Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




martes, 23 de febrero de 2010

Dulce sinfonia capitulo 30

30º- Rebosante de alegría

Fue un beso corto pero intenso, Kirian cogió la mano de Delia. –Ha sido un beso maravilloso… -dijo con una sonrisa.

-Para mí también… -contestó sonrojada.

Se quedaron mirándose a los ojos durante mucho rato, habían tenido un flechazo, amor a primera vista, se les notaba, ambos lo sabían y podían sentirlo en su interior. Entonces escucharon muy bajito unos gemidos, ambos se quedaron con los ojos como platos, y al ver que pusieron la misma cara se rieron a la vez.

Para distraerse de lo que acababan de escuchar pusieron la tele un rato, Delia apoyó su cabeza en el hombro de Kirian, él no prestaba atención a la tele, tan solo tenía ojos para ella, la veía tan linda…

Al cabo de un rato vieron como entraban en el comedor Melinda y Cristian, ambos no pudieron evitar reírse al verlos. Ellos se quedaron muy extrañados. – ¿Tenemos monos en la cara? –preguntó Melinda a su amiga.

-No, nada, tonterías… -contestó todavía riéndose.

Se sentaron con ellos en el sofá, Melinda se puso al lado de Delia, y cuando llevaban un rato sentados, ella se acercó a Delia. –Oye nena, en serio. ¿De qué os reíais? –preguntó intrigada.

Delia se acercó al oído de Melinda para susurrar muy bajito. –Es que antes… se os oía… -no terminó la frase.

Melinda se quedó con los ojos como platos. – ¿Me tomas el pelo? Díos, que vergüenza… -dijo tapándose la cara con las manos.

Cristian al ver sus gestos y cuchicheos se quedó extrañado. – ¿Qué me he perdido?

-Mejor que no lo sepas… -respondió Melinda.

-Bueno… pues nada… -contestó. –Por cierto, ¿Qué tal vosotros parejita? –preguntó Cristian mirándolos.

-Eh… ¿Qué cosas preguntas, no? –dijo Delia nerviosa.

-Es por saber, además ya que andas con tantos cuchicheos… ahora te toca responder. –contestó Cristian.

-No seas cotilla, mi amor. –le regañó Melinda.

Aunque no lo habían querido reconocer, se gustaban se notaba solo con observarlos 5 minutos, pero tanto Melinda como Cristian estaban muy contentos por su amiga, ya que tan mal lo había pasado.

Pasaron un par de meses y Kirian y Delia quedaban todos los días, estaban muy bien juntos, se complementaban, estaban hechos el uno para el otro. Melinda estaba muy contenta por su amiga, y ya estaba de 8 meses, con una barriguita inmensa.

Todas las tardes quedaba un rato con Delia, que iba a casa a verla antes de quedar con Kirian, ya que a Melinda le costaba mucho trabajo moverse y Cristian estaba demasiado sobre protector con ella.

-Nena, estoy preocupada… -dijo muy seria Delia.

-¿Y eso? ¿No te va bien con Kirian?

-Sí, nos va genial y es encantador conmigo. Pero… hemos intentado estar juntos varias veces y siempre me acobardo y no hacemos nada...

-Cariño, es normal después de lo que pasaste…

-Ya aunque… tengo miedo de que se canse de esperar y se vaya de mi lado. –contestó.

¿Él te ha dicho eso? –preguntó Melinda extrañada.

-No, de hecho me dice que esperará todo lo que yo necesite hasta que esté lista. Pero no creo que sea justo hacerle eso… -comentó

-Entonces no te preocupes, te quiere con locura eso se nota, y estoy convencida de que no se irá de tu lado. –respondió abrazando a su amiga.

En ese momento, llamaron al timbre, se levantó Delia pues a Melinda le costaba mucho trabajo, aunque suponían que era Kirian. Efectivamente a los pocos segundos entró Delia de la mano de Kirian que fue a saludar a Melinda.

-¿Cómo te encuentras?

-Pues lo cierto es que bastante cansada… y no hace más que moverse… -comentó acariciando su barriguita.

Estuvieron hablando un rato y viendo la tele. Kirian y Delia, siempre esperaban a que volviera Cristian para que Melinda no estuviera sola con Marcos. Más tarde llegó Cristian, que llegó algo antes de lo habitual, eso extrañó a Melinda.

-¿Cómo que has llegado antes? –preguntó mientras Cristian se acercaba a ella para besarla.

-Es que tenía muchas ganas de verte…

-Bueno, nosotros nos vamos a dar una vuelta, que paséis buena tarde. –dijo Kirian.

-Lo mismo digo, parejita. –respondió Cristian.

Kirian, Darío y él habían echo muy buenas migas, Melinda siempre los llamaba “los tres mosqueteros”. Lo cierto, es que habían formado una bonita amistad. Además a Darío y Samanta les iba cada vez mejor, todo eran motivos de alegría y júbilo.

Se pusieron a ver una película con Marcos, había cogido mucha obsesión con Kung fu panda, así que pusieron esa película como cada tarde. Pasado un rato Marcos estaba embobado con la película.

-Voy a darme una ducha, no tardo preciosa. –dijo Cristian besándola.

Se quedaron los dos viendo la película, pero tras unos minutos, Melinda sintió un dolor agudo en la parte baja de la barriguita, aguantó como pudo para no alarmar a Marcos. Se levantó, quería avisar a Cristian sin poner nervioso a Marcos, pero al levantarse... rompió aguas, todo el suelo se mojó y Marcos que estaba al lado empezó a gritar y a llorar asustado.

…………………………

Cristian se estaba relajando en la ducha, ese día estaba especialmente mimoso, necesitaba tener entre sus brazos a su queridísima Melinda. Se puso la toalla al salir de la ducha, se secó y comenzó a vestirse. No se había puesto más que los boxers y el pantalón, cuando oyó como Marcos chillaba y lloraba, salió corriendo directo al comedor…
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1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

que emocionante, me encanta ^^
sigue así wapisima

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