Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

COMPRAR

En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

COMPRAR

Bienvenid@s




Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




lunes, 22 de febrero de 2010

Dulce sinfonia capitulo 28

28º- Felicidad y miedo

Delia aún seguía sonrojada y Darío que quería calmar un poco el ambiente y que su amiga se relajara un poco le quiso sacar más todavía los colores. –Uy… que tienes un admirador…

Ella se puso todavía más roja, pero miró a Melinda, que no quería mirarla, no sabía si su amiga se enfadaría por haberle dado su número a Kirian. –Yo… es que le vi tan preocupado y como parece tan buen chico… -se justificó.

-Tranquila, la verdad es que ha sido un bonito detalle y una sorpresa que no me esperaba. Gracias…

Pasado un rato vinieron a traerle los papeles del alta, ella deseaba estar en casa tranquila, no le gustaban nada los hospitales. Se volvieron los 4 en el coche de Darío, luego él se fue a su casa.

Esa noche Melinda durmió algo más tranquila al saber que su amiga estaba en casa, pero de todas formas estaba preocupada por ella. se despertó muy temprano, quería ver a Delia para saber cómo se encontraba.
-¿Dónde vas tan temprano? -preguntó Cristian al ver que Melinda se levantaba.

-A ver a Delia, quiero saber cómo esta.

-Preciosa, son las 7 de la mañana, estará descansando que falta le hace… Anda vuelve a la cama…

-Pero…yo…

-Ni peros ni nada, tú también tienes que descansar, lo necesitas. Toda esta situación te ha supuesto mucho estrés, y también para el bebé. Así que por favor, vuelve a la cama. –pidió.

Cristian se incorporó y arrastró delicadamente a Melinda a la cama otra vez, la cogió entre sus brazos para acariciarla suavemente. Se dieron un beso muy tierno, y el ambiente empezó a caldearse, las caricias aumentaron. Con todas las emociones y el embarazo, Melinda tenía las hormonas revolucionadas, Cristian lo comprendió en seguida y ambos se unieron para darse placer mutuo, llegando juntos al clímax…

Con ese arrebato de pasión, habían socavado un poco el fuego que sentían mutuamente a todas horas. Melinda se levantó para ver a Delia, ya había pasado un larguísimo tiempo y estaría levantada de sobra.

Melinda se ducho y vistió, desayunó su leche con cacao y galletas como todos los días desde que se quedó embarazada. Llamó al timbre y se impacientaba porque Delia no abría, empezó a preocuparse hasta que por fin oyó las llaves y se abrió la puerta.

-Hola… -dijo con cara de sueño.

-Ay, ¿te pillé dormida?

-Tranquila no, es que no he podido dormir casi nada esta noche. –contestó.

-¿Por? ¿Y por qué no me llamaste? –preguntó Melinda.

-No quería molestar, tú también necesitas descansar por el bebé. –comentó acariciando la barriguita.

Se sentaron a hablar un rato, entonces llamaron al teléfono, Delia no conocía el número, y sabía que no era Kirian porque ya le había apuntado en la agenda. Descolgó de todas formas. – ¿Diga?

-Me lo pasé genial, espero que repitamos. –dijo la voz de Javier.

-Déjame en paz. Te he denunciado por lo que me has hecho… -contestó

-¿Qué has hecho, puta? Te vas a acordar de mí… -amenazó.

En ese momento Delia colgó el teléfono, se había asustado y se puso a llorar. Melinda se alarmó mucho. –Era Javier, ¿Verdad?

Delia solo asintió con la cabeza y se abrazó a su amiga a llorar profundamente, estaba muy asustada. Melinda cogió el móvil y llamó a Cristian, que aún no se había ido y luego a Darío, les contó lo ocurrido. Los dos se alteraron mucho ante lo que les contó Melinda.

Melinda insistió en que Delia se fuera con ella a casa para que no estuviera sola. Cristian nada más verlas se puso de los nervios. – ¿Qué os ha dicho?

-Que me acordaría de quien era… -contestó Delia.

-Bueno tranquila, no te hará nada. Intentaré estar pronto en casa, no quiero que estéis solas. Para lo que sea me llamáis, ¿entendido?

-Sí, venga, tranquilo. Vete ya. –dijo Melinda abrazándole.

Cristian se fue y se quedaron ellas dos con Marcos, Melinda le dio las clases como todos los días, aunque ya lo hacía sin cobrar, pues ya casi eran familia. Pero a mediodía Melinda se dio cuenta de que no tenían pan. –Bajo a comprar una barra, quédate con Marcos.

-No vayas en tu estado, es mejor que vaya yo… -dijo con miedo.

-No, voy yo que tú aún estás asustada. Si además no tardo nada, y necesito andar un poco. Pero para que te quedes tranquila me llevo el móvil. –Comentó Melinda.

-Vale, no tardes y ten cuidado.

Melinda salió de casa, la tienda estaba en la calle de al lado, caminó despacio pues cada vez estaba más cansada por el embarazo. Compró la barra de pan y sacó el móvil mientras caminaba. –Nena, ya estoy regresando, ¿Ves? Ahora mismo estoy en casa. ¿Te encuentras bien?

-Sí, pero no tardes, por favor.

Mientras que iba hablando vio unos metros por delante que había una figura de un hombre parado en medio de la acera. Al principio no le dio importancia, pero según se iba acercando, esa figura le resultaba familiar y conocida.

Hasta que estuvo a unos 10 metros y reconoció quien era, era Enrique. Ella abrió los ojos como platos, era imposible, le habían detenido… Pero allí estaba él con una inmensa sonrisa, mirándola.

-Hola, hermanita… tenía ganas de volver a verte… -dijo acercándose.

Ella intentó retroceder poco a poco pero con lo torpe que estaba Enrique la alcanzó deprisa. Mientras seguía con el móvil en la mano. –Mel, ¿Estás ahí? ¿Por qué no me hablas? –preguntó extrañada.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

Maldito enrique ¬¬
Me encanta el cap, y la historia me apasopna, continua asi

Publicar un comentario

Mi blog es mi casa, donde podéis encontrar novelas, relatos, consejos, videos y varias de mis aficiones, pasiones y locuras. Con los comentarios me ayudáis a mejorar, pero siempre desde el repeto y sin palabras feas ni insultos. Opiniones y críticas si se aceptan siempre

Así que, deja tu rosa después de la señal,piiii:

 
comentarios.

© Mi sueño de Papel, plantilla y gráficos hechos por ML Diseños, 2011

© Actualización de la plantilla y nuevas características por Daniel Ruiz, 2013

De nuevo ARRIBA   


DIMATHIAN. Una novela de María Orgaz.