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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




martes, 23 de febrero de 2010

Dulce sinfonia capitulo 31

31º- La vida se abre camino

Llegó al comedor y allí estaba Marcos muy asustado llorando, Melinda estaba de pie y tenía toda la ropa manchada. – ¿Qué te pasa, Mel?

-Creo… que… viene el bebé… -contestó aguantando el dolor.

-¿Cómo? ¿Ahora? Pero falta un mes… –se puso de los nervios.

-Cariño, sé que falta un mes, pero ya viene…

Cristian cogió a Melinda y la llevó a la habitación para tumbarla en la cama. Cogió el móvil y marcó él número de su padre, pero estaba apagado, así que decidió llamar al número de ventanilla del hospital. –Hola, buenas tardes, le atiene Lizbeth ¿quiere pedir cita?

-Lizbeth, soy Cristian, necesito que localices a mi padre, ¡Melinda se ha puesto de parto! –Gritó histérico.

-Está operando, pero intentaré localizarle. –dijo.

Dejó la llamada en espera, Cristian tenía el móvil en la mano y veía como Melinda tenía contracciones, cada vez le dolía más, y Marcos no ayudaba mucho, estaba llorando en su habitación, Cristian estaba nervioso e histérico por momentos.

…………………………..

Dennis había entrado a una operación de cadera con su compañero Walter, ambos formaban un buen equipo, los dos eran los dos mejores médicos del hospital y se compenetraban muy bien.

Walter era un hombre de pelo moreno y ojos negros, bajito y con tripita, algo mayor que Dennis, pero era un médico brillante, especializado en ortopedia. Pero le encantaba operar junto a su gran amigo Dennis.

Una enfermera entró en el quirófano durante la operación. –Doctor Gray, Lizbeth me acaba de decir que tiene a su hijo en llamada en espera, que su novia se ha puesto de parto. ¿Qué le digo? –preguntó.

-Madre mía… Pues… ahora voy. –dijo. Se volvió hacia Walter. – ¿Puedes acabar sin mi?

-Claro, tranquilo. Ayuda a tu hijo. –respondió.

Dennis salió corriendo a coger el móvil. –Hijo, me lo acaban de decir. ¿Cómo está Melinda?

-Le duele mucho, tiene muchas contracciones y yo no sé que hacer… -contestó nervioso.

-Voy ahora mismo para casa, pero tienes que hacer algo. Mira y dime si ya ha dilatado.

-Espera… -dijo Cristian. –S... s… sí… madre mía… ¿Qué hago? -se estaba poniendo muy nervioso.

-Pues vas a tener que hacerlo tú, porque por mucho que corra no voy a llegar a tiempo, aunque iré en el coche con el “manos libres” para guiarte en todo. –contestó.

-¿CÓMO? No, yo no sé lo que tengo que hacer… -respondió nervioso.

-No estarás solo, yo te guiaré. –contestó montándose en el coche y poniendo el manos libres. –Lo primero que tienes que hacer es coger muchas toallas y agua. Tiene que tumbarse en el borde de la cama.

-Vale, ya está. ¿Ahora que hago?

-Tienes que preparar un cordel y tijeras para cuando salga cortar el cordón umbilical. –contestó su padre lo más calmado que podía mientras iba de camino a casa.

Se escuchó un grito desgarrador de Melinda. –Papá, creo que cada vez le duele más, ¿Qué tengo que hacer ahora?

-Melinda va a tener que empujar cada vez que note una contracción, y tú debes de ayudar al bebé una vez que empiece a salir. ¿Lo has entendido?

-Sí, pero no sé si seré capaz…

-Tienes que estar tranquilo, si Melinda te nota alterado va a ser peor para ella. Que respire con calma y en cuanto note una contracción que empuje todo lo fuerte que pueda. –explicó.

Al otro lado del teléfono se escuchaban los gritos de Melinda por el esfuerzo de los empujones y a Cristian animándola como buenamente podía. Entonces oyó un llanto y Dennis respiró un poco. –Hijo, veo que ha salido, ahora coloca el cordel alrededor del cordón umbilical y con las tijeras bien limpias debes cortarlo.

-Ya está papá, ¡es una niña! parece que está bien, pero no lo sé. –contestó Cristian ligeramente más tranquilo.

-Bueno límpiale un poco la sangre y envuélvele en una manta o toalla, no tiene que perder calor o podría estar en serio peligro.

-Está bien. Voy a ello. ¿Cuánto falta para que llegues? –preguntó.

-Pues 5 minutos y estoy allí, no tardo, lo has hecho estupendamente hijo. –le felicitó.

-Gracias papá, tienes que verla es una niña preciosa… -dijo con la voz temblorosa por la alegría.

-Estoy llegando, ahora os veo. – dijo antes de colgar.

……………………………..

Cristian se había puesto histérico, pero con las indicaciones de su padre fue guiando a Melinda. Ella sentía mucho dolor pero nada más oír el llanto del bebé todo se le olvidó, lo que le importaba era que su bebé estaba sano o al menos en apariencia.

-Es una niña, es preciosa, tiene tu carita, esa carita tan linda… -contestó Cristian.

-Pero tiene tus ojos, con lo que me gustan…es fantástico. –añadió Melinda.

Cristian puso a la pequeña en el pecho de su madre, para así poder abrazarla y besarla. –Lo has hecho estupendamente, preciosa. Mi padre está a punto de llegar. Pero ¿Qué nombre le pondremos?

-Pues… yo tengo uno en mente que espero que te guste. ¿Qué te parece Evelyn?

-Que es un nombre precioso para una niña preciosa. tan preciosa como su mamá. –contestó Cristian.

Oyeron la puerta de la casa, sería Dennis, que ya había llegado, entró muy deprisa en la habitación. –He llegado lo antes que he podido. ¿Cómo te encuentras? ¿Y mi nietecita?

Melinda la tenía cogida, ella estaba tumbada en la cama, Cristian la cogió con mucho cuidado y se la pasó a Dennis que se le estaba cayendo la baba. –Es una ricura, voy a examinarla para ver si está todo bien.

Estuvo revisando a la niña, mientras le hacia carantoñas y la niña le miraba sorprendida. –Parece que está bien, la ambulancia viene de camino, hay que coser a Melinda, mientras la voy a revisar.

Estuvo mirando a Melinda, ella sentía algo de vergüenza de que su futuro suegro le estuviera mirando en su intimidad, pero eran cuestiones médicas, y de todas formas no tenía más remedio. Cristian mientras se fue a por Marcos que seguía llorando en su habitación.
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1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

Wapisima, me encanta este capítulo, es de mis favoritos

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