanto como lo estoy yo de ti.

-Eso espero… porque le quiero con locura, es mi mejor amigo.

-Lo sé. Pero sé que vas a hacer lo correcto y le vas a perdonar y estarás con él tan bien como siempre, ¿Verdad?

-Claro. Ellos dos son mis mejores amigos, no sé que haría sin ellos…

-Bueno, entonces seguro que lo arregláis. Me tengo que ir a trabajar, a la tarde te veo. –dijo para darle un tierno beso antes de irse.

Melinda estaría todo el día con Marcos como cada día, para eso era su trabajo, Marcos era adorable, y sabía que se le pasaría el día volando. Aunque no podría quitarse de la cabeza a Cristian ni a Darío.

Cogió la plasti, e incluso pinturas y papel para pintar, así cambiarían de actividad, lo cierto es que Marcos se portaba muy bien y era muy bueno, pero era normal que se sintiera frustrado de no poder jugar y menos en esos momentos con las fracturas.

No obstante, Melinda intentaba jugar a todos los juegos que podía con él para distraerle, antes de comer estuvieron viendo una película, cogieron la de Kung Fu panda, los dos se rieron mucho con la película.

Después le dio de comer y se echaron la siesta para que descansara un rato, Melinda estaba algo cansada y pensó que le vendría bien la siesta, así que se tumbó como el día anterior en la cama con Marcos para descansar y tener un poco de relax.

……………………….

Nada más recibir la llamada de Melinda, Darío se puso muy contento, en la cena había metido la pata hasta el fondo, por mucho que la quisiera y que pensara que Cristian no la merecía, él no tenía que haber echo lo que hizo.

Tenía que hacer que Melinda le perdonara, ante todo eran amigos de toda la vida, y eso le importaba más que los celos. En su hora de descanso salió a comprar un par de bolsas de lacasitos, sabía que eran la perdición de Melinda y que así al menos le sacaría una sonrisa.

Cada 5 minutos miraba el reloj por si llegaba la hora de salir, estaba ansioso, necesitaba que su amiga lo perdonase, la noche anterior había estado a punto de hacer algo espantoso… había estado a punto de darla una bofetada… algo imperdonable. Y sin embargo, su maravillosa amiga estaba dispuesta a perdonarle.

Después de estar todo el día como un flan, salió sobre las 4 del Ayuntamiento y cogió el coche para ir en casa de Delia. Sabía que Melinda estaría en la casa de los vecinos, así por fin podrían hablar y arreglar las cosas. Aparcó y llamó al timbre.

Melinda estaba dormida y tardó un poco en darse cuenta de que habían llamado al timbre. Se levantó y fue descalza hasta la puerta, abrió y allí estaba su gran amigo haciendo un puchero.

Ella le sonrió y saltó para abrazarle como siempre hacía. Darío se puso loco de contento y le devolvió el abrazo. La soltó con delicadeza en el suelo y le dio la bolsa que traía.

Melinda miró dentro de la bolsa y automáticamente se puso a reír. – ¿Esto es para chantajearme?

-No es un chantaje, es una tregua, como la pipa de la paz. Si es que me perdonas… - comentó.

-Vamos al comedor, espera un segundo allí, que tengo que despertar a Marcos de la siesta, no quiero dejarle solo. –dijo mientras le señaló la puerta del comedor.

Darío obedeció y pasó al comedor, se sentó en el sofá y al cabo de unos segundos volvía Melinda con un niñito en brazos, iba medio dormido apoyado en su pecho. “¡Qué suerte tiene de poder estar tan cerca…!” Pero acto seguido movió la cabeza a los lados. “¡Estás idiota! no debes pensar en ella de esa forma…” Se regañó a sí mismo.

Ella se sentó a su lado con el niño entre sus brazos. –Mira, te presento a Marcos, es adorable, ¿A qué si? –dijo ella haciendo carantoñas al niño.

Darío ante la adoración de Melinda por el niño, no pudo evitar sonreír. Miró al niño y tuvo que reconocer que era clavadito a Cristian, ¡bendita suerte la suya…! Pero lo cierto es que el niño era muy simpático y extrovertido.

-Bueno… yo… te quería pedir perdón de nuevo…

-Me dolió mucho tu comportamiento, pero ahora lo entiendo, y me duele no poder corresponderte, porque eres un chico estupendo y sabes que te quiero con locura. –dijo Melinda.

-Lo sé, pero no me quieres como te quiero yo a ti.

-Lo siento…

-No lo sientas, son cosas que pasa, uno no elige de quien se enamora. Y veo que a ti ese chico te ha enamorado ¿Me equivoco? –preguntó mirándola a sus preciosos ojos.
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1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

Menos mal que Dario a recapacitado, sino ¬¬

Me encantaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

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