Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




sábado, 13 de febrero de 2010

Dulce sinfonia capitulo 13

13º- Dolor infinito

-NOOOOOOOO. NOOOO –gritaba Melinda, sujetada por los brazos de Cristian.

-Tranquila, por favor, cálmate. –pidió Cristian.

Al final aflojó los brazos y Melinda se abalanzó sobre los cuerpos de sus padres que estaban cubiertos de sangre. Tenían varias puñaladas en el torso, su sangre se esparcía por todo el suelo.

Cristian cogió el móvil y marcó el 112. –Por favor, necesito ayuda, ha habido una agresión, traigan una ambulancia, hay dos personas heridas. – empezó a decir Cristian.

Melinda no paraba de llorar, se abrazaba a los cuerpos de sus padres. Cristian se acercó a ella y la levantó. –Mel, por favor, cálmate, ya viene la ambulancia. –comentó abrazándola.

Ella tenía toda la ropa manchada por la sangre de sus padres, le manchó la ropa a Cristian, pero eso le importaba muy poco en ese momento. No paraba de llorar y llorar y a los pocos minutos llegó la ambulancia, los empezaron a revisar, mientras Cristian y Melinda miraban con las caras descompuestas.

Uno de los ATS se levantó y se acercó a ellos. –Lo lamento… pero… no se podía hacer nada por ellos… -dijo muy serio.

-NO, NO, NO, NO… -gritó.

Ella se puso muy nerviosa, a gritar de nuevo, cayó de rodillas al suelo y se puso a patalear. Empezó a convulsionar y el aire empezó a faltarla. Desde su posición podía ver los cuerpos sin vida de sus padres, ya no volvería a hablar con ellos, ni abrazarlos ni a tocarlos… y todo se volvió negro…

………………………..

Cristian observaba como le daba un ataque a Melinda, no podía hacer nada, y entendía que se estuviera poniendo así, hasta que vio como dejó de moverse, se había quedado inconsciente.

El ATS empezó a revisarla, le puso un calmante y le tomó la tensión. La tenía altísima a causa de la impresión del incidente. Cristian estaba muy nervioso, no sabía lo que hacer…

-¿Se va a poner bien? –dijo llorando.

-Tranquilo, ha sido una subida de tensión, pero se pondrá bien. En un rato despertará, tenemos que llamar a la policía para que revisen todo y busquen pruebas. –comentó el ATS.

-Gracias… -susurró Cristian cogiendo de la mano a Melinda que estaba en el suelo tumbada.

Al cabo de varios minutos, llegó la policía y empezó a tomar huellas y fotografías, además se llevaron los cuerpos sin vida de los padres de Melinda. Cristian casi agradecía que ella estuviera inconsciente mientras hacían eso, pues se hubiera puesto más nerviosa todavía.

Tras un rato, Melinda parpadeó varias veces y lentamente abrió los ojos. – Cristian… -susurró buscándole con la mirada.

-Preciosa, estoy aquí… -dijo suavemente.

-¿Y mis padres? –preguntó volviendo a llorar.

Cristian dudaba si decirle que ya se los habían llevado, pues a lo mejor, se ponía nerviosa y le daba otra subida de tensión. –Pues… ya se los llevaron, preciosa.

-Yo… quería despedirme… -dijo entre sollozos.

-Mi amor, es mejor que no, ahora tienes que calmarte. La policía nos tiene que tomar declaración; luego llamo a mis padres y te vienes a casa. –comentó Cristian lo más tranquilo que pudo.

Él también estaba muy nervioso por la situación, lo que habían visto era muy fuerte, pero Melinda le necesitaba, no podía mostrarse débil, tenía que darle su apoyo y su fuerza para que pudiera superarlo.

La policía les preguntó para que les contarán si habían visto a alguien dentro de la casa, cuándo habían hablado por última vez con ellos y si tenían enemigos. Melinda se puso a pensar, aún estaba muy nerviosa. –Mis padres nunca se han metido con nadie, y no tienen demasiado dinero.

Se les acercó un hombre, alto, delgado y con el pelo canoso. –Soy el inspector Alfonso Olmedo, hemos encontrado una nota, la tenía su padre en el bolsillo de la camisa. –comentó enseñando un trozo de papel metido en una bolsa de pruebas.

-¿Y qué dice la nota? –preguntó Cristian.

-No sé si la señorita, se encuentra lo suficientemente calmada como para escuchar su contenido. –contestó el inspector.

-Sí que lo estoy, díganos ya lo que pone. –respondió Melinda.

Se sentaron en un par de sillas, pensaron que según estaba Melinda de nerviosa, era mejor que estuviera sentada solo por precaución. Cristian cogió su mano para mostrarla su apoyo.

-Por favor, necesito saber lo que dice la nota. –pidió Melinda con los ojos llorosos.

-Pues bien. Les leo textualmente la nota. “¿Has visto lo que les he hecho a tus padres? Se lo tenían bien merecido, sobre todo él. ¿Te preguntas que por qué lo hice? Porque un padre que no se hace cargo de su hijo no merece seguir viviendo. Ella no me había hecho nada pero no podía dejarla viva. Espero verte pronto hermanita, porque quiero hacerte mía…” –terminó de leer.

-¿Cómo? ¿Entonces tiene un hermano? –preguntó Cristian incrédulo.

-Parece ser que sí, por lo que entendemos en la nota. Su padre dejó embarazada a una mujer y por la razón que fuera no se hizo cargo de él. Pero no sabemos nada ni su nombre ni nada.-comentó el inspector.

-Yo sí sé quien es. –interrumpió Melinda.

-¿De verdad sabe quién ha hecho esto?

-Hasta que no ha leído la nota no lo sabía, pero estoy convencida de quién es. Ha sido Enrique, un chico del barrio, es un poco mayor que yo, y nos había robado varias veces para comprar droga. Pero la última vez que me robó le pregunté porqué nos robaba, y me respondió que se estaba cobrando lo que le correspondía por derecho. Creo que se refería a eso, a lo que creía que le correspondía por ser hijo de mi padre. –contó Melinda extrañamente tranquila.

-En ese caso, voy a avisar al dibujante del departamento para que nos haga un retrato robot y nos des todos los datos de que dispongas para poder averiguar su identidad y dónde localizarlo. Después podrán marcharse, es mejor que descanse, habrá sido un día duro para usted. –dijo el inspector despidiéndose de ambos.
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1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

Pobre melinda, este capítulo es muy triste, pero toda buena istoria tiene su drama y me encanta

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