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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




domingo, 21 de febrero de 2010

Dulce sinfonia capitulo 26

26º- El lado bueno de lo malo

Melinda se acercó despacio a ella y se sentó en la silla que había. Le cogió la mano y le dedicó una pequeñísima sonrisa. – ¿Cómo te encuentras?

-Bueno… algo más tranquila… me dieron un calmante. –comentó.

-Nena, cuánto lo siento… ¿Necesitas algo?

-Yo… no sé… Es que… creí que le gustaba a Javier… -empezó a llorar.

-Cariño, no tienes que contármelo si no quieres… -dijo Melinda.

-Lo sé, pero… necesito contártelo… Todo iba bien, nos empezamos a besar en la calle y eso. Pero quiso hacer cosas más íntimas y la calle no me parecía el lugar. Entonces me sujetó y empezó a sobarme. Luego me tiró al suelo y bueno… imagínate el resto… -explicó con las lágrimas cayendo por sus ojos.

Melinda se levantó como pudo y abrazó a su amiga. –Lo siento mucho, de verdad que no sé qué hacer… -contestó, se sentía impotente.

-¿Se lo has dicho a Darío? –preguntó.

-No me ha dado tiempo, ¿quieres que le llame?

-Sí, dile que venga cuando salga de trabajar.

-¿Estás segura? Vale, como quieras. Por cierto, Cristian está fuera con el chico que te trajo. La verdad es que fue muy amable preocupándose tanto por ti…

-Sí, es encantador… Ojala le hubiera conocido a él, es guapo y se le ve buena persona. –contestó.

-A lo mejor deberías conocerle, seguro que está encantado, debías haber visto la cara de preocupación que tenía cuando le vimos… -dijo Melinda.

-Por cierto, dile a Cristian que gracias por venir, y dale las gracias a Kirian de mi parte. Yo… prefiero no ver a ningún chico ahora mismo.

-¿Y quieres ver a Darío mañana?

-Darío es distinto, es como nuestro hermano. –dijo dando un abrazo a su amiga.

-Te quiero. Para lo que sea llámame a la hora que sea ¿Me has oído?

-Que sí, anda vete a casa que debes descansar. –contestó despidiéndose de su amiga.

Melinda volvió a la sala de espera, nada más verla Cristian se acercó a ella, Melinda le abrazó con fuerza, había sido muy duro ver a su amiga tras lo ocurrido. – ¿Cómo está?

-Bien, más o menos… Y sí que ha sido Javier. Me ha pedido que avise a Darío para que venga a verla, y que te de las gracias Kirian. –contestó Melinda.

-No ha sido nada, pero… yo… quería pedirte algo. –dijo agachando la cabeza. –Es que… no sé, me gustaría saber cómo se va recuperando y me preguntaba si… si podrías darme su móvil para que la llame. –pidió sonrojado.

Melinda sonrió al ver la reacción de Kirian, se notaba que le había gustado Delia. Y tal vez sería una buena forma de animarla, y sobre todo de que volviera a confiar en los hombres, porque Melinda tenía claro que después de algo así no confiaría en los hombres con facilidad.

Le apuntó el número en un papel que sacó del bolso, y se lo dio. –Pero… no la agobies, lo último que necesita es sentirse presionada.

-Tranquila, solo quiero hablar con ella de vez en cuando y que me diga cómo está. Eso es todo. Gracias de verdad. Te apunto mi número por si quieres alguna vez algo. –dijo dándole un trozo del papel que ella le había dado.

Se marcharon a casa, Melinda fue bastante callada en el coche, lo cierto es que le costaba creerse lo que le había sucedido a su queridísima amiga. Además era lo que le había estado a punto de pasar a ella con Enrique de no haber sido por Darío, no pudo evitar ponerse a llorar.

Llegaron a casa, el coche se detuvo enfrente de la puerta. –Preciosa, mis padres estarán levantados porque mientras veías a Delia les llamé. Tienes que ser fuerte, tu amiga te necesita.

-Lo sé, pero me cuesta, sobre todo porque me estuvo a punto de pasar lo mismo con Enrique…

Al decir eso, Cristian se tensó, apretando los puños de forma exagerada. –Jamás te tocará ni te hará nada, tendrá que pasar por encima de mi cadáver. –juró.

-Tranquilo, además no quisiera que a ti también te hiciera algo malo, no soporto la idea de que pudieran hacerte daño. –dijo acercándose a él todo lo que pudo, pero entre que en el coche estaban incómodos y la barriguita, no pudo acercarse demasiado.

-Vamos a entrar, que tienes que descansar.-comentó saliendo del coche.

Pasaron y les estuvieron contando todo a sus padres, que se alarmaron bastante. Pero Melinda necesitaba descansar, se había alterado mucho con la noticia de su amiga y eso no era bueno para el bebé.

Nada más levantarse llamó a Darío, lo cogió en seguida como ella esperaba, pero no sabía ni cómo decírselo. –Hola guapa. –dijo con alegría Darío.

-Hola, ¿Qué tal con Samanta? –intentó disimular con la voz.

-Bien, muy bien, estuvimos en mi casa y lo cierto es que genial. ¿Delia te ha llamado para contarte que tal con Javier? –preguntó contento.

-Pues… verás… ha ocurrido algo… -contestó dubitativa.

-¿Estás bien? ¿El bebé va bien? –preguntó alarmado.

-Tranquilo, estoy perfectamente, pero… Delia está en el hospital.

-¿Cómo? ¿Ha tenido un accidente o algo? –se estaba poniendo más nervioso por momentos.

-No… verás es que…

-Vamos Mel, déjate de rodeos y dime lo que le ha ocurrido a Delia. Me estás poniendo de los nervios.

-Está en el hospital porque Javier la violó anoche, estuvimos con ella en el hospital. Me pidió que te llamara para que fueras a verla esta tarde. –explicó ella.

-¿QUÉEEEEEE? ¡MALDITO CABRONAZO…!-gritó furioso. -¿Y cómo está?

-Pues imagínatelo… Quiere que vayas a verla. De no haber sido por un chico, Kirian, que se la encontró y la llevó al hospital no sé lo que la hubiera pasado…
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