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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




domingo, 14 de febrero de 2010

Dulce sinfonia capitulo 15

15º- Vivir es difícil

Se acercó a la cama y se sentó junto a ella, comenzó a acariciarle los cabellos. –Delia me ha dicho que querías verme. ¿Necesitas algo, preciosa?

-No me dejes sola… -pidió con los ojos llorosos.

-Tranquila, me quedaré aquí contigo.

Cristian se tumbó en la cama y la abrazó. Ella cerró los ojos aunque todavía caían algunas lágrimas por sus mejillas. Tras un par de horas de llanto, cayó rendida por el sueño, Cristian no podía dormir, estaba muy preocupado.

Pero Melinda empezó a soñar, era una pesadilla, veía a los cuerpos de sus padres ensangrentados. Veía a Enrique que entraba a dar patadas a los cuerpos de sus padres. Comenzó a gritar. – ¡NO, NO, NO DÉJALOS! –se removía en la cama.

-Shhh… tranquila, no pasa nada. –decía Cristian acunándola

-Enrique les hacía daño, les hacía daño, no quería que les hiciera daño… -repetía sin cesar. No podía parar de llorar.

-Cálmate, Enrique no está aquí, y jamás te va a poner un dedo encima. –dijo besando sus cabellos.

Pero Melinda estaba demasiado afectada y asustada, no fue capaz de dormir, pues cuando cerraba los ojos, a los 5 minutos tenía pesadillas y no conseguía dormir. Amaneció y no habían dormido nada, Melinda lloraba sin parar.

-Espera aquí, voy a traerte algo para desayunar. –dijo mientras le dio un beso en la frente.

Salió de la habitación y fue a la cocina, Delia estaba desayunando. Cuando vio entrar a Cristian se levantó. –Oí los gritos, no ha dormido ¿no?

-No, prácticamente nada, tenía pesadillas constantemente…

-Voy a pedir el día en la clínica, no quiero dejarla sola. –contestó Delia.

-No, no hace falta. Me voy a quedar con ella, no podría separarme de ella estando así. –respondió Cristian.

-Vale, está bien. Me voy ahora después al trabajo. Más tarde llamaré para ver que tal está.

Cristian cogió una taza con chocolate y la llevó a la habitación. Pero al entrar vio la cama vacía, eso le asustó. Miró por toda la habitación, Melinda estaba acurrucada en una esquina, estaba llorando. Él al verla así dejó la taza en la mesilla de noche y se acercó a ella para abrazarla.

-¿Qué haces fuera de la cama? Venga te vistes y vamos a mi casa para estar con Marcos. –comentó muy dulce.

-Quiero verlos, quiero ver a mis padres… -dijo entre sollozos.

-Lo sé, pero… sabes que no puede ser. Mi amor, debes calmarte.

Melinda siguió llorando, Cristian la cogió en brazos y la tumbó en la cama. Salió como una exhalación de la habitación para buscar a Delia que aún no se había marchado.

-Necesito que me ayudes, para que se de una ducha y se vista. –comentó Cristian bastante nervioso.

-Tranquilo. La ayudo. –dijo dirigiéndose a la habitación.

Cristian la siguió y entraron en la habitación. Él la cogió en brazos y la llevó al baño. –Cuando necesites moverla o algo avísame y así la cojo en brazos.

-Vale. –dijo Delia.

Cristian se quedó en el pasillo, se sentó en el suelo, esa situación estaba siendo mucho para él, él era valiente, tenía fortaleza y por la chica que amaba haría lo que fuera. Pero ya no sabía de dónde sacar las fuerzas.

Cerró los ojos y respiró hondo, no podía ser débil, Melinda era lo más bonito y valioso que tenía, la ayudaría, haría lo que fuera por ella; y si ese mal nacido de Enrique intentaba hacerle algo, le mataría… Pero sus pensamientos se vieron interrumpidos.

-Cristian, por favor, entra. –pidió Delia.

Se levantó y entró en el baño. Melinda estaba en el suelo. Cambiada de ropa. –No he sido capaz de que se quede de pie, quería estar sentada en el suelo. –comentó Delia.

-Tranquila, me la llevo ya a casa. –dijo Cristian.

Salieron los dos del baño, Cristian cargaba con Melinda, ella se fue al trabajo y Cristian entró en casa. Aún era prontísimo, pero claro sin haber dormido nada no querían seguir despiertos en la cama.

Sus padres ya estaban despiertos, nada más oír las llaves abriendo la puerta fueron corriendo los dos. -¿Cómo está? ¿Qué tal ha pasado la noche? –preguntó Annette muy nerviosa.

-No ha dormido casi nada, tenía pesadillas constantemente. –dijo entrando al comedor.

-Voy a revisarla para estar tranquilos. –comentó Dennis.

La llevaron a la habitación de Cristian, él la tumbó en la cama y Dennis se puso a revisarla. Mientras Cristian y Annette estuvieron en el pasillo. –Cariño, ¿Cómo estás tú?

-Me cuesta mamá, yo quiero ser fuerte porque sé que ella me necesita, pero… ver a sus padres… no logro borrarme esa imagen de la cabeza. No sé, no sé si va a poder superar algo así… -dijo derrumbándose.

-Hijo es normal, la va a costar mucho, porque se ha quedado huérfana, pero seguro que poco a poco lo superará. –contestó su madre abrazándole.

Dennis salió a los pocos minutos de la habitación. Cristian se puso muy nervioso. -¿Cómo está? ¿La encontraste bien?

-Sí, físicamente está bien. Pero anímicamente es otro tema… Necesita mucho apoyo, y creo que lo mejor es mandarla pastillas para dormir, al menos hasta que lo empiece a superar, tiene terror a cerrar los ojos y dormirse por si vuelve a verlos muertos. –contestó.

-Pero no sé qué puedo hacer. No sé cómo animarla. –respondió abatido.

-Tiene que estar distraída, y creo que lo mejor es que no esté sola porque su fragilidad es máxima. –explicó Dennis.

-Vale papá, no sé quizás podía pedirme unos días libres en el conservatorio. No puedo separarme de ella. –dijo con lágrimas en los ojos.

-Lo entiendo, quizás si sea buena idea. Se ha quedado sin familia de golpe, necesita todo nuestro apoyo. –comentó Annette.

-Nos vamos hijo, pero llámanos si necesitáis cualquier cosa. Si se pone muy nerviosa dale un calmante de estos. –dijo dándole un bote de pastillas.
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1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

Sabes lo mucho que adoro esta historia, me encanta el capítulo. Sigue asi

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