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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




martes, 16 de febrero de 2010

Dulce sinfonia capitulo 19

19º- La amistad es difícil

Melinda no se pudo controlar, llamó a Delia al trabajo, sabía que no debía porque no tenía que molestarla pero estaba demasiado contenta. Nada más descolgar el teléfono Melinda se puso a hablar.

-Hola, tengo que contarte algo. ¡Vas a ser tía!

-¿QUÉ? ¿Cuándo te has enterado? ¿Cuándo te quedaste?

-Pues de aquella primera vez que no tomamos precauciones y me acabo de enterar hace un rato. Ahora voy a llamar a Darío. –contestó.

-Pero… ten mucho tacto al decírselo, ya sabes…

-Tranquila. Esta tarde pásate por casa y te cuento con más calma. Te quiero. –dijo antes de colgar.

Cristian estaba a su lado, la miró algo preocupado. ¿Estás segura de contárselo a Darío?

-Sí, tranquilo. –contestó mientras marcaba el número.

-Hola guapa. –dijo nada más descolgar.

-Hola, tengo algo que contarte. Verás… estoy embarazada…

Hubo un silencio de unos segundos, solo se escuchaba la respiración de Darío al otro lado del teléfono. Melinda no quería presionarle así que esperó, hasta que por fin Darío habló. –Me alegro mucho, es fantástico.

-Gracias. Oye, Delia se va a pasar esta tarde por casa, podías venir y así estaríamos los 4, ¿qué opinas?

-No… no puedo, tengo trabajo atrasado, mejor otro día.

-Vale como quieras.

-Bueno tengo que seguir trabajando. Adiós. –y colgó.

Melinda se quedó algo extrañada, su amigo estaba muy raro, nunca había rechazado quedar por tener trabajo, pero tampoco quería molestarle y perjudicarle en su trabajo.

Cristian estaba a su lado y se quedó callado, había visto la reacción de Melinda. Él en el fondo sabía lo que había ocurrido, pero no quería decirle nada a ella, pues ya bastante mal lo había pasado.

Esa tarde estuvieron todos juntos salvo Darío. Delia estaba muy ilusionada con la noticia, de hecho, antes de ir a su casa, había comprado unos patucos azules. –Esto es para el bebé. Su primer regalo. Como sé que te gusta tanto este color, pensé que era el adecuado. Ya sé el odio que le tienes al rosa.

-Eres una amiga estupenda… -dijo abrazándola.

Las semanas pasaban y estaban muy ilusionados con el embarazo, Delia se pasaba todas las tardes un rato para ver a su amiga. Y Cristian la colmaba de mimos y atenciones, se sentía bien, aunque la faltaba algo.

Darío no había ido a verla, y ya hacía 2 meses de eso, siempre ponía alguna excusa o a veces no cogía el teléfono. Melinda empezó a preocuparse, su amigo se estaba alejando de ella.

Una tarde que Cristian aún no había regresado del conservatorio, Melinda volvió a llamar a su amigo. Tardó bastante en cogerlo, pero finalmente descolgó. –Hola.

-Hola, ¿qué vas a hacer esta tarde?

-Nada ¿por?

-Podrías venir a casa y así nos vemos, que hace como 2 meses que no te veo.

-No, no puedo. –dijo nervioso.

-Pero acabas de decir que no vas a hacer nada por la tarde. –replicó.

-Da lo mismo, no puedo ir. No insistas.

-¿Por qué? No lo entiendo. –contestó triste.

-Ya me cuesta aceptar que estés con otro que no sea yo, pero encima que te haya echo un bombo… no quieras que me quede tan contento dándole la enhorabuena por algo que querría haber hecho yo contigo. –respondió muy borde.

-Creía que ya estaba todo olvidado, que lo habías aceptado… -dijo con los ojos llorosos.

-Nunca puedo olvidar lo que siento por ti, te quiero demasiado. No puedes pedirme lo que me estas pidiendo… -se le notaba dolido.

-Pero eres mi amigo, y dijiste que serías mi amigo… -las lágrimas empezaron a caer por sus mejillas sin control.

-Me parece que no puedo cumplir lo que dije. Lo siento, creo que es mejor que no volvamos a hablar ni a vernos. Adiós. –y antes de que ella pudiera decir nada había colgado.

Melinda se quedó de piedra ante las palabras de Darío, era su amigo del alma, le quería como a un hermano. Había dicho que no volverían a ser amigos… empezó a llorar desconsoladamente, el móvil se le cayó de las manos.

Sintió que algo se rompía en su interior, su amigo, que tanto se querían, ya no quería saber nada de ella, eso era tan doloroso que no podía soportarlo. Se rozaba la tripita que ya estaba bastante abultada.

Cristian entraba en ese momento, al verla así se asustó mucho, corrió hacia ella. –Preciosa, ¿Qué te pasa? ¿Te encuentras bien?

Ella no paraba de llorar, no decía nada, se abrazó fuerte a Cristian. –No me quiere, no quiere verme…

-¿A quién te refieres?

-Era mi amigo… le quiero, era mi amigo… - dijo entre llantos.

-¿Hablas de Darío? ¿Qué ha pasado? –preguntó preocupado.

Ella lloraba con más intensidad, no quería volver a pensar en las palabras de su amigo. Se estaba poniendo más nerviosa por momentos, sentía que le estaba dando un ataque de pánico, hasta que el aire empezó a faltarle, no podía respirar con normalidad, y todo se volvió oscuridad para ella…

……………………….

Cristian veía como a Melinda le daba el ataque, se estaba poniendo muy nerviosa, hasta que perdió el conocimiento. –Mel, Mel… por favor… ¡responde!

Ella no reaccionaba, no daba señales de vida, la cogió en brazos y la llevó a la habitación para tumbarla en la cama. Salió de la habitación, se asomó y Marcos seguía dormido en la habitación. Así que fue a coger el móvil para marcar el número de su padre.

-Papá, tienes que venir ya, a Melinda le ha dado un ataque de pánico o algo, y no puedo dejar solo a Marcos. Ven pronto, por favor… -su voz sonaba desesperada.

-Voy en seguida. –dijo para luego colgar.

Cristian volvió a la habitación, Melinda seguía sin conocimiento, él no sabía lo que hacer. Se estaba poniendo muy nervioso por momentos, necesitaba saber que tanto ella como el bebé estaban bien, se estaba desesperando….
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1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

Me encantaaaaaaaaa
Soy una apasionada del drama, continua asi

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