Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

COMPRAR

En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

COMPRAR

Bienvenid@s




Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




lunes, 22 de febrero de 2010

Dulce sinfonia capitulo 29

29º- Valor

-Necesito ayuda. Es Enrique. Estoy al lado de casa. –dijo lo más bajito que pudo y colgó el móvil. –Déjame en paz, no te acerques.

-Vamos, la otra vez nos interrumpieron… y tengo que terminar lo que empecé… -contestó.

Enrique la acorraló contra la pared, ella estaba muy asustada, los ojos empezaron a llenársele de lágrimas. Temía por su vida y la del bebé, rezaba porque Delia al escuchar lo que le dijo hubiera llamado a la policía o algo.

-Lárgate, no me hagas nada.

Enrique sacó un cuchillo del bolsillo y se lo puso en la barriguita. Ella se alteró mucho y quiso gritar. –Si gritas tu bebé será historia… -amenazó.

Ella se quedó muy quieta, prefería que la hiciera cualquier cosa a que dañara a su bebé, y tuvo claras las cosas. –Hazme lo que quieras, pero deja a mi bebé tranquilo… -pidió.

-Eso está mejor. –al decir eso apartó un poco la navaja pero la dejó cerca.

Empezó a besarla por el cuello, con la mano que le quedaba libre, empezó a tocarla por debajo de la ropa. Melinda estaba quieta, prefería no moverse aunque sentía total repulsión por lo que la estaba haciendo Enrique.

Pero entonces reaccionó, se dio cuenta de que aunque Enrique consiguiera tenerla era posible y más que probable que dañara a su bebé, y eso si que no podía consentirlo. Respiró hondo y se armó de todo el valor que pudo, y le pegó una patada en sus partes, le pilló tan desprevenido que del dolor cayó al suelo.

Sabía que no podía correr, pero echó a andar todo lo deprisa que podía, rezaba por sacarle suficiente ventaja a Enrique o que al menos se encontrara con alguien para que pudiera socorrerla.

Ya escuchaba a Enrique, corría para alcanzarla, hasta que Melinda se chocó de bruces con alguien, sin mirarle a la cara le pidió ayuda. – ¡Socorro! por favor, me han intentado violar y hacer daño a mi bebé. –dijo entre lágrimas.

-¿Melinda, eres tú? –dijo una voz conocida.

Levantó la mirada y allí estaba era Kirian. –Ayúdame, que ya viene. –dijo señalándole.

-Tranquila que no te hará nada, quédate detrás de mí y llama a la policía. –Entonces Enrique llegó hasta ellos. –Oye chaval, quítate, es mi hermana y estaba ocupado con ella.

-Ni pienses que la vas a tocar... –dijo con voz amenazante.
-No me digas que tú me lo vas a impedir… No me hagas reír… - se mofó.

Enrique se acercó a Kirian que protegía a Melinda. Ella cogió el móvil y marcó el número de la policía, a continuación marcó el número de Delia, estaría de los nervios por lo que le había dicho. Descolgó al primer tono el teléfono.- ¿Estás bien?

-Está Kirian peleándose con Enrique, ya he llamado a la policía. –dijo muy nerviosa.

-Madre mia… espero que llegue pronto la policía. Voy a buscarte ahora mismo.

-No, mejor no vengas. Quédate con Marcos, no salgáis de casa. Te quiero. –dijo para luego colgar.

Enrique al escucharlo todo, enloqueció. –MALDITA ZORRA. –quiso intentar cogerla para pegarla, pero Kirian le paró los pies, pegándole un puñetazo que le tiró al suelo.

La pelea empezó a ser muy bruta y fiera, Melinda se asustaba por momentos, temía por la vida de Kirian. En un descuido de Enrique, Kirian cogió la navaja, le amenazó con ella. –No te muevas, ya viene la policía de camino.

Enrique se quedó quieto contra la pared. Melinda se acercó a Kirian, estaba llorando y bastante alterada. –Ha podido hacerte algo malo… -comentó llorando, se abrazó a él, tenía mucho miedo.

