Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




domingo, 14 de febrero de 2010

Dulce sinfonia capitulo 14

14º- Intentando empezar de nuevo

Cristian llamó a sus padres para contarles lo ocurrido y que me llevaría a su casa cuando hubiéramos acabado de declarar y de estar con el dibujante, sus padres se pusieron muy nerviosos, pero no quisieron ir a casa de Melinda para no alterarla más.

Después de estar con el dibujante, y contar todo lo que sabía de Enrique, cogió algo de ropa de su armario y la metió en una maleta. No se podía quedar en esa casa pues aún buscarían pruebas y demás.

Se les hicieron como las 3 de la mañana, y por fin pudieron marcharse. Melinda no habló ni una sola palabra en el camino. Cristian estaba muy preocupado pero no quería presionarla ni agobiarla, sabía que debía estar pasando un calvario.

Llegaron a casa de Cristian, sus padres estaban en el comedor esperándoles. Nada más entrar al comedor, Annette se lanzó a abrazar a Melinda. –Cariño, lo siento mucho, si podemos hacer algo solo tienes que pedirlo.

Pero Melinda no contestaba, tenía la mirada perdida, parecía un muñeco de trapo que se dejaba llevar. –Debe estar en estado de shock por todo lo ocurrido. Por cierto, deberíamos llamar a Delia y contárselo.

-Espera, voy a avisarla, tal vez si está ella, Melinda reaccione. Porque desde que nos montamos en el coche no dijo una sola palabra. –comentó Cristian.

Llamó al timbre de Delia, era cierto que era tardísimo, pero su amiga debía enterarse de lo ocurrido. Al cabo de unos minutos, salió Delia en pijama medio dormida. -¿Qué pasa, Cristian?

-Han matado a los padres de Melinda, ella ahora está en mi casa, necesito que vengas a ver si tú consigues que reaccione. –pidió.

Al decir eso, ella no se lo pensó, cogió las llaves de casa y así mismo en pijama salió. Entraron en casa de Cristian y fueron al comedor. Delia vio a su amiga sentada en el sofá, parecía una estatua, no se movía, no hacía nada, tan solo respirar y parpadear.

Se acercó sentándose a su lado, la miró pero Melinda no reacciono, cogió su mano. –Mel, cariño, estoy aquí. –dijo abrazándola.

Al oír esas palabras, Melinda gritó y comenzó a llorar, se agarraba a su amiga con toda la fuerza que tenía. Ella tan solo la abrazaba, mientras le acariciaba los cabellos. –Ya está… no pasa nada…

Cristian miraba a Melinda con la cara llena de dolor y preocupación. Comenzó también a llorar pero se fue al pasillo, no podía derrumbarse delante de Melinda, ella le necesitaba, necesitaba su apoyo y tenía que ser fuerte, por ella.

Sintió una mano que le rozó el hombro, era su padre. –Hijo, es normal que estés así. Desahógate, y cuando estés listo entra para estar con ella.

Cristian le abrazó fuerte, lloró en silencio unos minutos, y cuando se le había pasado se secó las lágrimas y volvió a pasar al comedor. Melinda seguía llorando a lágrima viva en los brazos de Delia.

Se acercó a ellas y se puso a su lado, de rodillas en el suelo. Cogió su mano y al notar el roce de su piel, ella le miró a los ojos. –Tranquila, estamos aquí contigo para lo que necesites.

Al oír esas palabras, Melinda se calmó un poco. –Gracias… -dijo casi entre susurros.

-Venga, vamos a mi casa y descansas. –comentó Delia.

-Yo… quiero que estés conmigo. –pidió a Cristian.

-Claro, estaré contigo, si quieres.

Ella le miró profundamente a los ojos, y le dio un abrazo. –No me sueltes. Va a venir a por mi… -dijo temblando.

-¿Quién va a venir? –preguntó Delia muy extrañada.

-Mi… hermanastro.

-¿Cómo?

-Sí… él ha hecho eso… y dijo que vendrá a por mí… -contestó Melinda.

Cristian les explicó todo lo ocurrido, ellos escucharon horrorizados toda la historia. Melinda todavía temblaba al recordar todo lo ocurrido y al recordar cómo estaban los cuerpos de sus padres en el suelo…

-Bueno, es mejor que vaya a descansar, lo necesita. –comentó Dennis.

-Iré con ella, estoy preocupado. –contestó Cristian.

-Está bien. Si veis que se altera o algo, me llamáis. –añadió su padre.

-Tranquilo.

Salieron los tres para ir a dormir por fin, estaba siendo una noche interminable. Entraron en casa de Delia, ella le ayudó a cambiarse, aún estaba un poco abstraída, se dejaba guiar como las marionetas.

Le ayudó a meterse en la cama. Pero antes de que Delia se fuera a dormir la sujetó del brazo. –Quiero que venga Cristian. –pidió.

-Está en la otra habitación, espera que le llame.

Salió cerrando la puerta a su paso. Fue por el pasillo hasta que llegó a la otra habitación, Cristian estaba tumbado en la cama, pero los ojos abiertos como platos. –Melinda quiere que vayas.

Él al escuchar eso, se levantó muy deprisa, tan deprisa como pudo. -¿La pasa algo? –preguntó nervioso.

-Quiere que vayas, no me ha dicho más. No sé, estoy muy preocupada… no sé si va a ser capaz de superar esto…-comentó preocupada.

-Eso espero… si vieras como se puso cuando vio a sus padres allí… -contó con dolor al recordarlo.

Salieron los dos de la habitación. Cristian fue a la habitación donde estaba Melinda. Abrió muy despacio la puerta y se asomó, ella estaba tumbada, en la cama pero acurrucada, hecha un ovillo.
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1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

Pobre Melinda, pasar eso es muy duro. Y Cristian es un encantoooooo

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