Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




domingo, 21 de febrero de 2010

Dulce sinfonia capitulo 27

27º- Mejorando poco a poco

-Vale esta tarde voy, vente conmigo porque sino no sé si voy a ser capaz de contenerme…

-No puedes alterarla más de lo que está. –le regañó.

-Seré bueno, te lo prometo, pero ven conmigo…-pidió.

-Claro, pásate a buscarme cuando salgas. Te quiero, nos vemos esta tarde. –Se despidió.

-Vale, guapa, yo también te quiero, nos vemos por la tarde. –colgó.

Darío colgó y seguía furioso, para él Melinda y Delia eran la única familia que tenía pues por desgracia sus padres ya no estaban con él. Javier, que parecía un tío tan majo había violado a su amiga. No pudo contenerse y llamó a Samanta.

Ella tardó un poco en cogerlo. –Hola… anoche me lo pasé estupendamente bien, y tengo ganas de verte esta tarde. –contestó alegre.

-Y yo, pero tengo un problema.

-¿Qué problema? ¿No puedes quedar esta tarde?

-Tu amigo Javier violó anoche a mi amiga Delia, está en el hospital. –contestó furioso.

-¿Cómo? Pero… eso es imposible…

-Pues ya ves que no, voy a ir esta tarde a verla. Espero no volver a ver a tu amigo porque ¡le parto la cara! Quedamos mejor mañana, lo siento, pero tengo que estar con Delia.

-Lo entiendo, nos vemos mañana y me lo cuentas con más calma, yo voy a pedirle explicaciones a Javier…

-No, mejor que no, no quiero que te haga lo mismo a ti, no lo soportaría. De eso me ocupo yo. –contestó enfadado.

-Pero no quiero que te metas en líos. Mañana hablamos con calma y espero que se mejore Delia.

-Vale, mañana te veo por la tarde. Un beso.

Darío miraba el reloj a cada segundo, en realidad no apartaba la vista del reloj. Necesitaba salir ya del trabajo para ver a su amiga y estar con ella. Hasta que por fin llegó la hora de salir y se fue lo más rápido que pudo para recoger a Melinda.

No tardo nada, había conducido casi como un loco, era normal que hubiera tardo eso. Llamó al timbre, estaba impaciente, pero Melinda tardó poco en abrir. –Hola… -suspiró abrazándolo.

-Nos vamos ya ¿No? –preguntó impaciente.

-Claro, pero se viene Cristian también, no quiere dejarme sola, me trata como si fuera una impedida…

-Es normal que esté preocupado. Vale, pero vámonos ya.

Cristian salió, estaba guardándose el móvil en el bolsillo y cogiendo las llaves de casa. –Hola, tío. –dijo chocándole la mano.

-Hola… -se le notaba nervioso y enfadado por lo ocurrido.

Se montaron en el coche de Darío, un Citröen C5 gris metalizado, para ponerse en camino. Llegaron pronto, no solo porque había ido muy deprisa sino porque el hospital estaba cerca.

Fueron a la habitación, pero antes de entrar Melinda los detuvo. –Es mejor que primero entre yo y le diga que estamos aquí y que no vengo sola, no quiero que se sobresalte. Ahora pasáis. –comentó entrando en la habitación.

Su amiga estaba jugueteando con sus manos, nada más ver que se abrió la puerta dirigió la mirada hacia allí, y al ver a su amiga esbozó una sonrisa. –Hola… te extrañaba…

-¿Cómo te encuentras?

-Algo mejor… ¿Hablaste con Darío?

-Sí, está fuera con Cristian. ¿De verdad quieres que pasen?

-Claro, Cristian sé que es un sol, y quiero ver a Darío. –comentó.

Melinda asintió y fue a la puerta de la habitación, la abrió para que pasaran. El primero en entrar fue Cristian, se acercó a Delia y le dedicó una sonrisa. –Me alegro que estés mejor.

Ella como respuesta sonrió y le tendió los brazos para darle un abrazo, Cristian la abrazó, y pudo oír un “gracias” muy bajito. Darío estaba al lado y Cristian se separó un poco.

Sin decir nada, se abrazaron. –Lo siento mucho, de verdad que lo siento… si quieres algo dímelo. –dijo.

-Lo sé… ahora lo único que quiero es volver a casa, aunque me da algo de miedo… -reconoció con la cabeza agachada.

-Pero nosotros estamos al lado, no tienes nada que temer. –comentó Cristian.

-Gracias…

Se pusieron a hablar un rato, ella quería distraerse, no pensar en lo ocurrido. Y al cabo de un rato empezó a sonar su móvil. –Uy pues este número no le conozco, pero a lo mejor es importante. –Lo descolgó – ¿Diga?

-Eh… ¿Eres Delia? –preguntó amablemente la voz de un chico joven.

-Sí, soy yo, ¿Quién es?

-Soy Kirian, el chico que te llevó al hospital. Solo llamaba para ver si ya te encontrabas mejor y si te habían dado el alta.

-Oh… pues estoy mejor, y dentro de un rato me dan el alta, gracias por preocuparte. Pero ¿Cómo conseguiste mi número?

-Pues… se lo pedí a tu amiga… espero que no te importe, era solo para saber cómo estás y si necesitabas algo.

Delia se sonrojó ante tanta atención por parte del chico, la verdad es que era encantador, eso no podía negarlo. –Pues gracias de verdad. Pero estoy bien.

-Quería preguntarte algo. ¿Podría llamarte de vez en cuando para ver como estás y charlar un rato? –preguntó ilusionado.

-Bueno… vale, y gracias otra vez por preocuparte. Un beso. –se despidió antes de colgar.
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1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

Adoro esta historia, lo de Delia me dejó sin habla, espero pronto la continuacion

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