-Tranquila, que ya ha pasado todo… -dijo calmado.

En ese momento Enrique quiso coger a Melinda, pero Kirian se lo impidió, le clavó la navaja en el pecho y Enrique cayó al suelo. Kirian abrió los ojos como platos. -Yo… no quería, lo siento… lo siento… -contestó muy nervioso.

-Lo has hecho para salvarme, muchas gracias…

A los pocos minutos llegó la policía, vieron a Enrique y comprobaron que había muerto, le tomaron declaración, y Melinda corroboró que había sido en defensa propia. Una vez que se llevaron el cadáver de Enrique, les dejaron marcharse a casa, pero que les volverían a llamar para declarar.

Se fueron a casa, Delia estaba de los nervios y a su lado estaba Cristian, al ver a su amiga se abalanzó sobre ella llorando. –Menos mal que estás bien…

-Ha sido gracias a Kirian. –contestó.

Cristian se abrazó a ella, en cuanto Delia la soltó. -¡Qué susto me he llevado…! Cuando me llamó y me contó Delia lo ocurrido, creí que iba a enloquecer… -suspiró aliviado. Miró a Kirian. –Gracias… de verdad no sé cómo agradecerte lo que has hecho por ella…

-No podía dejar que la hicieran nada, no soporto a los tíos que se creen con derecho a maltratar y violar a las chicas. –contestó seriamente.

-Pero lo que no entiendo es por qué estabas por este barrio. –dijo Melinda extrañada.

-Venía a ver a un amigo, y te chocaste conmigo. –contestó.

-Preciosa, ahora te vas un rato a descansar, que han sido muchas emociones juntas. –dijo Cristian cogiéndola por la cintura.

-Bueno… pero si vienes conmigo, me aburro si estoy sola. –pidió haciendo un puchero.

-Está bien. ¿No os importa quedaros un rato a solas? –preguntó Cristian.

-No, tranquilo. –dijo Delia con una sonrisa.

Se fueron a la habitación y se tumbaron en la cama, Cristian abrazó fuerte a Melinda. –Mi niña… -suspiró.

-Me asusté mucho pero… aunque sea de mala persona, me alegra que se haya muerto, no vivía tranquila sabiendo lo que podía hacerme…

-¿Te hizo algo? –preguntó preocupado.

-Nada, no me hizo nada. Pero quiero que me abraces fuerte y me beses. –pidió.

Cristian asintió, le encantaba la idea de complacer a su amada, y lo hizo de muy buena gana. Empezaron con unos besos muy intensos y apasionados, que poco a poco fueron convirtiéndose en algo más intenso…

……………………………..

Delia y Kirian se quedaron a solas en el comedor, se sentaron en el precioso sofá azul, ambos estaban algo cortados, no sabían lo que decir. –Gracias, de nuevo por salvar a mi amiga.

-No ha sido nada, además así puedo estar aquí contigo…

Delia se sonrojó, era un chico maravilloso, estaban allí los dos solos sentados uno al lado del otro y no pudo resistirlo; le dio un tierno beso, que Kirian le devolvió gustoso.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

Me encantaaaaaaaaaa
Sabes q adoro esta historia muchisimo
Continua asi

Publicar un comentario

Mi blog es mi casa, donde podéis encontrar novelas, relatos, consejos, videos y varias de mis aficiones, pasiones y locuras. Con los comentarios me ayudáis a mejorar, pero siempre desde el repeto y sin palabras feas ni insultos. Opiniones y críticas si se aceptan siempre

Así que, deja tu rosa después de la señal,piiii:

 
comentarios.

© Mi sueño de Papel, plantilla y gráficos hechos por ML Diseños, 2011

© Actualización de la plantilla y nuevas características por Daniel Ruiz, 2013

De nuevo ARRIBA   


DIMATHIAN. Una novela de María Orgaz.