Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




jueves, 25 de febrero de 2010

Dulce sinfonia capitulo 35

35º- Carácter

-¿He escuchado bien? ¿Cómo va a engañarte si te adora?

-Que sí, le he escuchado hablar por teléfono, que no quiere que me entere y que mañana van a repetir. –respondió llorando.

-No creo que sea eso, será alguna otra cosa y entendiste mal. Él jamás te engañaría, lo sabes.

-No sé lo que pensar… -dijo mientras la niña comenzó a llorar. –Tengo que colgar que la niña está llorando.

Colgó el teléfono y cogió a la niña, ella todavía seguía llorando pero intentaba calmar a la niña para que dejara de llorar. Al escuchar el llanto de la pequeña Cristian entró en la habitación.

Miró a Melinda que seguía llorando también, eso le alarmó mucho, al ver a sus dos princesas así. – ¿Qué ocurre?

-La niña se ha puesto a llorar no es nada. –dijo lo más calmada que pudo.

-¿Y tú por qué lloras?

-Por nada.

-¿Cómo que por nada? Llevas muy rara desde que he llegado, si lo sé no te digo nada.

-Bueno, no sería la primera vez que te callas algo y me lo ocultas. Así que sigue con “tus” cosas. –respondió muy fría.

-¡No sé de qué me estás hablando! Pero si estás enfadada por algo, conmigo no lo pagues. Que no he hecho nada.

-¿Qué no has hecho nada? No seas hipócrita por favor… - puso los ojos en blanco. –Es mejor que te vayas.

-¿Y eso? Esta es mi casa.

-Está bien, pues me iré yo. –contestó con determinación, mientras cogía a la niña en brazos. –Espero que te vaya bien.

Tras decir eso salió de la habitación dando un portazo y llorando como nunca antes había llorado. Sabía dónde tenía que ir, a casa de Delia. Llamó al timbre y su amiga al verla se puso de los nervios.

-¿Qué ha pasado?

-Hemos discutido, no quiero volver a verle, encima dice que la que está rara soy yo. ¿Nos podemos quedar aquí esta noche al menos?- preguntó desesperada.

-Claro pasa, pero me tienes que contar lo que ha ocurrido.

Se sentaron en el sofá, pusieron a la niña tumbada en el sofá entre ellas. Melinda le estuvo contando bien lo que escuchó hablar a Cristian, y la discusión que habían tenido.

-Cariño, me parece que estás haciendo un castillo de un grano de arena.

-No lo creo, no soporto que me esté engañando, pero que encima no sea capaz de reconocerlo es lo que me molesta más.

-A ver… yo creo que deberías hablar con él… no es lo que tú crees. Él jamás te engañaría con otra, y lo sabes. –dijo Delia.

-Me parece que tú también te estás callando algo… -contestó algo molesta.

-Yo… no, no sé nada. Lo que digo es que tal vez te estás equivocando, Cristian no es de esa clase de chicos. –respondió.

Al cabo de un rato, llamaron al timbre, Delia se levantó y fue a abrir la puerta mientras Melinda se quedó en el comedor con Evelyn. Era Cristian iba con Marcos cogido de la mano, y con la cara descompuesta.

-¿Están aquí Melinda y la niña?

-Sí, en el comedor. Pero está muy nerviosa. –contestó.

-No sé que le pasa, estoy preocupado. –dijo.

-Cree que le estás poniendo los cuernos, porque te escuchó hablar por teléfono. Debiste tener más cuidado.

-Yo, no sabía que se enteró de mi conversación. Tengo que hablar con ella.

Fueron al comedor y Melinda se puso más nerviosa todavía cuando vio entrar a Cristian en el comedor. – ¿Qué haces aquí? Creí que te irías con la otra, ahora que ya no te molesto. –dijo girando la cara para no mirarle.

Delia se marchó a la cocina con Marcos, no eran cosas que tuviera que escuchar un niño tan pequeño, así los dejaría intimidad. Cristian se sentó al lado de Melinda para intentar hablar con ella.

-Yo jamás te he engañado, y nunca sería capaz de hacer algo así, sabes que te amo con toda mi alma.

-No digas mentiras. Sé lo que he escuchado. –respondió seria y con las lágrimas cayendo por sus mejillas.

-Mel, cuando me has escuchado hablar, estaba hablando con Darío, estamos preparando… unas cosas para la boda, y yo quiero que sea una sorpresa cuando lo veas ya que estás tan ilusionada con la boda. Por favor, créeme. –pidió con la voz temblorosa.

-¿De verdad? ¿No me estás engañando?

-Claro que no, antes de engañarte me pego un tiro. Tan solo es que quería que tuvieras una sorpresa. Me crees ¿Verdad?

Ella se acercó a Cristian sin perder de vista a la niña y le miró a los ojos. –Te amo, siento haberme puesto así, pero te quiero demasiado…-Dijo antes de fundirse en un tierno beso.
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1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

Me encanta ^^ Pero antes de ponerse uno asi, averigua mas cosas

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